Percy Alvarado, en Cuba, tiene la oportunidad de ejercer un buen periodismo. Basta con que recorra algunas de sus regiones y se informe sobre las arbitrariedades de que es víctima la población.
Tal vez le concedan el premio Pulitzer. Pero eso sí, tendrá que ser fiel a los cánones de esta antigua profesión.
Si visita las ciudades de Cárdenas y Colón, en la provincia de Matanzas, o Santiago de Cuba, por citar algunos ejemplos, podrá ver las brutales golpizas propinadas por los oficiales de Seguridad del Estado a las integrantes del movimiento opositor Damas de Blanco. Estos actos arbitrarios ocurren cada domingo, cuando las féminas asisten a la iglesia con el propósito de orar por sus compatriotas encarcelados.
Un sencillo recorrido por los centros comerciales de la capital le posibilitará conocer el desfavorable –para el gobierno- estado de opinión de los trabajadores por cuenta propia. El oficialismo dio a éstos de plazo hasta el 31 de enero para que dejen de comercializar artículos de uso doméstico importados. Sin embargo, las mercancías que vende el Estado son de pésima calidad y sus precios descomunalmente elevados.
La prisionera política Sonia Garro Alfonso, internada en la cárcel capitalina El Guatao, estaría dispuesta a ofrecerle un espeluznante testimonio sobre los abusos a que son sometidos los reos en las penitenciarías cubanas. Podría esta demócrata narrarle los espantosos detalles de su detención, en el año 2012, cuando efectivos antimotines la hirieron en una pierna con una bala de goma, en su propia casa. Su esposo, el preso político Ángel Ramón Muñoz González, arrestado en esa misma ocasión, pudiera contarle cómo fue lanzado desde la azotea de su domicilio, por agentes del gobierno. Su único delito, al igual que el de Sonia Garro, fue protestar cívicamente contra las injusticias de un régimen, cuyos militares gozan de absoluta impunidad, tras derribar una avioneta y hundir naves marítimas con civiles a bordo.
Podrían los jóvenes cubanos manifestarle a este improvisado cubanólogo su profundo malestar por la reciente prohibición –que afecta a muchos cuentapropistas- de exhibir filmes de tercera dimensión. Es absurdo eliminar esta opción recreativa cuando muchas personas, incluidos menores de edad, apelan al alcohol y a las indisciplinas sociales para distraerse.
No tendría que caminar mucho el señor Alvarado para informarse de las amargas experiencias de los cubanos. Basta que consulte la actual constitución cubana para que observe cómo el artículo 53 coarta los derechos de millones de cubanas y cubanos. El mismo otorga libertad de expresión y de prensa sólo a quienes comulgan con el régimen militar.
Asunto bueno para abordar por este obsesivo periodista en sus reportajes es el relacionado con la vigencia de la pena de muerte en la isla. No hay que olvidar que en los últimos 54 años, cientos de ciudadanos han sido exterminados en los horribles paredones de fusilamiento. En Cuba, como reza la letra de una canción del popular trovador Pablo Milanés, "la vida no vale nada".
Con las actuales reformillas económicas promovidas por el general presidente Raúl Castro las esperanzas de un futuro mejor para nuestro pueblo yacen en un profundo abismo. De eso se enterará Percy Alvarado si escudriña bien los deteriorados barrios de Centro Habana y de la Habana Vieja. Una actualización del modelo que prohíbe la concentración de las riquezas y niega la prosperidad de las familias cubanas es inservible.
Agréguesele a esto que un gobierno que utiliza a su principal Centro de Educación Sexual en proyectos politiqueros, no tiene buenas intenciones. Eso lo conocerá Alvarado si lee detenidamente las declaraciones de la hija del General en Jefe, Mariela Castro, en sus múltiples giras internacionales. Esta señora ejerce la mala política, mientras integrantes de la comunidad LGBT cubana son perseguidos.
Está muy interesado Percy Alvarado en los asuntos relacionados con Cuba. Eso se nota en su sombría labor periodística. Pero para abordar buenos temas y ejercer un buen periodismo, el controvertido comunicador deberá recordar que dos particularidades básicas de nuestra hermosa y difícil profesión las constituyen la objetividad y la veracidad. A esos pilares de la beneficiosa información hay que añadir que los periodistas trabajan para la comunidad, no para los gobiernos, como lo hace el susodicho.
Que tenga éxitos en su trabajo futuro Míster Alvarado y que no pierda el tiempo en ejercitar lo que aprendió en la academia, si es que pasó por ella. Esta es su oportunidad, colega. No la pierda.
Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com
Fotos: Oscar Sánchez Madan
Personas como estas pernoctan y deambulan en las calles, y se alimentan de la mendicidad.
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