
Cuanto me da alivio saber que mis abuelos no vieron esto. Mi padre y tia abuela tampoco. La tacita de plata que fue La Habana es hoy un mierdero. Ni el pueblo mas infeliz, en los cuatro puntos cardenales de Colombia, esta asi.
No estamos mirando edificaciones improvisadas. Son edficios de materiales resistentes pero dilapidados por la negligencia. A que los Castros y sus guaricandillas no viven asi.
Laura M. Pruna
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