viernes, 23 de abril de 2010

El cardenal timorato


Después de años de bochornosa pasividad, el líder de la Iglesia Católica de Cuba, Cardenal Jaime Ortega, está empezando a manifestarse un poco más explícitamente en contra de los más flagrantes abusos de la dictadura cubana. Pero lo está haciendo muy tímidamente, y muy tarde.

A principios de esta semana, Ortega hizo declaraciones inusualmente fuertes en una entrevista publicada por la revista oficial de la iglesia cubana Palabra Nueva. La noticia fue reproducida en todo el mundo bajo titulares que proclamaban: ``La Iglesia cubana exige cambios''.

Ortega, de 73 años, dijo que Cuba esta pasando por ``una situación muy difícil'' y que existe un creciente ``denominador común fundamental en casi todos los opinantes: que se hagan en Cuba los cambios necesarios con prontitud para remediar esta situación''.

En la entrevista, el cardenal se refirió al reciente escándalo internacional provocado por la muerte de Orlando Zapata Tamayo, un preso político que murió tras una huelga de hambre de 85 días. Ortega repitió pedidos anteriores realizados por la Conferencia Episcopal Cubana, que demandaban que el gobierno respetara la vida de los presos de conciencia, y le pidió a Guillermo Fariñas, un disidente que está siendo alimentado por vía intravenosa desde que dejó de comer en febrero, que abandone su huelga de hambre.

Según el cardenal, el rol de la Iglesia cubana es el de ``invitar a todos a la cordura''. Según el cardenal, ``el hecho trágico de la muerte de un prisionero por huelga de hambre ha dado lugar a una guerra verbal de los medios de comunicación de Estados Unidos, de España y otros. Esta fuerte campaña mediática contribuye a exacerbar aún más la crisis. Se trata de una forma de violencia mediática, a la cual el gobierno cubano responde según su propio modo.''

¿Violencia mediática?, me pregunté cuando leí esas líneas. ¿Está acusando el cardenal a los medios internacionales por informar sobre la muerte de una persona por una huelga de hambre tras estar cumpliendo una condena por expresar pacíficamente sus ideas? ¿Está acusando el cardenal a los periodistas extranjeros por informar sobre el caso de Fariñas, quien dejó de comer para llamar la atención mundial sobre otros presos de conciencia que están a punto de morirse en sus celdas por falta de atención médica?

¿Está acusando el cardenal a los medios internacionales por señalar que Cuba tiene más de 200 presos políticos? ¿Está acusando el cardenal a los periodistas por señalar que, a diferencia de lo que ha hecho Estados Unidos en la prisión de Guantánamo, Cuba no permite que el Comité Internacional de la Cruz Roja visite las cárceles cubanas?

Intrigado, llamé a Fariñas para preguntarle cuál era su reacción ante las declaraciones de Ortega. Según Fariñas, las declaraciones del cardenal ``son tímidas, porque Jaime Ortega, de entrada, fue preso político, y sabe cómo lo maltrataban ahí, cómo lo golpeaban, cómo trataban de quitarle las ideas los mismos que hoy están en el poder''.

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