Transitar hoy por las calles habaneras se ha convertido en toda una odisea. A los semáforos fuera de servicio se suma la situación de las calles, llenas de baches y huecos, y con escombros en cualquier esquina, sin contar los basureros.
Los autos de los años 50, conocido popularmente como “almendrones”, uno de los transportes públicos más socorridos, son como Frankensteins. Funcionan con piezas de otras marcas y tienen innumerables adaptaciones. No obstante, pasan por los controles estatales (el famoso Somatón) y son aprobados gracias al correspondiente soborno.
La mayoría de estos carros están arrendados por muchachos jóvenes. No tienen mucha experiencia en el timón y con harta frecuencia se les ve violar de forma irresponsable las leyes del tránsito. En su afán por recoger mayor número de pasajeros, mantienen una feroz e inescrupulosa competencia entre ellos, a la vista de los agentes policiales. Estos, desentendidos de estas violaciones a la seguridad vial, emplean su tiempo en tratar de buscarse el pan de cada día, igual que cualquier otro cubano de a pie, a pesar de tener salarios un poco más altos.
Para Cuba actualidad: comuni.red.comunitaria@gmail.com ; teléfono móvil: +53 53353648
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios
Fotos: Jorge Bello
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