Activistas denuncian ante comisión de la OEA la discriminación de negros y mestizos en Cuba5 de noviembre de 2012
(Petitionarios: Juan Antonio Albarado, Rafael Campo
Amos y Darsi Ferrer)
Recomiendan exigir a La Habana la legalización de
asociaciones de carácter independiente, como las que defienden los derechos de
los afrodescendientes.
Activistas de las organizaciones independientes Afro-Cuban Alliance, Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) y EmpoderaCuba denunciaron este domingo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la situación de los afrodescendientes cubanos.
"La situación actual ha adquirido matices de escándalo, sobre todo porque los afrodescendientes cubanos tienen un doble reto: lograr organizarse y luchar contra las prácticas discriminatorias y a la vez enfrentar el clima de intolerancia y violencia, impuesto por un Gobierno que no solo declaró finalizada por decreto la discriminación, sino que se opone a todo intento de abordar el problema de manera independiente por los propios interesados", dijo ante la CIDH Juan Antonio Alvarado, editor jefe de la revista Islas, de la Afro-Cuban Alliance.
Alvarado describió la dramática desventaja en que se encuentran negros y mestizos con respecto a la población blanca de la Isla y sus nulas posibilidades de defender sus derechos.
Recordó que tras su llegada al poder, el Gobierno de Fidel Castro clausuró "las asociaciones culturales y de ayuda mutua que habían florecido en Cuba y que desde diferentes vías luchaban por la igualdad y contra la discriminación", e imposibilitó la creación legal de organizaciones independientes.
Detalló, que en el momento actual, cuando el régimen pone en marcha medidas económicas en busca de su supervivencia, los afrodescendientes están marginados de las empresas mixtas y el acceso a la divisa, hay una "sobrerrepresentación de los negros y mestizos en labores mal remuneradas y peor reconocidas" y son más vulnerables a los despidos masivos en el sector estatal.
Las reformas del Gobierno "parecen afianzar las históricas desventajas y exclusiones", dijo Alvarado en la audiencia de la CIDH, adscrita a la Organización de Estados Americanos (OEA).
En lo cultural, el editor en jefe de la revista Islas dijo que, "olvidando las importantes contribuciones de los afrodescencientes, la cultura cubana se sigue presentando esencialmente como resultado del legado ibérico y se relega un amplio caudal de la cultura procedente de África al escalón más bajo del folclor subordinado".
Calificó de "humillante y denigratoria" la imagen que promueve de los negros la televisión nacional, "profundizando prejuicios, estereotipos, situaciones que se dan en la sociedad cubana a través de los medios de comunicación".
En el terreno social, Alvarado resaltó que los afrodescendientes son los más afectados por falta de vivienda en la Isla. "En su mayoría viven en los barrios marginales o, más bien, marginados", dijo. "La violencia y la criminalidad afecta más a la población afrodescendiente". Según datos extraoficiales, cerca del 70% de la población carcelaria está compuesto por negros y mestizos, señaló.
Las cárceles, abarrotadas de negros y mestizos.
Esta apreciación fue reforzada por el médico y exprisionero político Darsi Ferrer, exiliado en Estados Unidos desde junio de 2012.
Ferrer dijo que durante su estancia en prisión pudo comprobar "el abarrotamiento de negros y mestizos, que representan una significativa mayoría de la población penal. Más que cárceles, se trata de centros de tortura física y psicológica, donde las condiciones de vida son terribles y caracterizadas por un hacinamiento atroz", aseguró.
El médico, declarado preso de conciencia por Amnistía Internacional, dirigía en la Isla el opositor Centro de Salud y derechos Humanos Juan Bruno Zayas, que atendía barrios marginales en La Habana.
En los más de 120 asentamientos poblacionales considerados ilegales por las autoridades, declaró, "predominan las personas no blancas, y por regla general, soportan condiciones infrahumanas y de miseria extrema".
"La calidad y expectativa de vida de esos seres humanos es peor que la del resto de la población. Padecen de un elevado índice de alcoholismo, desnutrición, parasitismo, enfermedades psiquiátricas, anemia, suicidios, abortos y embarazos no deseados", dijo.
Denunció que "es común observar con preocupante frecuencia como la policía utiliza la categorización del color oscuro de la piel como sospecha de delito. La juventud de piel oscura sufre constante hostigamiento de la policía en plena vía pública sin razón aparente", afirmó.
El activista se quejó de que a organizaciones como el Comité Ciudadano por la Integración Racial el Gobierno no les permite estatus legal, les impide el acceso a los medios de comunicación y prohíbe que tengan sus propias publicaciones.
"La respuesta del régimen ha sido reprimir nuestras actividades de concientización de la comunidad afrodescendientes y de discusión académica sobre la problemática racial cubana, haciéndonos víctimas de arrestos arbitrarios, encarcelamientos y golpizas", indicó.
Ferrer llevó a la audiencia un vídeo grabado en la Isla que muestra la marginalidad y la violencia en barrios pobres de La Habana, incluye denuncias de activistas y sobre la situación de la mujer negra, discriminada por raza y por sexo.
Percusión de los activistas contra la discriminación racial
Otro de los asistentes a la audiencia, Rafael Campoamor, director de la organización EmpoderaCuba y también miembro del CIR, relató una detención sufrida en junio de 2012.
Dijo que, durante los interrogatorios, la Seguridad del Estado le preguntó sobre sus relaciones con defensores de los derechos de los afrodescendientes, como Juan Antonio Madrazo Luna, Leonardo Calvo Cárdenas y Manuel Cuesta Morúa, y las actividades del CIR.
"Me dijeron que esas personas pertenecían a grupúsculos enemigos de la revolución. Yo les expliqué que todas esas personas son nacidas, como yo, después de 1959 (…) que todos son fruto de los grandes problemas que tiene el país, como el racismo, la falta de debate y el pobre acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación", dijo.
Acusó al Gobierno de amenazarlo por su "activismo en el combate contra el racismo (…) y a favor de las libertades ciudadana y los derechos humanos".
Finalmente, los activistas solicitaron a la CIDH que incluya en sus reportes la información expuesta en la audiencia, y que considere "explorar mecanismos para hacer más asequibles" sus instrumentos de denuncia a los activistas afrodescendientes cubanos, "dadas las limitaciones que tienen para acceder a los medios de comunicación modernos, como internet, y la imposibilidad de viajar al exterior".
Asimismo, recomendaron al organismo de la OEA realizar una visita a Cuba para evaluar la situación de la población afrodescendiente y pedir a La Habana "que modifique su legislación para que permita la legalización de asociaciones de carácter independiente, incluyendo las de afrodescendientes".
Por su parte, los comisionados de la CIDH invitaron a los peticionarios a continúen enviando información sobre las violaciones a los derechos de los afrodescendientes cubanos, en particular a las limitaciones a los derechos de asociarse libremente en organizaciones independientes y a acceder a mejores condiciones laborales, educacionales y de vivienda.

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