jueves, 26 de junio de 2014

La Artemisa que desapareció el 31de diciembre de 2013

Osmar Laffita
Cuba actualidad, Capdevila, Boyeros, La Habana, (PD) En el periodo comprendido de 2010 a 2013 entraron en vigor tres resoluciones dictadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) que flexibilizaron y ampliaron laactividad privada en Cuba.artemisa1
De 90 000 personas que poseían licencia en julio de 2010, tres años después 446 000 personas se desempeñaban en diferentes actividades de las 201 autorizadas.
En la Resolución No. 32 del 7 de octubre de 2010 y la Resolución No.33 del 6 de septiembre de 2011, entre las actividades autorizadas, está la de "modista o sastre". El artículo No. 6 inciso (c) de la Resolución 33, dejaba claro que "se realizarán exclusivamente las actividades para las cuales están autorizados, así como comercializar las producciones y servicios que están autorizadas".

Pero se dio el fenómeno de que los poseedores de la licencia de modista y sastre se dedicaban a la importación deropa, calzados y bisuterías, mercancías que en todas las ciudades y pueblos del país eran ofertadas en portales y locales habilitados como pequeñas tiendas, cuyos clientes más asiduos eran los jóvenes.
El negocio de ropa y calzado importados afectaba las ventas de las Tiendas de Recuperación de Divisas. Ante tal situación, a inicios de julio de 2013, el vice presidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, en su intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular, señaló que los poseedores de las licencias de modista o sastre habían incurrido en una violación de la legislación vigente.
En la venta de ropa importada, entre dueños y trabajadores contratados debidamente legalizados tenían empleo miles de personas, pero sin importarle el daño que acarrearía el cierre definitivo de esos negocios, el MTSS puso en vigor la Resolución No 42 de 2013, que dejó claro que la actividad de modista o sastre no contempla la comercialización de ropa de fabricación industrial o importada.
Como el gobierno era consciente del efecto negativo del cierre definitivo de la venta de ropa importada, que afectaría a miles de personas, dio un plazo a los vendedores hasta el 31 de diciembre de 2013. De esa fecha en adelante, quedaría definitivamente prohibido.
Los funcionarios de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y del MTSS, después que habían autorizado la venta de ropa importada, algo que no era ilegal, de manera cobarde se sumaron al coro de Murillo y comparsa y clamaron porque se pusiera orden. Un ejemplo palpable de que los trabajadores privados en Cuba no gozan de ninguna garantía o seguridad.
artemisa2Los que tienen la licencia de modista y sastre, para hacer sus confecciones, tienen que agenciárselas como puedan para conseguir telas, botones, hilos, zippers, máquina de coser industriales, etc, amén de locales donde les permitan montar un taller de costura. Para los trabajadores privados, el gobierno no tiene previstos abrir almacenes mayoristas.
A los burócratas, que como el marabú y las malas hierbas infectan todas las instancias del Estado, el Gobierno y las administraciones provinciales y municipales, poco le importaron los miles de personas que quedaron sin empleo debido a la prohibición de vender ropa importada.
La desaparición de los tenderetes privados cambió negativamente la imagen de las calles de las ciudades y pueblos cubanos. Este reportero pudo comprobarlo recientemente al recorrer las calles de Artemisa, San Cristóbal, Bahía Honda y Bauta, donde los comercios privados habían proliferado.
El bullicio que se veían en esas ciudades y pueblos era generado por cientos de pequeños negocios privados en los que estaban involucrados, de una forma u otra, miles de personas. Todos esos negocios desaparecieron el 31 de diciembre de 2013.
A los artemiseños que se quedaron sin negocio y sin trabajo, nada les significa que su provincia haya sido escogida por el gobierno como sede de los festejos del 26 de julio. Es una fiesta que les es ajena: no tienen nada que celebrar.
Para Cuba actualidad: origenesmadiba@gmail.com
Foto: Osmar Laffita

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