
Oriente
• Santos católicos que celebran su día el 17 de agosto:
- En el Almanaque Cubano de 1921:
Santos Pablo y Liberato, mártires, y Santa Juliana, mártir
- En el Almanaque Campesino de 1946:
Santos Jacinto, Pablo y Liberato, mártires y Santa Juliana, mártir
El 17 de agosto en la Historia de Cuba
• 1734 -
- Contrata de Tallapiedra.
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 465-466 nos describe los acontecimientos del 17 de Agosto de 1734 en la Historia de Cuba:
“La codicia y la altivez que acompañaron muchos de los actos del mariscal de campo Juan Francisco Güemes Horcasitas, contrastando con excelentes condiciones de mando que en otros sentidos poseía, le acarrearon enemigos formidables. Llegó a acusársele en términos destemplados. No eran pocos los que veían en él un pésimo representante de los supremos intereses de la Corona. Se le tuvo por perturbador funestísimo de la vida de la Colonia. Un clérigo llamado Agüera Tobar, en memorial enderezado al Consejo Real y Supremo de las Indias, aseveró:
“"Aunque es universal en todo, ha levantado una pensión en licencias; extendiendo las ordinarias de dos reales a ocho, y éstas a treinta y dos. Las prohibidas las habilitó para llenar la ciudad de tablajes y garitas. Las permite a negros, pierde caudal y honra el hijo de familia, y son sin número las ofensas a Dios que lloran los vecinos y toda la Isla."
“Estas acusaciones eran exageradas, pero no carecían de veracidad. El medio en que actuaba Güemes estaba corrompido. Entre sus censores había gente que buscaba la manera de proporcionarse ventajas para sí misma con ocasión de las inclinaciones del Capitán General. La perversidad podía más que el amor al bien público. Hombres un día revueltos contra extralimitaciones e injusticias intolerables se hallaban al siguiente, concebida ya una idea de lucro particular, muy cerca de la autoridad atacada, para concertar un agravio a los intereses procomunales.
“Algunos individuos importantes relacionados con Cuba jamás combatieron a Güemes Horcasitas, acaso por haberse concertado con él desde el principio. Así sucedió con Antonio Tallapiedra, rico hombre de negocios de Cádiz. En España, antes de partir Güemes Horcasitas para Cuba, ambos se habían entendido respecto a una operación relativa al comercio del tabaco de la Isla. Güemes Horcasitas no se opuso al desarrollo de los planes de Tallapiedra. El asentista no perdió ni tiempo ni oportunidad para lograr por medio de valedores eficaces en Madrid todo lo necesario hasta celebrar el 17 de agosto de 1734 una contrata por la que, leoninamente, con cláusulas más ventajosas para él que para el Fisco, se comprometía a depositar cada año tres millones de libras de tabaco de Cuba en los talleres de Sevilla. Semejante medio había sido ideado por quienes de él se aprovechaban para resarcirse con creces de los perjuicios que a todos acarreaba el monopolio de la aromática hoja que el Gobierno se tenía adjudicado.”

Gertrudis Gómez de Avellaneda
( 1814 -1873 )
Poetisa desde la cuna, Gertrudis Gómez de Avellaneda estremeció a la Real Academia de la Lengua. Tula, como muchos llamaban a esta bella camagüeyana, llegó a ser una de las más destacadas plumas del romanticismo español, y aun permanece entre las escritoras más distinguidas de nuestra lengua.
Dominó la poesía con pasión. Sus dramas llenaron los teatros de la Península. Sus obras se discutieron el primer y segundo premio, a la vez, en los Juegos Florales más selectos de Madrid. La Real Academia de la Lengua, aterrorizada por la habilidad que poseía la adorable criolla, se negó aceptarla bajo el pretexto de la saya. Emocionalmente destruida por la injusticia, continuó creando obras inmortales hasta el fin de sus días.
Además de ser reconocida como una de las más refinadas, y a la vez de lenguaje más sencillo, poetisas de nuestro idioma, la Avellaneda trató con dos temas primordiales de la literatura universal. Su novela Sab es una de las mejores obras en la abolición de la esclavitud. Pocos años antes de morir, en 1867, publicó un libro de oraciones, o pensamientos religiosos, llamado Devocionario que la sitúa entre las místicas de pensamientos más elevados.

José Ángel Buesa
( 1910 - 1982 )
José Ángel Buesa es sin dudas el poeta cubano de mayor aceptación y divulgación del siglo XX. Sus poesías demuestran un amor de fervor apasionado no común después de los modernistas. Le canta a la vida y al romance, y todo en su lírica es un ensueño, según sus lectoras.
El público no le despreció jamás y sus producciones siempre recibieron calurosa acogida. Sus poemarios gozan de un alto número de ediciones y aun se continúan reimprimiendo, y desapareciendo de las bibliotecas públicas.
Nacido en Cruces, Las Villas, Buesa le dedicó su vida a su poesía. Murió exiliado en la República Dominicana donde durante sus últimos años sirvió de profesor de literatura en la Universidad Pedro Henríquez Ureña.
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