
El desprendimiento del Glacial Petermann es otro síntoma del derretimiento del Ártico
[SEPA/Diario El Peso] Más grande que Buenos Aires, dos veces el tamaño de Barcelona, cuatro veces Manhattan, etc., fueron los parámetros que los diferentes medios en el mundo utilizaron para graficar al nuevo desprendimiento [ocurrido esta vez en el Glaciar Petermann, Groenlandia] de un iceberg, captado por un satélite de la NASA, el pasado 5 de agosto a la madrugada. Este episodio se suma al ocurrido en febrero de 2010 con el desprendimiento del iceberg B-9B en el oriente antártico, sobre el graciar Mertz, que en forma oportuna informara El Peso.
Desde el año 1962 que no se registraba un desprendimiento de esta magnitud en el hemisferio norte. Las imágenes de la zona proporcionadas por el satélite localizan el evento a 81 grados de latitud norte y 61 grados de longitud W, unos 1.000 km al sur del Polo Norte. Se estima que el glaciar Petermann cedió casi una cuarta parte de sus 70 kilometros [de largo] de sus flotantes placas de hielo.
El Glaciar Petermann, lugar de origen del nuevo gigante de hielo, es uno de los dos mayores glaciares que quedan en Groenlandia y conecta a la gran masa de hielo de Groenlandia en forma directa con el océano. La nueva isla de hielo tiene una superficie aproximada de 100 kilómetros cuadrados y un grosor que alcanza a la mitad de la altura del Empire State Building.
El agua dulce almacenada en el inmenso bloque de hielo podría alimentar el caudal de los ríos de Delaware o Hudson por más de dos años o proveer la cantidad de agua corriente en Estados Unidos por 120 días, declaró el investigador Andreas Muenchow profesor asociado de ciencias físicas e ingeniería oceánica en la Universidad de Delaware del Colegio de la Tierra, Océano y Medio Ambiente.
La extensión del hielo marino en el Ártico en julio de 2010 fue 8.390.000 kilómetros cuadrados [3.240.000 millas cuadradas]. La línea de color magenta muestra la extensión media de 1979 a 2000 para ese mes. La cruz de color negro indica el Polo norte geográfico.
Durante el desprendimiento de 1962 la plataforma de hielo Ward se fracturó para originar una isla de hielo de más de 200 millas cuadradas, la cual al fragmentarse originó piezas más pequeñas que se ubicaron entre las islas reales del estrecho de Nares. El Glaciar Petermann ya ha generado otras islas de hielo en 2001 de 34 millas cuadradas y en 2008 de 10 millas cuadradas. En 2005, la plataforma de hielo Ayles se fracturó y formó una isla de hielo de 34 millas cuadradas a unas 60 millas al oeste de Petermann Fjord.
Imágenes satelitales de la NASA del 28 de julio del año 2010 [izquierda] y del 05 de agosto 2010 [derecha] que muestra los 275 kilómetros cuadrados desprendimiento flotantes zona de hielo del glaciar Petermann. Box y Decker, Centro Byrd Investigación Polar. http://bprc.osu.edu:/MODIS
Se estima que el inmenso bloque de hielo ingresará al Estrecho de Nares, el referido canal de aguas profundas entre el norte de Groenlandia y Canadá. Al existir en esta zona islas terrestres [de menor dimensión que el nuevo iceberg], existe el peligro de bloqueo del canal o que se fragmente el iceberg en pedazos más pequeños. En esta última hipótesis los fragmentos pueden ser arrastrados por las corrientes marinas predominantes a lo largo de las costas de la isla de Baffin y Labrador, para llegar al Atlántico en los próximos dos años.
Ante este episodio la organización ecologista Greenpeace ha expresado su preocupación ante la falta de reacción de la comunidad política internacional. Ello quedó evidenciado en la reunión de Bonn [preparatoria de la próxima cumbre ambiental] y cuya finalización coincidió con el desprendimiento del iceberg de Groenlandia. La organización lamenta que ni sucesos como el desprendimiento de un iceberg de más de 250 km cuadrados del Ártico sean suficientes para que los gobiernos sientan la necesidad de actuar con urgencia contra el cambio climático.
Señala a Estados Unidos, Australia, Japón y Canadá como grandes responsables de la falta de avances en las negociaciones referidas al cambio climático. La estrategia de estos países se basa en exigir cada vez más a los países en desarrollo, mientras ellos ofrecen cada vez menos.
Greenpeace también manifestó que no son los únicos culpables del actual estado de estancamiento en los esfuerzos por afrontar las consecuencias del cambio climático y que muchos otros países siguen priorizando los intereses económicos del lobby de los combustibles fósiles, al tiempo que ignoran por completo las recomendaciones de los científicos climáticos para mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2º centígrados.
“Los negociadores presentes en Bonn parecen ajenos a los impactos del cambio climático que copan este verano [boreal] los informativos de todo el mundo y siguen sin dar muestras de pretender firmar un acuerdo climático internacional que salve el clima” ha declarado Aida Vila, responsable de la campaña Cambio climático de Greenpeace.
Greenpeace recuerda que el aumento de la temperatura global sigue avanzando a gran velocidad y destaca, como muestra, el desprendimiento de un iceberg del glaciar de Pettermann, en el norte de Groenlandia, esta misma semana. La organización ecologista estuvo en la zona el verano pasado con un equipo de científicos independientes que encontraron indicios de que la pérdida de hielo en la parte flotante del glaciar de Pettermann podría estar acelerando el deshielo del manto polar ártico.
Estos datos parecen confirmarse con el último informe sobre el estado del hielo ártico del National Snow and Ice Data Center de Colorado en el que se expone que el deshielo del Ártico que afectaba sólo al hielo “estacional” está empezando a afectar al hielo antiguo que había permanecido intacto hasta ahora y que, si se derrite, será sustituido por hielo estacional, mucho menos resistente al deshielo.
Greenpeace destaca la urgencia de frenar el cambio climático y para ello pide un aumento de los compromisos de los países industrializados ante la próxima reunión internacional. La organización ecologista recuerda la estrecha relación entre los débiles compromisos de reducción de emisiones y mayores necesidades de financiación internacional para abordar los graves impactos del cambio climático a los que tendrán que hacer frente los países en desarrollo.
“Sólo queda una oportunidad para negociar antes de la cumbre de Cancún y si los negociadores no alcanzan ni acuerdos parciales en los elementos esenciales, Cancún puede ser otro fracaso. Los impactos del cambio climático muestran la urgencia y ni la crisis económica puede servir de excusa ahora que sabemos que cuanto más tardemos en hacer frente al cambio climático, más cara pagaremos la factura y más vidas humanas pondremos en riesgo” ha concluido Aida Vila.
Greenpeace, ya había denunciado en 2009 el inminente derretimiento del hielo ártico, lo que puede comprobarse en el link:
http://www.greenpeace.org/argentina/prensa-rss/hielo-del-artico
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