Policías dormidos: ingenuo arrestado
Como no tenía delito, lo bordeó tranquilamente. Pero, al abrir la puerta de su domicilio, sintió los ronquidos de los policías. La falta de alumbrado sumía la calle en una “agradable” penumbra. Tenían las ventanillas subidas. Estaban recostados, con las gorras tapándoles las caras. Yury se acordó de las “orientaciones” recibidas la noche anterior en la reunión del CDR, donde se pidió a los ciudadanos que encontraran policías durmiendo en los autos, cooperar llamando al 106.
Entró a hurtadillas. Tomó lápiz y papel para anotar la matrícula, pero cuando se agachó para escribir, los policías se despertaron y la emprendieron contra él. Según palabras del propio Yuri, lo estrujaron vilmente, y lo esposaron, colocándole los brazos tan arriba en la espalda que lo dañaron. Bajo protesta, lo metieron en el auto y fue llevado a la estación de policía de Siboney, donde lo entregaron al “carpeta”, que levantó un acta por alteración del orden público y le impuso una multa de veinte pesos.
Dice Yuri que la prueba consintió en que un médico llenara una planilla sin siquiera mirarlo. Y anotó:Positivo.
Yuri recriminó al médico, le dijo que hacía eso porque era militar, y para tapar a dos policías dormilones que roncaban más fuerte que su abuelo. Volvió a reclamar un certificado por lesiones y el galeno respondió que no veía nada malo en sus muñecas.
Yuri regresó a su casa a las ocho, en transporte público, muy molesto. Al dijo a los vecinos que, por haber cumplido lo “orientado” en la reunión del CDR, lo habían estrujado, esposado y multado. Además, declarado, en acta, como borracho perturbador del orden.
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