
Un artefacto explosivo colocado en una motocicleta, y que fue detonado por control remoto frente a la oficina Hajj, causó la muerte del director del centro así como otras dos personas heridas.
(Martí Noticias, D. Molineaux) - La proliferación de los ataques terroristas en el Afganistán ha provocado un intenso debate acerca de si las fuerzas de los talibanes han aumentado y si Estados Unidos y sus aliados occidentales se ven en una situación más débil que en los años anteriores.
Varios analistas señalan que la nueva situación no refleja un cambio sustancial en la correlación de las fuerzas en lucha, sino que es ante todo consecuencia de la nueva estrategia militar estadounidense en esta república.
Según esta teoría, el alto mando militar norteamericano aplica la lógica de su superioridad en cualquier confrontación abierta y concentra sus fuerzas y sus ataques en unos cuantos puntos estratégicos a lo largo de la frontera afgano pakistaní.
Hay razones logísticas y tácticas para elegir el campo de operaciones. Logísticas, porque el grueso de las tropas norteamericanas se halla en el este del Afganistán y tácticas, porque el grueso de los suministros para los guerrilleros viene desde el Pakistán, donde las tribus patchunes, que habitan a ambos lados de la frontera, han sido siempre aliados de sus hermanos afganos.
Esta estrategia tiene una parte negativa y es que sus fuerzas en el resto del país se ven debilitadas a causa de la concentración en el este del Afganistán y esto deja con poca protección a las bases militares de los países aliados, que disponen de pocos recursos y no tienen tiempo para esperar la llegada de la ayuda militar norteamericana.
Es algo que los talibanes saben y utilizan cuando lanza, simultáneamente, diversos ataques de breve duración contra las instalaciones militares occidentales más aisladas y peor abastecidas, en un planteamiento típico de la estrategia guerrillero ante un enemigo que hoy sigue siendo tan superior como al principio de esta guerra.
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