lunes, 16 de agosto de 2010

Cuba's Cash-for-Doctors Program (Wall Street Journal)

PUBLICADO PARA HOY 17 DE AGOSTO



Cuba's Cash-for-Doctors Program

Thousands of its health-care missionaries flee mistreatment.

By MARIA C. WERLAU

For decades, Cuba has "exported" doctors, nurses and health technicians to earn diplomatic influence in poor countries and hard cash for its floundering economy. According to Cuba's official media, an estimated 38,544 Cuban health professionals were serving abroad in 2008, 17,697 of them doctors. (Cuba reports having 70,000 doctors in all.)

These "missionaries of the revolution" are well-received in host countries from Algeria to South Africa to Venezuela. Yet those who hail Cuba's generosity overlook the uglier aspects of Cuba's health diplomacy.

The regime stands accused of violating various international agreements such as the Trafficking in Persons Protocol and ILO Convention on the Protection of Wages because of the way these health-care providers are treated. In February, for example, seven Cuban doctors who formerly served in Venezuela and later defected filed a lawsuit in Florida federal court against Cuba, Venezuela and the Venezuelan state oil company for holding them in conditions akin to "modern slavery."

They claim the Cuban regime held the funds Venezuela remitted for their services and then paid them—an arrangement they say is a form of "debt bondage." They also say they were forced to work extremely long hours in dangerous areas, including urban zones with high crime rates and the jungle. (The Venezuelan government and its oil company are challenging the court's jurisdiction to hear the case; Cuba hasn't responded.)

Starting in 2002, Hugo Chávez agreed to pay—mostly with subsidized, cheap Venezuelan oil—for Cuba to provide health care to marginalized populations in Venezuela at no cost to patients. But in the past several years he has expanded the effort to other countries, helping to build support for his regional Marxist agenda while keeping the Cuban economy afloat.

Cuba won't release its agreements with host countries, but details have emerged in open sources, including in Cuba's official media. These show that typically the host country pays Cuba hard currency for each health worker and provides accommodations, food and a monthly stipend generally between $150 and $350. Cuba covers airfare and logistical support, and it pays salaries to the health-care workers out of the funds it holds.

Cuba's global health projects also receive support from the developed world. In 2005, at least $27 million was donated to Cuba's Haiti mission, including from France and Japan. International goodwill also translates into direct aid. In 2008, Cuba received $127 million from OECD countries. These transfers explain the recent rise in Cuba's export of services, to $8.6 billion in 2008 from $2.8 billion in 2003. Representing 75% of GDP, they generate far more income than any other industry.

Cuban doctors go abroad because at home they earn a scant $22-$25 a month. When they work in other countries, they typically get a small stipend in local currency while their families back home receive their usual salary plus a payment in hard currency—from $50 to $325 per month.

But with the state as sole employer and the citizens forbidden from leaving the country without permission, the system is tailor-made for exploitation. Several Cuban doctors who have served abroad tell me that in addition to very long hours they may not drive a car, leave their dwellings after a certain hour, or speak to the media. In some countries they are only allowed to associate with "revolutionaries." Thousands of Cuban health professionals have deserted world-wide. Almost 1,500 have made it to the U.S. alone since 2006, according to a Department of Homeland Security report in March.

Cuba's profitable global business has ramifications for its own health-care system. It's been extensively reported, by Cuba's independent journalists as well as by the occasional Westerner who ends up in a hospital for the common people, that Cubans face a chronic shortage of doctors and dilapidated health facilities. Patients or their families must even bring their own food and linens to the hospital.

Meanwhile, the mass production of Cuban doctors for export has led medical associations in host countries such as Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brazil and Portugal to question their experience and credentials. Some Venezuelan doctors have complained of being fired and replaced by Cuban missionary physicians. And a few years ago the Bolivian press reported that the country's medical association was complaining about thousands of unemployed health professionals who were earning considerably less than what Mr. Chávez was paying for Cubans.

Humanitarianism cannot be selective. Cuba's health workers deserve full protection of local and international laws, its citizens deserve access to adequate health care, and patients everywhere deserve accountability from their health-care providers.



Ms. Werlau is executive director of nonprofit Cuba Archive, a human rights organization.

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THE WALL STREET JOURNAL

AUGUST 15, 2010, 7:01 P.M. ET

El programa de médicos por efectivo de Cuba

Por Maria C. Werlau



Durante décadas, Cuba ha "exportado" médicos, enfermeras y técnicos de salud para obtener influencia diplomática en países pobres y efectivo para su economía tambaleante. Según los medios oficiales cubanos, unos 38.544 profesionales de la salud cubanos se desempeñaron en el extranjero en 2008, de los cuales 17.697 eran médicos. (Cuba informa que cuenta con 70.000 doctores en total).

Estos "misionarios de la revolución" son bien recibidos en los países anfitriones, desde Argelia a Sudáfrica y Venezuela. Sin embargo, quienes alaban la generosidad de Cuba pasan por alto aspectos más feos de la diplomacia de la salud cubana.

El régimen es acusado de violar varios acuerdos internacionales como el Protocolo de Tráfico de Personas y la Convención ILO sobre la Protección de Salarios debido a la forma en que son tratados estos proveedores de salud. En febrero, por ejemplo, siete médicos cubanos que trabajaron en Venezuela y luego desertaron, presentaron una demanda judicial en una corte de Florida, EE.UU., contra Cuba, Venezuela y la petrolera estatal venezolana por mantenerlos en condiciones equivalentes a las de una "esclavitud moderna".

Sostienen que el régimen cubano retenía los fondos que Venezuela enviaba por sus servicios y luego les pagaba, un acuerdo que afirman es una forma de servidumbre de deuda. También afirman que los obligaban a trabajar jornadas extremadamente largas en zonas peligrosas, incluidas áreas urbanas con altos índices de crimen y en la selva. (El gobierno venezolano y su petrolera cuestionan la jurisdicción de la corte para admitir el caso; Cuba no se ha pronunciado al respecto).

Desde 2002, Hugo Chávez acordó pagar, en su mayor parte en la forma de petróleo venezolano subsidiado y barato, para que Cuba brindara servicios médicos a poblaciones marginalizadas en Venezuela sin costo para los pacientes. Pero en los últimos años extendió la iniciativa a otros países, y ayudó a forjar apoyo para su agenda regional marxista mientras mantenía a flote la economía cubana.

Cuba no hace públicos sus acuerdos con países anfitriones, pero se han conocido detalles a través de fuentes abiertas, incluidos los medios oficiales cubanos. Estos muestran que, típicamente, el país anfitrión le paga a Cuba en moneda dura por cada trabajador de la salud y le brinda alojamiento, alimentación y un estipendio mensual que suele oscilar entre US$150 y US$350. Cuba costea los pasajes aéreos y el apoyo logístico, además de pagar los salarios de los trabajadores de la salud con los fondos que retiene.

Los proyectos de salud global de Cuba también reciben apoyo del mundo desarrollado. En 2005, por lo menos US$27 millones fueron donados a la misión cubana en Haití, incluidos recursos provenientes de Francia y Japón. La benevolencia internacional también se traduce en asistencia directa. En 2008, Cuba recibió US$127 millones de países de la OCDE. Estas transferencias explican el reciente aumento en la exportación de servicios de Cuba a US$8.600 millones en 2008 frente a US$2.800 millones en 2003. La cifra representa 75% del PIB y los servicios generan muchos más ingresos que cualquier otra industria.

Los médicos cubanos van al exterior porque en su país ganan escasos US$22 a US$25 al mes. En otros países, suelen recibir un pequeño estipendio en moneda local mientras sus familias en su país natal reciben su salario habitual más un pago en moneda dura, de entre US$50 y US$325 al mes.

Pero cuando el Estado es el único empleador y los ciudadanos tienen prohibido dejar el país sin permiso, el sistema está hecho para la explotación. Varios doctores cubanos que se han desempeñado en el extranjero me dicen que además de trabajar muchas horas no pueden conducir un auto, salir de su vivienda luego de un horario determinado o hablar con los medios. En algunos países sólo pueden asociarse con "revolucionarios". Miles de profesionales de la salud cubanos han desertado en todo el mundo. Casi 1.500 de ellos han llegado a EE.UU. sólo desde 2006, según un informe del Departamento de Seguridad Interior de EE.UU. divulgado en marzo.

El rentable negocio global de Cuba tiene ramificaciones para su propio sistema de salud. Periodistas cubanos independientes al igual que por los occidentales que acaban en un hospital para la gente común, que los cubanos enfrentan una escasez crónica de médicos e instalaciones médicas dilapidadas. Los pacientes o sus familias incluso deben llevar su propia comida y sábanas al hospital.

En tanto, la producción en masa de médicos cubanos de exportación ha llevado a asociaciones médicas en países anfitriones como Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil y Portugal a cuestionar su experiencia y antecedentes. Algunos médicos venezolanos se han quejado de ser despedidos y reemplazados por médicos misionarios cubanos. Y hace unos años la prensa boliviana informó que la asociación médica del país se quejaba de miles de profesionales de la salud sin empleo ganaban mucho menos que lo que Chávez les pagaba a los cubanos.

El humanitarismo no puede ser selectivo. Los trabajadores de la salud de Cuba merecen la protección total de las leyes locales e internacionales, sus ciudadanos merecen acceso a una cobertura médica adecuada y los pacientes en todas partes merecen que sus proveedores de salud respondan ante las autoridades pertinentes.



Werlau es directora ejecutiva de la organización de derechos humanos sin fines de lucro Cuba Archive.



Cuba Archive / Archivo Cuba
P.O. Box 529
Summit, NJ 07902 U.S.A.
Tel. 973.701-0520
www.CubaArchive.org

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