Ante el silencio cómplice de la administración Obama y del Vaticano -de la jerarquía católica cubana es mejor ni hablar- cumplió 61 días en huelga de hambre el preso político Yuriet Pedroso González, informó su madre, Mavis González Tápanes, según un audio publicado por Radio República.
González Tápanes dijo que su hijo sufre “daños colaterales en un riñón”, entre otras complicaciones.
El activista de 34 años, miembro de la Coalición Central Opositora, inició su huelga el 2 de marzo para exigir que lo exoneren del cargo de un “atentado” que pesa en su contra y que considera manipulado". Su “delito” habría sido pegar carteles con críticas al régimen militar cubano en sitios públicos de la localidad de Esperanza, en Villa Clara, según disidentes.
Su madre denunció esta semana que la Seguridad del Estado intentó “ponerle bandejas de comida en frente”, algo que calificó de “tortura psicológica”, informó el Directorio Democrático Cubano, con sede en Miami.
La agencia independiente Hablemos Press reportó que el segundo jefe de “enfrentamiento” de la Seguridad del Estado en Villa Clara, Osmani Ruiz, se desentendió de la situación de Pedroso González.
“Me dijo: 'si se muere, no es problema de nosotros'”, aseguró la madre del activista.

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