
Columnas - Campanadas, columna de Amelia M. Doval
Es una tarea dificil el discernimiento de la verdad porque muchas son la aristas de un mismo asunto. Cuando se habla de sentimientos averiguar los por qué es un reto. Mas analizar los caminos es una manera de encontrar un acercamiento a la respuesta.
Cuando se intenta adjudicar un culpable a la irresoluta causa cubana de la libertad hay que comenzar por entender los diferentes factores sociales de una Cuba atomizada cuya sociedad civil está en ciernes.
Una radiografía de la Isla deja ver una orografía donde prevalecen los llanos poblados de descontentos con la realidad, de gente frustada, de insatisfechos con los logros; de seres detenidos en el tiempo por la fuerza del temor donde la desinformación, la costumbre y la incapacidad de entendimiento, no permite tomar un papel preponderante en la vida nacional y elegir el camino hacia la libertad.
Los antiguos militares o funcionarios retirados no padecen el dolor de la miseria. Nunca han sentido el olor a pueblo y son mantenidos por el Estado. Para este grupo un cambio significa urgar en su pasado y no les estusiasma nada esta idea.
Algo similar ocurre entre gerentes, artistas, deportistas y personal que labora en las sedes diplomáticas acreditadas en el país, que disfruntan de las pocas cosas buenas del sistema, y no piensan en la necesidad de mejorar la situación de todos.
La llamada clase media supuestamente integrada por intelectuales, negociantes, cuentapropistas, familiares de emigrantes o con misiones en el extranjero; posiblemente quieran el cambio, pero lo querrán si no afecta sus intereses. No obstante muchos trabajan en silencio y desde el anonimato colaboran con la causa.
Los ministros y altos militares están absortos mirando los pasos de sus superiores intentando no caer. La ceguera política le impide ver sobre donde caminan y les importa un bledo ir pisoteando cabezas. Este grupo prepara la huida mientras se mantienen involucrados hasta el final.
Los campesinos, son un mundo aparte, al que no se ha tenido en cuenta para aglutinar en pos de causa pero su inconformidad está a flor de piel, con ellos la batalla puede ser ruda y directa. De ahí quizás el afán del Gobierno por establecer fronteras y promover el odio.
Los estudiantes siempre han sido la fuerza motríz de las luchas internas pero necesitan una luz delantera alumbrando el oscuro camino, una voz que retumbe en las entrañas para poder guiar los impulsos. Hasta ahora no se vislumbra nadie con madera de líder y no se sabe cuando se verá pues las universidades están pobladas de delatores que aprovechan su tiempo entre aprender y oprimir.
La obra martiana es extensa y pródiga en ejemplos cuando se quiere demostrar un argumento. "El animal anda en manadas, el hombre con su pensamiento libre", así decía este pensador, escritor incansable y perseverante batallador con la pluma y la palabra.
Realmente no se extraña lo que nunca se ha poseido, pero vale la pena tan siquiera el intento de luchar por una vida diferente a la vivida hasta ahora.
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