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WASHINGTON (AP) - La muerte del disidente Orlando Zapata demuestra que la nueva política de hacer concesiones a Cuba no está funcionando para lograr un mayor respeto a los derechos humanos, expresó el Washington Post en un editorial publicado el viernes.
El diario particularmente cuestiona al presidente brasileño Luis Inácio Lula Da Silva, quien viajó a La Habana el mismo día en que murió Zapata, y se reunió cálidamente con el presidente Raúl Castro y su hermano Fidel.
"El presidente brasileño, avergonzado, dijo que 'lamentaba profundamente' la muerte de Zapata. Qué lástima que él y otros procastristas no hablaron en favor del disidente antes de que muriera", dice el Post.
Zapata, un disidente cubano de 42 años de edad que había sido detenido en el 2003, falleció el martes tras 83 días de huelga de hambre.
El diario hace notar que hay en marcha una política conciliatoria hacia Cuba: se levantó la suspensión en la OEA, Estados Unidos ha derogado restricciones sobre viajes y envíos de dinero, algunos congresistas han pedido levantar otras restricciones sobre viajes y exportaciones, y España, ejerciendo la presidencia rotativa de la Unión Europea, ha favorecido una política de cooperación con el gobierno cubano.
"Dado que las críticas a las políticas anteriores hacia Cuba se basaban en que no lograban el objetivo, es justo preguntar, ¿acaso está funcionando la nueva política de acercamiento a los Castro?", dice el diario, añadiendo que la muerte de Zapata proporciona "una buena respuesta".
El Post nota que los grupos de derechos humanos Human Rights Watch y Freedom House han hallado que la represión en Cuba no ha cesado bajo la presidencia de Raúl Castro y lamenta que "sin embargo, el acercamiento hacia los hermanos Castro continúa".
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