viernes, 23 de abril de 2010

Elián: política y exilio


Enviado por ei en Abril 23, 2010 – 10:03 am.Pedro Peñate

Las declaraciones ampliadas de Omar López Montenegro indican hasta qué punto las organizaciones políticas del exilio están incapacitadas para enfrentar a Castro como Dios manda. «No es tanto de que si faltó liderazgo como de hacia dónde fue enfocado», dice López Montenegro. ¿Para qué hace falta liderazgo, si se enfoca mal? Según el entrevistado, la Fundación Nacional Cubano Americana ««lo que hizo fue reflejar y proyectar la percepción de la gran masa exiliada». Haberse empecinado en retener a un niño que, por aquello denominado derecho natural desde los romanos, debía estar junto y bajo la potestad del padre, demuestra tanto desconocimiento del enemigo que acaso basta para explicar medio siglo de fracasos. Dice López Montenegro que Elián «funcionó como catarsis colectiva» y a su alrededor se configuró determinada «mitología». El enfrentamiento al castrismo no puede ser catarsis ni mitología, sino frío cálculo. La reacción que hubiera dejado a Castro con las nalgas afuera no podía ser otra que devolver al niño enseguida, con misa en la Ermita de la Caridad, por un alma que debe entregarse al Diablo, y concentración masiva del exilio, de noche y con velitas, como dolorosa manifestación ante todo el mundo de que «Elián ejemplifica la tragedia de la niñez y la juventud cubana», como afirma López Montenegro. También asevera que el silencio actual sobre el caso «se debe [fundamentalmente a] la madurez política [del] exilio cubano, precisamente a partir de lo sucedido con Elián González». Un exilio políticamente inmaduro hace diez años deja mucho que desear, mucho más si es evidente, al contrario de lo que apunta López Montenegro, que no hay madurez política ninguna en movilizar a Luis Posada Carriles en apoyo a las Damas Blancos, por sólo citar el ejemplo más reciente de político destanido. Así que el affaire de Eliancito, antes que «recuerdo triste, en vez de un trago amargo», según el parecer de López Montenegro, es ante todo lección pendiente. Y en esa imagen del joven comunista y camilito Elián González NO «se resume la esencia del drama alrededor de su estancia y su forzado regreso a Cuba», sino la esencia del drama del exilio compartido por el insilio: no acabar de espantarse de sí mismos para emprender la contrarrevolución necesaria de manera inteligente.

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