Por: Eduardo E. Rodríguez Candelario
Comunicador del OCPI
Lentamente se va incorporando Venezuela al mundo de los principios de dolores y la angustia; la farsa y el engaño de un sistema destructiva, que no tiene compasión por el dolor humano y, que no respeta los derechos y la dignidad del hombre. Que Dios se apiade del pueblo venezolano.
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