viernes, 26 de febrero de 2010

QUE NOS PREGUNTEN A NOSOTROS

Por Adolfo Pablo BorrazáPublicado Ayer

Centro Habana, La Habana,(PD)

Las cifras de las víctimas asistidas por los doctores cubanos en Haití son asombrosas. Tal parece que sólo Cuba y Venezuela ayudan a los infelices haitianos. Al menos, así lo hacen ver Telesur y la TV cubana.

Dicen que hospitales de campaña cubanos han sido instalados gracias a la bondad de nuestro gobierno socialista mientras el mundo abandonaba a los pobres haitianos. Sólo los cubanos, nadie más, se hacen cargo de la tragedia ocasionada por el sismo.

El rostro exportable de la salud cubana tiene que ser impecable, aunque el gobierno deje sin médicos a sus coterráneos.

Los médicos cubanos en Haití salvan niños y mujeres embarazadas y reparten ropas y alimentos (¿de dónde saldrán?).

Pero hace un año, murieron 8 niños recién nacidos en el hospital habanero Hijas de Galicia.

A mediados de enero, casi simultáneamente con el terremoto, fallecieron 26 pacientes debido al frío y la falta de ropa y alimentos en el Hospital Psiquiátrico de Mazorra.

En Melena del Sur, 11 personas murieron por causa de un suero citostático en mal estado.

En Haití, los dadivosos cubanos atienden a los damnificados, pero en su país, dejan a una mujer con sus dos niños viviendo en las ruinas de un campo deportivo habanero. Así mismo permanecen insensibles ante edificios declarados inhabitables que están a punto de derrumbarse y matar a sus moradores. Un matrimonio y sus tres pequeños son expulsados por la policía de una vivienda donde se colaron debido a que su hogar se vino abajo.

Aunque la revolución socialista-castrista produzca más médicos que frijoles y provea de hospitales a medio mundo, en el Hospital Salvador Allende, los enfermos y sus acompañantes se ven afectados por la falta de agua y el cadáver de una anciana permanece hora y media en una ambulancia, en espera de la autopsia, porque no hay luz en la morgue.

El gobierno cubano, al mismo tiempo que alimenta a los niños haitianos, a los pequeños cubanitos, a los que les quita la leche cuando cumplen los 7 años, les retira también el pollo y las salchichas que venden por la libreta de racionamiento.

No hace falta precisamente un terremoto para quedarse sin casa, morir aplastado por los escombros, pasar hambre o sentir que el futuro es incierto. Nos pueden preguntar a los cubanos.

adolfo_pablo@yahoo.com

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