
BAILANDO LA RUMBA EN LA HABANA 1946
Respuesta al Sr. Alvarez
No, Adalberto, el pueblo cubano no perdió la costumbre de bailar en los maravillosos salones que brillaron en la Cuba republicana, fue tu comandante, con su perversidad satánica, quien dió la orden de cerrar para siempre todo lo que representara alegría, sano entretenimiento y divertimento para una de las nacionalidades más bailadoras y ritmáticas del planeta. Sé, al menos, honesto, no mientas.
El cubano tuvo y tiene un oído especial para la música y tú lo sabes. Los bailes de los sábados en los Salones de La Tropical eran la expresión más genuina de nuestra idiosincracia. Se reunían allí negros, blancos, mulatos y hasta chinos, vestidos emblemáticamemte según la convocatoria del evento semanal: "Tú en 'guingam' y Yo en Guayabera", por ejemplo, y esa exhortación se cumplía al pie de la letra y era un deleite leer la crónica social del domingo, la que reportaba tanto las veladas del Havana Biltmore como las de La Tropical, el Centro Gallego, el Asturiano, los salones de La Castellana, de los Canarios.....
Ahhhh, pero.... que va!!!! Ver al pueblo feliz ponía el hígado del verdugo en un gancho. Eran más productivos los "Sábados y Domingos Rojos", aquel inútil, irritante y costosísimo trabajo voluntario, recogiendo piedrecitas, transportados los borregos hacinados como reses en camiones para los que siempre había gasolina.
Tienes también el tibio deseo de que los cubanos puedan entrar y salir libremente del país. Cuántos crees que regresarían? Y, el hambre, Adalberto, y la violación constante de todos los derechos humanos, y la falta total de libertades, y la proliferación de una prostitución de las más asqueantes del mundo, y las injustas condenas, y las inmundas prisiones y el asesinato de niños en el Remolcador, y el enriquecimiento ilícito de tus líderes, y....., y...., y....???
Recuerdo que te entrevisté una vez en Radio Ciudad de La Habana, por allá por los 80. Por cierto, gané premio por el mejor programa del mes en la emisora. No eras el hombre arrogante y "patriota" que eres hoy, no eras uno más de los que aseguran que son solamente músicos y que no tienen nada que ver con la política, fieles al guión que les impone La Habana como patente de corso para poder viajar al extranjero.
Eras simplemente un músico muy talentoso y una persona educada y correcta. Lástima que hayan logrado captarte, Adalberto, para convertirte en una marioneta más de un grupo de bandoleros asesinos.
Con cubanos como tú, que dan la espalda a la realidad de nuestro país y se "yerguen" para rogar se reabran los salones de baile, sólo esa banalidad, sin profundizar en la gravedad de la situación, la Causa cubana se convierte en una hormiga.
Suerte que todavía hay muchos buenos compatriotas que la engrandecen.
María Luisa Morales
Periodista y Locutora Cubana
Exiliada
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