miércoles, 18 de agosto de 2010

HOY EN EL CALENDARIO CUBANO, 19 DE AGOSTO

PUBLICADO PARA HOY 19 DE AGOSTO


En el cañaveral


• Santos católicos que celebran su día el 19 de agosto:

- En el Almanaque Cubano de 1921:

Santos Luis, obispo y Mariano, ermitaño y confesor

- En el Almanaque Campesino de 1946:

Santos Juan Eudes, confesor Luis, obispo Donato y Mariano, ermitaño y confesor



El 19 de agosto en la Historia de Cuba

• 1895 -

- Desembarcó el “León” (nombre de la embarcación) en Punta de Taco, Baracoa, con 40 expedicionarios, armas y demás parque de guerra.

• 1823 -

- José Francisco Lemus.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 469-470 nos describe los acontecimientos del 19 de Agosto de 1823 en la Historia de Cuba:

“El habanero José Francisco Lemus fue señalado como jefe de la vasta conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar. El capitán general Francisco Dionisio Vives y sus conmilitones clavaron en él sus ojos. Lo conocían, para desgracia suya, demasiado bien. Sabían que era coronel del ejército colombiano. No ignoraban las excepcionales condiciones de habilidad, astucia y valor que lo acompañaban. Todo ello hacía peligrosa su situación con motivo de las medidas preventivas de las autoridades coloniales.

“La busca y captura de Lemus quedaron encomendadas a Domingo Armona. Este, al frente de su partida, organizada para perseguir malhechores y compuesta de gentes en su mayoría desalmadas, puso toda la diligencia de que era capaz en la tarea de matar los designios de los hombres de los Soles y Rayos de Bolívar. Sobre las huellas de Lemus caminó Armona, quien en la madrugada del 19 de agosto de 1823 sorprendió y aprehendió al jefe del movimiento en preparación en una casa situada en las inmediaciones del convento de San Francisco, en Guanabacoa.

“"Llegó ya el momento -decía José Francisco Lemus en una de las proclamas dirigidas a los habitantes de Cubanacán- de separarnos para siempre del dominio de la nación española, que considerándonos, estúpidamente, propiedad suya, por el ominoso derecho de conquista, no ha cesado de inferirnos, por más de trescientos años, toda clase de tormentos, vejaciones y desprecios: la nobleza de nuestros sentimientos suspende por ahora nuestra venganza; -pero el honor nos exige evitar la consumación de nuevos atentados con que se pretende agotar nuestro sufrimiento por última prueba de ingratitud, egoísmo y mala fe."

“José Francisco Lemus reproducía la protesta del bravo Hatuey contra el derecho de conquista que los castellanos se atribuían. El movimiento dirigido por el bizarro habanero era un grito de justa ira y de ansia liberadora. Quedó entonces, aun en medio del fracaso de la conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar, determinado el ideal de los cubanos compenetrados con los hijos de las colonias del Continente que habían sacudido el yugo español. Lemus encabezó sus proclamas con las palabras independencia y libertad y expuso en términos precisos las aspiraciones que lo animaban en sus esfuerzos revolucionarios.”




Julián del Casal
( 1863 - 1893 )

Excéntrico y poeta como pocos fue Julián del Casal. Romántico idealista que prefirió vivir a su manera y no bajo las normas mundanas. Sólo salió de Cuba una vez, en rumbo a París. Viaje que terminó en Madrid, no logrando su destinación por falta de fondos. De vuelta en La Habana, del Casal lo estimó mejor así, para no perder “la última ilusión”.

Un pesimismo profundo reinaba en su vida y obra. Tristeza, no amargura, era la emoción predominante ya que una sonrisa no era extraña en su cara. Enfermo desde niño, huérfano de madre a los cuatro años, la muerte era parte de su existir. “¡Desdichado ruiseñor del bosque de la Muerte!” y “hondo y exquisito príncipe de melancolías” le llamó Rubén Darío. La noche del 21 de octubre de 1893, mientras cenaba en la casa del Dr. Lucas de Santos Lamadrid, alguien dijo un chiste. Del Casal soltó una carcajada, acto seguido cayó sobre la mesa mientras se ahogaba en un vómito de sangre. Y nosotros nos preguntamos, ¿qué sabía este maravilloso poeta que vivió triste toda una vida, excepto al momento de irse?

Son muchas las anécdotas que se le conocen. Hemos leído que tenía pocos amigos, pero o bien no era así, o eran muy interesantes sus amistades. María Cay fue una de estas personas. La señorita Cay le regaló una foto a del Casal donde ella lucía un traje de japonesa el cual usó en un baile de disfraz. Bueno, tal foto no sólo dio lugar al poema Kakemono de del Casal. Cuando Rubén Darío lo visitó un año más tarde, vio la foto y la pluma del nicaragüense no se pudo contener. Para una cubana y Para la misma fueron inspiradas por María Cay. Debe de haber sido muy hermosa cuando con un kimono atrapó dos inmortales.

Mantuvo una cordial amistad con el escritor y patrón de las artes Esteban Borrero Echeverría. Atendía a las tertulias en casa de este señor donde encontró apoyo, cariño, y un grupo de jóvenes discípulos. Brotó una fervorosa intimidad platónica con una de las hijas de la familia, Juana Borrero. Algunos estudiantes de literatura consideran que del Casal y esta muchacha eran pareja espiritual. Tal pasión dio lugar al poema que él le dedicó a ella.

Del Casal fue un gran admirador de los poetas franceses, especialmente de los parmesistas. Su mayor aporte a nuestra literatura fue en la poesía, donde alcanzó una extraordinaria sensibilidad. Su prosa, aunque poco divulgada, es de un gran valor literario también. En este género se le considera uno de los mejores narradores costumbristas cubanos del siglo XIX. Sus obras se caracterizan por la belleza, colorido, melancolía y excelente forma. Usó con frecuencia el tema del oriente, y en varios de sus mejores poemas el patriotismo cubano.

A los dieciséis años, junto con otro estudiante, Antonio Mora, fundó el periódico clandestino El Estudiante. Se estima que sus poesías fueron dadas al público por primera vez en El Ensayo. Mantuvo correspondencia con Darío, Díaz Mirón, Urbina, Gutiérrez Nájera y otros poetas de aquella época. Usó los seudónimos Alceste, Hernani, y El Conde de Camors.

Nació en La Habana, donde vivió la mayor parte de su vida, y donde falleció. Cuando niño atendió al Real Colegio de Belén. Ingresó en la Universidad de La Habana la carrera de Leyes, teniendo que abandonar sus estudios por falta de fondos.

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