
En el Carnaval de Santiago de Cuba
• Santos católicos que celebran su día el 23 de julio:
- En el Almanaque Cubano de 1921:
Santos Apolinar, mártir y Liborio, confesor y Santas Rómula, Redenta y Erundina, virgen
- En el Almanaque Campesino de 1946:
Santos Apolinar, mártir y Liborio, confesor y Santas Rómula, Redenta y Erundina, virgen
El 23 de julio en la Historia de Cuba
• 1774 -
- Fundación de Filipina - Guane, Pinar del Río.
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 415-416 nos describe los acontecimientos del 23 de Julio de 1774 en la Historia de Cuba:
“Hasta bien entrado el siglo XVIII el extremo occidental de Cuba contó sólo con la iniciativa y el esfuerzo de sus escasos moradores para el sostenimiento propio, con frecuencia en peligro. Eran sus vegas de tabaco ya conocidas y apreciada la excelencia de la hoja nicociana que su suelo producía. Sin embargo, la comarca se hallaba excluida de la comunión civil y social de la Isla, casi a la merced de los excesos de la piratería y abatida por la incultura, el abandono y la despoblación. Se echaba de menos la acción generosa y reflexiva de un gobernante capaz de medir las consecuencias del mal que imperaba y los beneficios ofrecidos por el remedio aplicable.
“La aguda penetración de Felipe de Fonsdeviela, marqués de la Torre, descubrió, a poco de abarcar con una concepción clara los problemas que mayor interés entrañaban respecto del progreso de la Isla, la necesidad y conveniencia de que el Gobierno llevase sus iniciativas y actividades al occidente cubano. La injusticia del olvido casi absoluto en que había permanecido por parte de las autoridades, la noticia en extremo satisfactoria que se tenía acerca de su especialidad en la producción del mejor tabaco y el giro que al cultivo y comercio de éste quiso darse determinaron a Fonsdeviela, en las postrimerías del tercer cuarto del siglo XVIII, a deparar vida civil a la región del Poniente.
“El marqués de la Torre, por decreto de 23 de julio de 1774, creó la jurisdicción de Filipina, nombre debido al suyo, y mandó erigir a orillas del Cuyaguateje la población que serviría de cabecera a la comarca, que contaba con dos mil seiscientos diecisiete habitantes, diseminados en todo el territorio comprendido entre el río de Los Palacios y el cabo de San Antonio. La jurisdicción nació con categoría de tenencia de gobierno, y fue nombrado para regirla Antonio Fernández, capitán de dragones de América.
“La vida de la comarca occidental de la Isla estuvo totalmente vinculada en aquellos acontecimientos, relativos con especialidad a Guane, cabecera entonces de la jurisdicción de Filipina. En el entretanto iba formándose en Filipina otra población: la de Pinar del Río. ¿Daba el caserío situado en las márgenes del Guama a fines del siglo XVIII señales de existencia? Según la tradición, el partido de Pinar del Río iba teniendo una pequeña aldea entre el río Guama y el arroyo Galeano. Pero esta aldea en 1774 apenas tenía más importancia que la que el marqués de la Torre quería ver crecer en Guane con el nombre de Filipina.”


Lucía Iñiguez y Landín
En Patriotas Cubanas
Por la Dra. Vicentina Elsa Rodríguez de Cuesta
Lucía Iñiguez y Landín Moreno, nació en la provincia oriental.
Su familia de rancio abolengo criollo fue de las primeras en coadyuvar a la independencia de Cuba.
Se casó en únicas nupcias con el Sr. Ramón García y González, naciendo de esa venturosa unión dos hijas nombradas Leonor y María del Rosario, y un hijo Calixto, que andando los años sería uno de los más grandes Generales de la epopeya cubana.
Al estallar en Yara la primera gesta revolucionaria Lucía Iñiguez, arengó al hijo de sus entrañas en la santa causa de la Libertad y tanto y de tal manera se distinguió por su valor, sus dotes de organizador, su coraje, su serenidad y su abnegación, que aquella madre podía estar orgullosa de haber dado a la Patria un hijo de tal temple y tales merecimientos.
Lucía Iñiguez perdió a su esposo y todos sus bienes de fortuna; pero en unión de sus dos hijas, trabajó para ganar el sustento diario y trabajó más todavía en la causa de la Revolución.
Colectó fondos para los insurrectos, introdujo proclamas clandestinamente, cosió ropas para los valientes mambises, preparó hilas y vendajes, envió en algunas ocasiones sus escasos y pobres alimentos a los que nada tenían que llevarse a la boca entre el fuego ardiente de los combates heroicos
Y un día aciago, el 16 de Septiembre de 1874 su hijo Calixto se encontró en el más duro trance de su vida. Separado del grueso de sus fuerzas, acompañado tan solo de sus ayudantes y de un práctico estaba en los instantes en que fue sorprendido, en el potrero de San Antonio de Bajá, por una guerrilla al mando del Teniente Ariza.
Sus acompañantes Castellanos y Planas fueron inutilizados para seguir luchando y el General García al verse perdido irremediablemente, se aplicó el revolver debajo de la barba y se dio un tiro.
El proyectil respetó su sagrada existencia y la suerte quiso que sobreviniese hasta 25 años después, cuando estaba ya consumada la obra de la Libertad.
Moribundo Calixto García, llevaron la noticia de la captura a su madre que lo adoraba y cuyo temple se apreciaba de conocer mejor que nadie.
Al recibir Lucía Iñiguez la infausta nueva de que el General estaba herido, la considero falsa, pues creía que no era fácil su aprehensión por los españoles.
Le advirtieron, al fin, que se hallaba, sí, en poder del enemigo, pero en estado gravísimo, ensangrentado, como que el proyectil le había salido por la frente. Ante la ruda revelación, creyolo muerte antes que rendido y cuenta la Historia que aquella matrona admirable exclamó:
-“Ese, ese es mi hijo Calixto”.
Cargada de años y de virtudes dejó de existir la augusta dama, cuya ejecutoria a través de toda nuestra vida colonial republicana supervive en el ánimo de todos los cubanos que aman a su Patria.

Calixto García Iñiguez
Patriotas Cubanos
Biografías Cubanas
Mayor General Calixto García Iñiguez
Calixto García Iñiguez nació en Holguín el 4 de agosto de 1839 y falleció en Washington el 11 de diciembre de 1898. Al estallar la revolución del 68 se lanzó a la lucha sirviendo a las órdenes de Máximo Gómez, a quien substituyó más tarde como jefe de Oriente. Santa Rita, Baire, Jiguaní, Guisa, Holguín y otros son jalones gloriosos de la línea victoriosa que siguió en la primera contienda. Al verse sorprendido y dándose cuenta de que iba a caer prisionero de los españoles disparó su revólver, cayendo herido en poder del enemigo. Fue deportado a España y puesto en libertad después del compromiso del Zanjón.
Prisionero de nuevo en la Guerra Chiquita, de la cual fue el principal organizador. Al estallar la del 95 y después de dos expediciones, detenida una por el gobierno americano y naufragada la otra en circunstancias terriblemente trágicas, logró arribar a Cuba, siendo nombrado Jefe del Ejército de Oriente, en cuya dirección desarrolló vastas y efectivas acciones. Loma de Hierro, Guisa, Guáimaro, Victoria de las Tunas, Baguanos, Tacajó y Bijarú son nombres que recuerdan el paso victorioso del general invencido.
Al caer el Mayor General Antonio Maceo, fue nombrado Lugarteniente del Generalísimo y con esta doble autoridad militar asistió a la derrota de España, ilustrando y orientando a los jefes del ejército americano, quienes pidieron y obtuvieron su consejo y la cooperación de sus tropas en el desembarque y en San Juan y el Caney, por no citar más que los más destacados hechos de aquellos días finales de la lucha. Terminada la dominación española fue nombrado Presidente de la Comisión que fue a Washington en misión especial, en la cual le sorprendió la muerte.
Calixto García, héroe de la larga epopeya que comienza en el 1868 y termina en 1898, es el militar civil por antonomasia. Como dijo José Martí en su juicio definitivo: “no necesita encomio: lleva su historia en su frente herida. El que sabe desdeñar la vida, sabrá siempre honrarla”.
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