Por Ramón Dìaz Marzo
Habana Vieja, La Habana,(PD)
Recientemente tuve la suerte de convencer a un viejo conocido de que abriera su corazón y me contara lo que él piensa. El viejo conocido recelaba por mi condición de periodista en desacuerdo con la dictadura, pero al final optó por confiar en mí siempre y cuando yo jamás revelara su nombre a nadie, ni siquiera a mi almohada. De todas sus respuestas a las preguntas que le hice, aquí les muestro un extracto.
“Es cierto que robo en esta shopping donde soy el gerente. Hasta tengo un carnet del partido que me protege de muchos avatares y es la fuente de múltiples relaciones donde todos, como una cofradía masónica nos protegemos y ayudamos. Pero la palabra “ladrón” no la siento apropiada, prefiero la de luchador. La palabra ladrón es muy fuerte y se refiere a cuando tú entras a una propiedad privada y tomas lo que no es tuyo. Pero esta shopping es de propiedad común, es decir, si nos guiamos por los manuales marxistas, es del pueblo. De manera que cuando al final del día yo le raspo algo a la venta no robo, sino tomo lo que me pertenece. Los demás empleados a espaldas mías también raspan, luchan, y yo me hago el de la vista gorda. El Papá-Estado también se hace el de la vista gorda. Estas son las leyes del juego porque el salario que el Papá-Estado nos paga no alcanza para cubrir las más elementales necesidades de un ser humano. Así que aquí todos somos combatientes, luchadores, raspadores, que de frente o de lado, le entramos al futuro de cada día con la frente alta porque sabemos que somos guerreros que tenemos que “luchar” para llevarles a nuestras familias el diario sustento. Así que a quien te dijo que nosotros somos unos ladrones dile que está equivocado. En Cuba no hay ladrones, sino luchadores por el presente y el futuro. Cuando el Partido nos dice que nos aguarda un “FUTURO LUMINOSO” no miente. Con mi “lucha” diaria ilumino cada día de mi vida junto con mi familia. En mi casa no falta nada porque soy un luchador, no un ladrón.
Así que pon ahí, en esa entrevista que nosotros los “luchadores” vivimos con la frente muy alta y con la guardia en alto. Somos revolucionarios y sabemos que algún día Cuba saldrá del hueco, pero ahora no podemos dejar de luchar porque si bajamos la guardia somos out en la goma. Y fuera de la goma no puedes estar en el juego. Supongo que sabrás que la goma es lo que se conoce como base en el juego de béisbol. La historia de estos últimos 50 años en Cuba ha sido como un juego de pelota y los que han sido out es porque no eran buenos jugadores. Así que vete acostumbrando a que la palabra ladrón no exista en Cuba. Utiliza, como te he dicho, luchador, raspador, jugador. Mira, defenderse es una calificación más cabal que luchar. Yo me defiendo, tú te defiendes, ellos se defienden, todos nos defendemos. Y esa es la consigna que no está escrita en los libros de texto del marxismo, ni en los decretos y leyes.
Sé que hay muchos cubanos que prácticamente se mueren de hambre, que tienen que mendigar para conseguir un par de pesos para comer. Y hay otros cubanos, incluso algunos que son veteranos de guerras internacionalistas, que ahora mismo se han volcado a la bebida y están perdidos para siempre, duermen en los portales y los parques hasta que la muerte se apiade de ellos y venga a buscarlos.
A veces me siento culpable de que haya tantas personas por debajo de mi nivel económico y sufro. Pero yo no soy el presidente de Cuba ni inventé esta vida. En esas jornadas de sufrimiento es cuando tengo que ponerme duro y salir adelante porque primero que la revolución y tanta gente que sufre está mi familia.
A las reuniones del Partido voy y levanto la mano como todos mis compañeros. Hay muchas cosas que están mal hechas, pero si uno las denuncia los primeros en partirte los cojones son tus propios compañeros. Y si los compañeros no te los parten, te los parten desde arriba; me refiero a las instancias superiores del Partido. Después que tú sabes estas cosas, que conoces cuáles son las reglas del juego, tienes que endurecerte y agradecerle al destino no ser uno de los tantos que andan por ahí, por esas calles, sin dinero y sin proyectos futuros.
Te voy a ser más sincero a ver si me comprendes. Yo no soy comunista ni un carajo. Tampoco me importan quiénes gobiernan a Cuba. Si los gobernantes de ahora no lo saben hacer bien y los futuros gobernantes lo harán un poco mejor, eso no me interesa. Siempre, sea el sistema político que sea, existirán dos grandes grupos sociales: los que están arriba y los que están abajo. A mí el destino siempre me ha sonreído porque sé aprovechar las oportunidades y no creo ni en la ética ni la amistad, lo que creo es en mi familia.
Al pelotón de viejos que actualmente gobiernan a Cuba les queda poco tiempo en el poder. Y aquí lo que hay es que pasar desapercibido y cuando lleguen los nuevos tiempos continuar viviendo bien.
Si pican a la provincia de Matanzas por la mitad para hacer un canal, o convierten a Cuba en un protectorado norteamericano, me da igual. Aquí lo que hay es que comer carne todos los días, tener buena salud, vacaciones, holganza, y juntarte con el que te da, no con el que te quita.
Yo respeto a los hombres de pensamiento, pero no tengo capacidad para soñar. Vivo constantemente con los pies en la tierra y mi vida es simple para complicarla con problemas que nunca se resolverán. El próximo domingo estás invitado a un almuerzo con mi familia.”
ramon597@correodecuba.cu
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