
Camino a Cienfuegos
• Santos católicos que celebran su día el 19 de septiembre:
- En el Almanaque Cubano de 1921:
Santos Genaro y Nilo, obispo y mártires y Santa Pomposa, mártir
- En el Almanaque Campesino de 1946:
Santos Genaro y Nilo, obispos y mártires y Santa Pomposa, mártir
El 19 de septiembre en la Historia de Cuba
• 1896 -
- Acción de los Arroyos, en Mantua, entre las tropas de Antonio Maceo y las fuerzas españolas de Wad-Ras defensoras de esa plaza. En su retirada devastaron el cultivo del barrio de Ceja.
• 1565 -
- Mando de Francisco García Osorio.
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 531-532 nos describe los acontecimientos del 19 de septiembre de 1565 en la Historia de Cuba:
“Para sustituir a Diego de Mazariegos en el ejercicio de la suprema autoridad de Cuba, llegó a La Habana el 19 de septiembre de 1565 el capitán de galeones Francisco García Osorio. Sin pérdida de tiempo, pues debía partir incontinenti para Tierra Firme, le hizo entrega del mando Mazariegos. Este antiguo soldado había realizado esfuerzos meritorios para sacar a la Colonia de las zozobras y de los quebrantos entronizados en la época de Gonzalo Pérez de Angulo. De su gestión en la Isla quedaban memorias para todos los gustos, porque él fue constructivo y autoritario, previsor y disoluto.
“García Osorio se había informado en España de la situación defensiva de La Habana y había pedido cañones, pólvora y artilleros. Al instalarse en Cuba adoptó providencias encaminadas a precipitar los trabajos de La Fuerza, subsanar deficiencias y errores imputados a su predecesor y reforzar la guarnición. Tropezó con las dificultades creadas por su enemistad con Pedro Menéndez de Avilés, adelantado de La Florida, y algunos subordinados de éste. Menéndez de Avilés nombró alcaide de La Fuerza a Baltasar de Barreda.
“El Adelantado se ausentó de La Habana. García Osorio llamó a su presencia a Barreda. Quiso hacerle sentir el peso de su autoridad con una frase concluyente: "¡Aquí mando yo!" La entrevista degeneró en riña tumultuaria entre los parciales de García Osorio y los de Barreda. Dos soldados afectos al Gobernador aparecieron ahorcados. García Osorio fue acusado de alentar la deserción, incitar al motín y pretender sustituir a Barreda con Pedro de Redrobán, otro de los capitanes de Menéndez de Avilés. Hubo expulsión de sediciosos de la Isla. Barreda continuó en La Habana aun después de retirada la guarnición organizada por Menéndez de Avilés. Sus querellas con García Osorio no cesaron. El Gobernador confesó a Felipe II que su presencia, la de García Osorio, en La Habana, luego de lo ocurrido, dañaba el servicio del Rey.
“El gobierno de García Osorio tuvo más puntos de semejanza con el de Gonzalo Pérez de Angulo que con el de Diego de Mazariegos: sus traspiés fueron muchos. No se hizo cargo del medio en que se desarrollaban los sucesos a la sazón presentes. Fue incapaz de acallar los impulsos de venganza que llevaba en su pecho respecto del adelantado Pedro Menéndez de Avilés. Y acabó por ser víctima de sus propios sentimientos de hostilidad para con quien gozaba de suma privanza en la Corte.
“Menéndez de Avilés logró su propósito en lo que tocaba a García Osorio. La suerte de éste se tornó adversa por sus pugnas con el Adelantado y otros personajes influyentes en la vida pública de Cuba. En un período de la historia de España en que la Iglesia se encontraba fuertemente unida a la Corona y gozaba de singular preeminencia, García Osorio pretendió sobreponerse a uno de los primates eclesiásticos. Estas actitudes y sus desaciertos en la administración de la Colonia precipitaron, su caída. Pero lo que fundamentalmente la determinó fue el señorío de Menéndez de Avilés en el círculo de los consejeros del Rey.”

Adela Azcuy
en Patriotas Cubanas
por la Dra. Vicentina Elsa Rodríguez de Cuesta
Adela Azcuy Labrador, nació en la finca “Ojo de Agua”, perteneciente al poblado de San Cayetano, del Municipio de Viñales, de la provincia pinareña, el día 18 de Marzo de 1861.
De familia de mediana posición económica, fueron sus padres Francisco Azcuy Martínez y María del Carmen Labrador Piloto. Los pintorescos montes de San Cayetano y San Vicente, formaron el escenario natural donde se deslizó su niñez.
De carácter inquieto y resuelto, la joven Adela cultivó desde su infancia la equitación y la caza, fortaleciendo su espíritu y su cuerpo, adiestrándose más tarde en el manejó de las armas de fuego, cuyos conocimientos, años después habrían de serle utilísimos en pro de la libertad de Cuba.
Recibió Adela Azcuy una instrucción al estilo de la época y de las circunstancias que atravesaba su patria; pero lectora infatigable, aumentó el caudal de sus conocimientos a pesar de vivir en un medio estrecho y no apropiado para el desenvolvimiento intelectual de la mujer.
Hermosa, bien proporcionada, de alta estatura, piel blanca y grandes ojos pardos, llamaba la atención entre sus convecinos, poseyendo un irresistible atractivo personal, que unido a su facilidad de expresión, eran motivos más que suficientes para reunir en torno suyo a una legión de personas que pasaban con ella, en distintos lugares, amenos ratos de solaz esparcimiento, sobre todo en las fiestas dadas en “El Central” y en el “Liceo” de Viñales.
La musa poética visitó varias veces a nuestra ilustre biografiada, que en tardes melancólicas escribiera sonetos y décimas dedicadas a su provincia natal y que al decir de Francisco Robainas Arquimbau, ponen de manifiesto “la fe, la pasión, y el ensueño de un alma de mujer enamorada de su tierra y anhelosa de su Libertad”.
Casó en primeras nupcias con el Licenciado en Farmacia, Jorge Monzón Cosculluela, joven camagüeyano perteneciente a familia distinguida y de rancio abolengo criollo.
El matrimonio Azcuy-Monzón vive una etapa de felicidad no interrumpida hasta el año de 1886. Compenetrados en sus anhelos de redención formaron una pareja querida y estimada en la región pinareña, siendo grandes colaboradores en las tareas de conspiración emprendida por Isabel Rubio, Gargallo, Rivera, Rius y otros. Pero la terrible viruela ocasiona la muerte del esposo amado, destrozando el marco de felicidad que los rodeaba. Muerto el doctor Monzón, el alma tierna de Adela buscó refugio en Castor del Moral, español empleado de la farmacia de su consorte desaparecido, y con el uniose en matrimonio el 17 de Enero de 1891.
Dos caracteres disímiles, pronto comprendieron su poca afinidad. El recalcitrante y deseoso de mantener el poderío de España, ella desafiante y enérgica, comprometida cada vez más por la libertad de Cuba, cuyas férreas cadenas quería ayudar a romper. Como consecuencia natural vino la ruptura. Del Moral pasó a servir a la Metrópoli. Adela Azcuy se interna en la manigua redentora.
El 10 de Febrero de 1896 se incorpora en las fuerzas del Teniente Coronel Miguel Lores, en la zona de Gramales; el que al principio hizo alguna resistencia para admitirla por su condición de mujer, pero por su decisión inquebrantable y sus vastos conocimientos farmacéuticos adquiridos al lado de su esposo fueron motivos que hicieron posible su alistamiento como miembro de la Sanidad Militar, en donde tiempo después adquiriría el grado de Capitana.
Adela Azcuy por su valor espartano, pronto se convirtió de enfermera generosa, en el soldado más útil de las líneas de fuego insurrectas. Así lo demuestra su actuación en el combate de Loma Blanca, librado el 4 de Octubre de 1896 a las órdenes del General Maceo y en todos los que tuvieron lugar en la zona pinareña donde desenvolvió sus actividades guerreras, que fueron comentadas encomiásticamente por el General Lorente y por todos los jefes mambises de su época.
Terminada la guerra, se distinguió en la política de su país, ocupó durante algún tiempo el cargo de Secretaria de la Junta de Educación de Viñales, donde demostró talento y habilidad.
En plena madurez de su vida y con ansias justificadas de dar a su Patria todo lo que ella todavía podía ofrecerle, con 53 años de edad, dejó de existir en la Capital de la República el 14 de Marzo de 1914.
Su ilustre nombre lo lleva una de las principales calles de la Ciudad de Pinar del Río y su vida ejemplar perdurará siempre en el alma de todos los cubanos y muy especialmente en la de los viñaleros, que en el salón de actos de su Casa Consistirial tienen como orgullo y blasón un hermoso óleo de la singular Capitana, develado el día 7 de Diciembre de 1948 y de la que dijera en sentido versos el señor Gregorio Bernal, distinguido poeta de Viñales:
...“escalaste la Gloria
la Patria bien pudiera
erigir en tu nombre
Adela, un altar”...
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