miércoles, 21 de abril de 2010

Allende y la KGB


Enviado por ei en Abril 21, 2010 – 13:47 pm.Arnaldo M. Fernández

El escándalo de Max Marambio, a.k.a. El Guatón, resucitó aquella riflexión de Castro el Viejo sobre Las armas de ayer(2008) y enseguida un lector de este blog puso en solfa el atributo colgado a Salvador Allende Gossens: «presidente elegido por el pueblo», que parece haber merecido menos que este otro: «el más importante contacto confidencial de la KGB en América del Sur», como se sigue del Archivo Mitrokhin.

A poco de haber ganado tan solo el 6% de los votos en las elecciones presidenciales de 1952, como candidato del Partido Socialista, Allende fue contactado por Svyatoslav Kuznetsov, el oficial LEONID de la «inteligencia política» de la KGB. Para los comicios siguientes (1958), Allende encabezaba el Frente de Acción Popular (FRAP) y quedaba en segundo lugar por sólo 35 mil votos. Hacia 1961 sus contactos con la KGB se volvieron sistemáticos, a través de la «misión comercial» soviética en Chile. No fue agente, pero sí contacto con su nombre codificado y todo: LÍDER.

Allende contribuyó al establecimiento de relaciones diplomáticas entre Chile y la URSS (1964), pero ese mismo año salió peor en las elecciones: Eduardo Frei terminó sacándole más de 400 mil votos de ventaja. Y la KGB empezó a pasar los informes del Partido Comunista chileno sobre la filiación masónica de Allende, sus inclinaciones burguesas y otros defectos, como «arrogancia, vanidad, deseo de gloria y obsesión de estar a cualquier precio en el centro de atención». Ni qué decir de la puyita «tiene a Mao Zedong en el mismo nivel que Marx, Engels y Lenin». Así y todo, la «izquierda» chilena no contaba con mejor líder para las elecciones de 1970 y en derredor de Allende se formó la coalición Unidad Popular (UP), mientras que la «derecha» dividía sus votos entre los candidatos de los partidos Nacional y Demócrata Cristiano.

La Casa Blanca ordenó no apoyar a ningún candidato en particular, pero autorizó a que la CIA pusiera casi medio millón de dólares en contra de Allende. Richard Helms vislumbró el desenlace de aquella tentativa de beat somebody with nobody. LEONID andaba por México y fue enviado de nuevo a Chile, donde la KGB agregó al fondo inicial de campaña ($400 mil) unos $50 mil más para el propio Allende, así como otras sumas para propósitos puntuales, como desanimar a otros candidatos de «izquierda» para no dividir el voto. El Partido Comunista chileno aportó $100 mil adicionales.

Nadie ganó en las urnas (septiembre 4, 1970), pero Allende (36.3%) sobrepujó al nacionalista Jorge Alessandri (34.9%) y al demócrata cristiano Radomiro Tomic (27.9%). Por ley, la contienda tenía que dirimirse en el pleno del Congreso y el jefe de la KGB, Yuri Andropov, pidió enseguida $30 mil más para asegurar la victoria de Allende. Así fue (octubre 24, 1970).

LEONID se encargó inmediatamente de convencer a Allende para reorganizar las fuerzas armadas y servicios de inteligencia. Hasta metió la cizaña de que el nuevo embajador de los EE.UU., Nathaniel Davis, era oficial de la CIA. Allende le regaló un reloj Longines a LEONID, en prenda de gratitud, y este satisfizo el deseo de Allende de «uno o dos iconos» para su colección privada. Los contactos entre ambos se arreglaban por la secretaria personal y presunta amante de Allende, Miria Contreras, a.k.a. La Payita, que también tenía su código KGBino: MARTA.

Desde luego que la inteligencia castrista metió sus narices. Sus oficiales cundían entre la guardia presidencial privada de Allende (Grupo de Amigos del Presidente). Una hija de Allende, Beatriz (Taty) supervisaba su seguridad personal y estaba casada con el seguroso cubiche Luis Fernández Oña, a.k.a. Tirofijo.

La KGB siguió tocando con limón a Allende: $30 mil (octubre de 1971), $60 mil (diciembre de 1971)… Pero un miembro del Comité Central del PCUS, Alexandre Basov, fue nombrado embajador (junio de 1972) y acaparó la relación con LÍDER. No obstante, LEONID supo arreglárselas para coincidir con Hortensia y Beatriz Allende en el sanatorio de Barvikha (diciembre de 1972) y mantener el contacto directo de la KGB con Allende. Solo que las visitas recíprocas de Nixon a Moscú y Breznev a Washington en 1972 forzaron ya a que Andropov recalcara: «Los Estados Unidos nos permitieron actuar en Polonia y Checoslovaquia. Debemos recordarlo. Nuestra política en América Latina debe ser cautelosa».

Los informes de inteligencia indicaban ya que el gobierno de Allende corría riesgo de malograrse cuando las elecciones al Congreso (marzo de 1973) dieron 44% del voto a UP y 56% a la oposición, a pesar de que se habían destinado (febrero 7, 1973) $100 mil de los fondos de reserva de la KGB para «medidas activas» contra la injerencia de la CIA.

Sobrevino entonces la intentona (junio 29, 1973) del grupo extremista Patria y Libertad, complotado con oficiales del Segundo Regimiento Blindado. La columna golpista marchó sobre el centro de Santiago con estricta obediencia de los semáforos. Incluso uno de los tanques se detuvo a rellenar en una gasolinera. Allende agudizó aún más la tragicomedia: exhortó a los trabajadores a movilizarse hacia el centro de la capital para «defender a su gobierno». No lo hicieron, y esto llamó la atención de la CIA, de Augusto Pinochet Ugarte y de la KGB, que ya se quejaba de la indiferencia de Allende frente a la amenaza de golpe de Estado.

-Nota: Tras la caída de Allende (septiembre 11, 1973) el líder del Partido Comunista chileno, Luis Corvalán, y algunos ministros de Allende fueron apresados y trasladados a la isla de Dawson. La KGB planeó acciones de rescate. Un barco mercante soviético enfilaría por el Estrecho de Magallanes y a 15 kilómetros de la isla despegarían comandos en 3 ó 4 helicópteros con la misión de liquidar a la guarnición, liberar a Corvalán y los demás, llevarlos hasta un submarino que esperaba cerca y hundir los aparatos en alta mar para no dejar rastro. Se manejó también secuestrar a un gorila de la Junta Militar o algún pariente de Pinochet para cambiarlo por Corvalán, pero los planes se desecharon al cambiarse Corvalán por el disidente soviético Vladimir Bokovsky.

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