
Economía/ Sobre los artículos de Juan Varela Pérez
Cubamatinal/ Juan Varela Pérez, no es uno, de los más Pérez cualesquiera; ú como dice la arritmia popular: “los Pérez, Pérez, Pérez…” No, Juan Varela Pérez, es el periodista campeón del sector azucarero cubano, otrora primer renglón de la economía nacional.En la foto la edificación del Ministerio del Azúcar en la calle 23 del Vedado.
Por Carlos Ríos Otero
La Habana, 12 de mayo/CihPress/ Su destaco, se encuentra en la cima del clímax totalitario y en la cúspide del mundo castrense revolucionario castrista. Diploma, que acaba de conseguir después de dejar constancia el 5 de mayo del 2010, nada menos que en el órgano oficial del Partido Comunista, estamos hablando del controvertido periódico Granma, un artículo titulado: “…FALTARON CONTROL Y EXIGENCIA EN LA ZAFRA…”.
Varela, se “atrevió” emplazar al Ex Ministro Ávila de la industria azucarera (MINAZ), después de ser defenestrado por “voluntad propia”, dice el órgano oficial en la despedida de duelo. Varela, con un artículo kilométrico un día después de la nota lapidaria. Obvio para entregar el referido capítulo antes del cierre (12 p.m.) del “prestigioso” Granma, el redactor jefe debió recibirlo en tiempo y forma para con su anuencia darle curso y el pueblo se enterara del maldito Luís Manuel Ávila, tipo que arrasó el azúcar, según Varela.
Sin embargo, durante una década que sirvió para destruir a la primera industria de 1998 al 2008, el general Rosales del Toro, ministro en esa era. Que empotró generales, coroneles, expulsó a profesionales de las ciencias agrícolas a especialista y peritos azucareros. Y, por orden de su comandante en jefe convirtió a 71 centrales azucareros en chatarra. La mala hierba marabú invadió la hacienda cañera en más de un 50 % y de los 600 mil azucareros dejó en la cuneta a unos 400 mil.
Rosales del Toro, fue tan inepto, que no supo defender ante la orden chatarra 2002, el mejor central de Cuba, “Camilo Cienfuegos” otrora Hersy. Para desgracia de este general incapaz, ex jefe del estado mayor de la guerra. El propio Fidel (Castro I) le invitó a una visita en enero del 2006 al Central Hersy.
Fidel Castro, presidía una comitiva formada por los ministros del MINAZ y la alimentación y el ex vicepresidente Carlos Lage. Una cortesía a los nuevos apoderados del Ron Habana Club, la junta francesa Riscard. Castro al ver la destrucción de Hersy montó en cólera, lanzó patadas contra el suelo y llenó el batey azucarero de improperio y palabras mal dichas. Para sorpresa del Monsieur París, que no conocía esa fase espiritista del comandante en jefe. Castro I, dijo: “fue una mala interpretación destruir este ingenio, ya que constituía en ser el mejor ingenio de Cuba”.
Varela Pérez, “atesora” más de 30 artículos en la era de los militares, en el propio órgano oficial. Nunca se atrevió emplazar la desastrosa política del general y sus coroneles, siempre divagó, le evacuó la culpa a la base y mala interpretación de los técnicos de la granja cañera y al batey del ingenio.
En su piropo perruna, afirmaba hay que escuchar al asesor mayor en sus conferencias magistrales, estamos hablando de Ramón Castro, asesor del MINAZ y también de la ganadería para garantizar un plan de leche por tubería. Éste es hermano mayor de los jefes de la revolución. Ramón, no pudo como asesor no ya dar la leche, incluso ni azúcar. Los azucareros clasificaron la estancia del nonagenario Ramón con su guateque, ser una botella republicana, hoy en estado longevo se encuentra escribiendo sus memorias.
Nadie, nadie de los azucareros, entiende como un destructor es promovido a la cartera de otro ministro y menos aún vicepresidente del Consejo de Ministros para la atención del sector agropecuario-azucarero. Estamos platicando de Rosales del Toro. Nada, gente, mejor dicho; piojos como Varela usando el cuarto poder, blanquea o lavan la imagen de cualquier inepto, humillando al árbol caído.
Y, así están las cosas en Cuba, un periodista que su nueva paga la sacuden los generales que, han invadido el poder civil. Varela, perdió ética y profesionalidad. Sin embargo, por otra parte; los azucareros: obreros, maquinistas, profesionales, científicos y peritos químicos del ingenio, le agencian en ser:
“El enemigo número uno, periodista amarillento; en fin el gran pendejo”.
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