Completemos la propuesta de Espacio Laical
Los editores de la publicación añaden que “También ha de ser posible que los aspirantes puedan presentar sus programas de gobierno, y además deberá aceptarse que entre los elegibles se hallen personas que no militen en el Partido Comunista, y hasta que posean una visión político-ideológica diferente”. Espacio Laical considera que tales transformaciones podrán ocurrir con posterioridad al año 2018, una vez que el gobernante Raúl Castro haya concluido su segundo -¿y último?- período en la presidencia de la nación. No obstante estimar y desear que semejantes cambios sobrevengan en un lapso más breve, no hay dudas de que la referida propuesta resulta interesante y oportuna.
Sin embargo, sería conveniente una precisión en lo relacionado con la presentación de los programas de gobierno por parte de los hipotéticos candidatos a la presidencia. Porque es incuestionable que un proceso electoral auténtico no se circunscribe solamente al momento de la votación y su ulterior escrutinio. Por tanto, la presentación de dichos programas no ha de realizarse únicamente en espacios cerrados (foros, parlamentos, asambleas), ya que de esa forma el mensaje queda reducido a un auditorio no representativo del universo de la sociedad. Es necesario que todos los aspirantes, en igualdad de condiciones, puedan acceder a los medios de difusión masiva -en especial la televisión- para que el gran público se entere de lo que piensan hacer si arriban a la presidencia. Ah, y muy importante: ninguno de los candidatos o agrupaciones políticas en pugna pueden identificarse con los intereses sagrados de la patria, y en consecuencia tildar a sus adversarios como mercenarios al servicio de una potencia extranjera. Los participantes en una elección deben de contemplarse, simplemente, como fuerzas políticas con distintas orientaciones ideológicas.
En Cuba, a partir de 1976, se han celebrado infinidad de elecciones del Poder Popular, plebiscitos para aprobar o enmendar constituciones, así como consultas de otro tipo. Todos esos eventos han estado precedidos de una avalancha promocional favorable a los intereses del gobierno. Las vías empleadas para ello han sido disímiles: la prensa escrita, la radio, la televisión, espectáculos artísticos, mítines políticos, actividades en la Tribuna Antiimperialista José Martí, y otras. Por el contrario, ni una sola palabra para argumentar las opciones que se aparten de la oficialista. Así, muchas veces, en la mente del ciudadano promedio -ese ser que resulta tan fácilmente manipulable- anida la idea de que solo es válida la alternativa gubernamental.
Espacio Laical concluye su editorial con la exhortación a que el Partido Comunista se modernice para que sea capaz de aceptar estas reformas. Sería una modernización que, ante todo, los lleve a la convicción de que la patria nos pertenece a todos, y no debe ser coto de nadie en particular, ni aun de aquellos que pretendan una supuesta legitimidad histórica. Nunca como ahora ha de estar presente la máxima martiana: La patria es ara, no pedestal.
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