sábado, 21 de diciembre de 2013

Policías dormidos: ingenuo arrestado

Policías dormidos: ingenuo arrestado

 | Por Frank Correa
LA HABANA, Cuba, 20 de diciembre de 2013,  Frank Correa/ www.cubanet.org.- Yury  León Del Risco, jefe de una brigada municipal de Salud Pública,  y vecino de calle 230, número 306, entre Tercera A y Tercera, Jaimanitas,   al  regresar   de la discoteca de Baracoa, el  jueves 18 de diciembre, a las dos de la madrugada, encontró un  auto patrullero   parqueado en el frente de  su casa.
Como no tenía delito,  lo bordeó  tranquilamente. Pero,   al  abrir la puerta de su domicilio, sintió los ronquidos de los policías.  La falta de alumbrado sumía   la calle en una “agradable” penumbra.  Tenían las ventanillas subidas. Estaban  recostados, con las gorras tapándoles las caras.  Yury se acordó  de las “orientaciones” recibidas   la noche anterior  en la reunión del CDR, donde se pidió a  los ciudadanos que encontraran policías durmiendo en los autos,  cooperar llamando  al 106.
Entró a hurtadillas. Tomó  lápiz y  papel para anotar la matrícula,  pero cuando se agachó  para escribir,  los policías se despertaron y la emprendieron contra él. Según palabras del propio  Yuri, lo estrujaron vilmente,  y lo esposaron, colocándole los brazos tan arriba en la espalda  que lo dañaron. Bajo protesta, lo metieron en el  auto y  fue llevado  a la estación de policía de Siboney, donde  lo entregaron al “carpeta”,  que   levantó un acta por  alteración del orden público y le impuso  una multa de veinte pesos.
Yuri lanzó la multa sobre la mesa. Dijo que no la iba a pagar, por injusta. Pidió  un certificado médico por lesiones, pues sus muñecas estaban  amoratadas.  El carpeta le dijo:  ¡Sí… cómo no…! En cuanto  se te baje  la hinchazón.
Amaneció en la estación de policía, encerrado  en un cuarto  para interrogatorios.   A las seis,  con el cambio de guardia,  la patrulla de relevo lo llevó al hospital militar. Y  en vez de un examen de  sus brazos,  le hicieron la prueba de aliento etílico,  porque en su declaración constaba que el hecho ocurrió  al regresar de la discoteca.
Dice Yuri que la prueba  consintió en que un médico  llenara  una planilla sin siquiera mirarlo. Y  anotó:Positivo.
Yuri recriminó al médico, le dijo que hacía  eso porque era militar, y para tapar a dos policías dormilones que roncaban más fuerte que su abuelo.  Volvió a  reclamar  un certificado  por lesiones y  el galeno respondió  que no veía nada malo en sus muñecas.
Yuri  regresó a su casa a las ocho, en transporte público,  muy molesto.  Al dijo a los vecinos  que, por haber cumplido lo “orientado” en la reunión del CDR, lo habían estrujado, esposado y multado.  Además,    declarado, en  acta,   como borracho perturbador del  orden.

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