lunes, 2 de agosto de 2010

HOY EN EL CALENDARIO CUBANO, 3 DE AGOSTO


Calle G en El Vedado, La Habana


• Santos católicos que celebran su día el 3 de agosto:

- En el Almanaque Cubano de 1921:

La Invención de San Esteban, protomártir, San Nicodemo, confesor y Santa Lidia y Cira, vírgenes

- En el Almanaque Campesino de 1946:

La Invención del cuerpo de San Esteban, protomártir, San Nicodemo, confesor y Santa Lidia y Cira, vírgenes



El 3 de agosto en la Historia de Cuba

• 1898 -

- La Honra de la Revolución.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 437-438 nos describe los acontecimientos del 3 de agosto de 1898 en la Historia de Cuba:

“En los días en que se precipitaban los acontecimientos precursores del fin de la dominación de España en Cuba los libertadores necesitaron afrontar un proceso criminal que punzó sus corazones: el proceso criminal seguido contra el general de brigada Roberto Bermúdez, acusado de haber cometido hechos que no podían pasar sin la sanción condigna. Un consejo de guerra, el General en jefe y el Consejo de Gobierno conocieron de la causa instruida a Bermúdez y del cumplimiento de la sentencia dictada. Y no fue vulgar el conflicto surgido entre el acatamiento de la Ley y las consideraciones que suscitaba el valor heroico demostrado por Bermúdez combatiendo por la independencia patria.

“Roberto Bermúdez había figurado en la vanguardia de la Invasión. En el arma de caballería se había distinguido notablemente. Llamaba de manera especial la atención por la intrepidez y el denuedo con que compensaba su invalidez física. Era un lidiador de alta calidad. Pero había sido incapaz de refrenar ciertas inclinaciones hacia la realización de repugnantes delitos. Y los rectores de la Revolución comprendieron que, por el honor de ésta y por la salud de la sociedad cubana, era indispensable someter a juicio al inculpado, no obstante sus méritos como guerreador.

“Un consejo de guerra condenó a muerte a Bermúdez. Uno de revisión confirmó la sentencia. Los tribunales de la República no creyeron al Brigadier culpable de delitos de hurto y traición, pero sí lo consideraron responsable, en concepto de autor principal, del asesinato perpetrado en la persona de Belisario García. De acuerdo con la Ley Penal, Bermúdez, previa degradación, debía ser fusilado públicamente.

“El Consejo de Gobierno recibió la solicitud de indulto de Bermúdez. La acomodó a, la tramitación legal. El General en jefe opinó sobre su petición. Gómez emitió un informe tan terminante como breve. Se refirió al hecho de que el caso había pasado por dos consejos de guerra. Estimaba justos los fallos de ambos tribunales. Los había aprobado. Todo esto lo conducía a una clara conclusión, contenida en uno de los párrafos de su dictamen: "Tercero: que al cabo parece que ha llegado ya el momento en que caiga todo el peso de la Ley sobre el que con su conducta inmoral ha sido elemento de deshonra para la Revolución." El Generalísimo se mostró explícito: puesto que la honra de la Revolución estaba comprometida por los procederes de Bermúdez, aun habiendo sido éste un combatiente heroico, sobre él debía caer el peso de la Ley.

“En sesión celebrada el 3 de agosto de 1898 el Consejo de Gobierno estudió los antecedentes relativos al proceso de Bermúdez. El último de ellos era el informe del brigadier Fernando Freyre de Andrade, auditor general del Ejército Libertador. Freyre de Andrade manifestó que se habían cumplido todos los requisitos legales en la formación, tramitación y sentencia de la causa. El Consejo negó el indulto solicitado. En la adopción de este acuerdo debió de influir el dictamen del Auditor General, pero no pudo dejar de pesar extraordinariamente la opinión del General en Jefe, custodio de la honra de la Revolución.”





Magdalena Peñarredonda
En Patriotas Cubanas
Por la Dra. Vicentina Elsa Rodríguez de Cuesta


Magdalena Peñarredonda nació en Quiebra Hacha el día 22 de Julio de 1846, oriunda por tanto de la provincia de Pinar del Río.

Era una cubana inteligente, culta, de grandes energías y extraordinariamente activa.

Sentía extraordinaria veneración por el General Antonio Maceo y se dedicó en cuerpo y alma al Sexto Cuerpo, que comprendía la región más occidental de Cuba.

En su arriesgada misión cruzaba la famosa Trocha de Arolas, burlándose constantemente de este militar español.

Magdalena no tenía otro empeño que conseguir la libertad de Cuba, y entonces, según sus propias palabras: “Habré conseguido el supremo bien de la tierra”.

Denunciada en ocasión funesta, por una traicionera delación, fue presa y encarcelada en la “Casa de las Recogidas”. Desde ese momento, nos cuenta la Historia de la Revolución, se convirtió en la brillante defensora de todas sus compañeras.

Y la brillante pinareña, la “Abanderada de Vuelta Abajo”, que en los días difíciles ocultara su nombre bajo el pseudónimo de “Doley”, no se ocultó, ya presa, de las autoridades españolas, para pronunciar desde la cárcel, encendidas arengas de patriótico fervor, entre las cubanas, privadas de libertad.

Terminada la contienda, tuvo la ilustre patricia la dicha de ver flotar la bandera de la estrella solitaria, en lo más cimero de la histórica fortaleza del Morro.

Durante la era republicana se distinguió como periodista, y en la tarde del 6 de Septiembre de 1937, se extinguió su preciada vida.

Magdalena Peñarredonda perdurará siempre en el alma de todos los pinareños y muy especialmente en la de los artemiseños, por haber sido los campos de la Villa Roja, testigos presénciales de sus actividades en favor de la independencia de Cuba.









Bartolomé Masó Márquez
En Próceres
Por Néstor Carbonel

“Nació el 21 de diciembre de 1830.”
“Murió el 14 de junio de 1907.”


“De Bartolomé Masó, de aquel varón puro y sencillo, ferviente y abnegado, compañero en 1868 de Céspedes, en la madrugada sublime de la Demajagua, y entero y magnánimo iniciador en Bayate de la revolución del 95; de aquel cubano augusto y sacerdotal que jamás desoyó la voz de la patria y que jamás estimó la justicia congo el acomodo del mundo a sus deseos; de Bartolomé Masó, de aquella alma fuerte y sana, hecha como de agua de manantial y luz de cielo; de aquella vida, oreada y límpida, lujo y orgullo de nuestra historia; del gran desaparecido, en fin, vigía hoy y consuelo de las casas en que, aun escaseando el pan el honor es abundante, y espectro acusador de los palacios en que, sobrantes los manjares y licores, en virtud y decoro se esté a dieta, cuanto se diga en alabanza, es justo, porque por él, por su tesón y por su fe, por su voluntad inquebrantable, es que la libertad de Cuba no cayó, en plena aurora, en la sima de un nuevo Zanjón, y volvimos a ser pobre y gusanos, y un montón de cenizas resplandecientes!...

“En Manzanillo, la vieja ciudad que mira al mar, nació de un padre catalán y be una madre bayamesa. Recibió educación en el Convento be Santo Domingo. De joven puso sus actividades al servicio del comercio, y en sus ratos be ocio cultivaba la literatura: componía versos. En revistas y periódicos be Santiago be Cuba, Manzanillo y Bayamo aparecieron algunas be sus composiciones. En 1851, protestó valientemente, en un discurso, de la ejecución en garrote vil be Narciso López. Por este discurso, y otros actos be liberalismo, lo tuvo siempre España en observación. Cuando en 1867 comenzaron Céspedes, Aguilera y otros a conspirar, ansiosos de buscarle caminos al Derecho, Masó fue de los primeros en abrazar la causa y jurar a ella fidelidad constante. Así, cuando el 10 be octubre creyó llegado el momento, en unión be sus dos hermanos se fue al monte, desplegada la bandera de la rebeldía. Se unió a Céspedes en la Demajagua y asistió al infortunado asalto be Yara. Proclamado aquél General en Jefe del movimiento, Masó fue designado segundo jefe, cargo que se apresuró a renunciar en favor be Luis Marcano, el bravo dominicano de gloriosa recordación.

“Estuvo en el ataque y toma be Bayamo y en los combates librados en Jiguaní, Báguano, Rejondón, Bermeja y otros. En todas estas acciones dio pruebas inequívocas de valor. Poco después de la muerte de Céspedes, fue electo representante a la Cámara por el Departamento oriental; y cuando la exaltación a la presidencia de Tomás Estrada Palma, éste lo nombró Secretario de la Guerra. Luego, prisionero Estrada Palma, volvió a la milicia, a ocupar un puesto en el ejército. Mandando las fuerzas de Manzanillo, como general de brigada, lo sorprenden los acontecimientos del Zanjón. El no aceptó el pacto. Al lado de Maceo, el león invencible, se mantuvo hasta que éste se ausentó de la isla y vinieron al suelo todas las esperanzas.

“Depuestas las armas al cabo, al extranjero fuese a llorar sus tristezas de vencido. Pero a poco regresó a la patria, al cariño de los suyos, de su familia. En la tarea de reconstruir la hacienda y la casa estaba cuando el movimiento de 1879. Complicado en el nuevo intento, fue reducido a prisión junto con los coroneles Ricardo e Ismael Céspedes. En el Morro de Santiago de Cuba guardó prisión primeramente y luego en el Castillo de Santa Catalina de Puerto Rico, y más tarde en la cárcel de Cádiz, adonde por último lo deportaron. Puesto en libertad, visita Barcelona, viaja por Francia, Inglaterra, Suiza e Italia, regresando a Cuba, a su pueblo natal, donde se dedica a trabajar, y a soñar, y a esperar la hora del honor- que a pesar de tantos infortunios, no por eso estaba cansado de servir a la patria!

“Diez y siete años -la tregua fue larga-, diez y siete años después de haberse Masó desceñido las armas, vuelve, en cumplimiento de las órdenes recibidas, a echarse a la manigua enarbolando la bandera de la libertad. El 21 de febrero de 1895 otorgó testamento, y el 24, valeroso, entusiasta, abandona el hogar, y proclama en Bayate la independencia de Cuba: la independencia o la muerte! Fue él quien inició la contienda que preparó Martí; el que sacó a pelear a Amador Guerra, fiero paladín derribado en pleno espigar de gloria; el que en pugna con gran parte del país y enfrente de toda España, se mantuvo irreducible. En vano pretendieron amedrentarle, en vano trataron de intimidarle, que él había jurado por última vez ya la independencia de su patria. Asume en los primeros momentos el mando de las fuerzas revolucionarias de Oriente, y días después es proclamado General en Jefe del Ejército Libertador, mando que rescinde a la llegada del General Gómez. Acompaña al divino Apóstol en su Calvario de Dos Ríos, y ve cuando los cubanos, cual nuevos griegos de una nueva Ilíada, se disputan el cadáver de aquel Patroclo estupendo, más sin ventura que el amado de Aquiles...

“Nombrado Jefe del segundo Cuerpo de Ejército de Oriente, realiza algunas operaciones, hasta que en septiembre de 1895, la Asamblea de Jimaguayú lo elige Vicepresidente de la República en armas. Dos años más tarde fue electo Presidente en la Asamblea de la Yaya. Terminada la guerra, resigna ante la Asamblea de Santa Cruz el cargo, y se va, nuevo Cincinato, tranquila la conciencia, aunque intranquila el alma, a vivir como el más modesto ciudadano, en un rincón de su ciudad profundamente amada. Recluído en el silencio y la pobreza, en su humilde vivienda de la Jagüita, fue a sorprenderle el clamor de su pueblo ya libre: el grito de su pueblo aclamándolo presidente. Pero ironías del destino no quisieron que así fuera; no quisieron que fuera él el primer Presidente de la República cubana.

“Y lo fue Estrada Palma; y Masó continuó viviendo, triste y pobre, en la Jagüita. Muchos cubanos quisieron vengar la ofensa que estimaban se le había hecho: pero él, por la patria, supo acallar insurgentes melancolías, descabezar cóleras; supo sufrir desdenes e injusticias antes que llevar a la república naciente a la guerra fratricida. ¡Pobre gran vencido! Para tí la patria no tuvo premio. Es decir, sí ha tenido: la de estar ahora, que tantos valores han venido abajo, que tantos dioses se han quedado sin Olimpo, puro y limpio, al lado de Martí, el más puro, el más bueno, el más grande...

“En plena revolución, en 1896, compuso Masó la letra de un himno viril y hermoso, himno que debiera repetirse constantemente, que debería estar en todos los labios cubanos, a todas horas. De ese himno es la estrofa aquella que ahora retoza en nuestra mente pugnando por salir


Cuba libre es la frase sonora
que resuena en los campos doquier,
Cuba libre será desde ahora,
Cuba libre por fin ha de ser...


“En pleno junio, y mirando a su patria en poder de los extraños, regida por unos hombres que no eran sus hermanos, exhaló el último suspiro, dejó de latirle el corazón: su gran corazón de patriota pulcro y austero...”

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