
Envidia, odio, rencor,
sentimientos que exacerba
el comunismo opresor,
para establecer discordia,
pelea y confrontación.
Parte de ese vil proceso
de establecer el control,
fácil es estimular
estos bajos sentimientos
antípodas del amor.
Para ganar su adhesión
se estimula a una masa
carente de educación
a apropiarse de lo ajeno,
de lo que nunca sudó.
Ellos son privilegiados,
los que han vivido mejor,
ustedes los explotados,
los que han sido abusados,
incúlcase así el rencor.
Abusos de todas clases
se cometen con furor
por la chusma enardecida,
azuzada y sin medida
que odia sin compasión.
Los hay que son educados
que anhelan bienes ajenos,
son elementos frustrados,
envidian al que ha logrado
vivir un poco mejor.
Estos últimos más malos
pues son más sofisticados
gracias a su educación,
no hay justificación
son al igual desalmados.
El final es desastroso
para unos y para otros,
terminan esclavizados,
todo como resultado
de envidia, odio y rencor.
Cástulo Gregorisch
4/10/03
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