
En el Santuario de la Caridad del Cobre
• Santos católicos que celebran su día el 8 de septiembre:
- En el Almanaque Cubano de 1921:
La Natividad de Nuestra Señora. Nuestra Señora de la Caridad Cobre, Patrona de Cuba, Nuestra Señora de Regla, San Adrián, Santa Adela, virgen
- En el Almanaque Campesino de 1946:
La Natividad de Nuestra Señora. Nuestra Señora de la Caridad Cobre, Patrona de Cuba, Nuestra Señora de Regla y Nuestra Señora del Monserrate, San Adrián, Santa Adela, virgen
El 8 de septiembre en la Historia de Cuba
• 2008 -
- El centro del huracán Ike entró a Cuba el 7 de septiembre por Punta Lucrecia, Municipio de Banes.
Durante la noche cruzó de norte a sur la isla de Cuba, saliendo en la mañana del 8 de septiembre al Mar Caribe por la Provincia de Camagüey. Se registraron inundaciones y mayores daños en los municipios de Camagüey y Florida.
El 8 de septiembre Ike, categoría 1, se trasladó hacia el oeste manteniéndose el ojo muy cerca de la costa sur de Cuba. El 9 de septiembre cruzó otra vez la isla, esta vez de sur a norte, cerca de los límites entre las provincias de La Habana y Pinar del Río, continuando su rumbo hacia el Golfo de México.
• 1896 -
- Revés Revolucionario en La Habana.
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 509-510 nos describe los acontecimientos del 8 de septiembre de 1896 en la Historia de Cuba:
“La Revolución, en el desenvolvimiento de la guerra iniciada en febrero de 1895, se hallaba organizada sobre las bases del Consejo de Gobierno, residente en los campos de la Isla, y la Delegación, establecida en Nueva York. Estas agencias fundamentales de la República deparaban fuerzas materiales y morales al Ejército Libertador. De punto de enlace entre los separatistas del interior y los del exterior servía admirablemente la junta Revolucionaria de La Habana, en la que figuraban José Antonio González Lanuza, Alfredo Zayas, Alfredo Hernández Huguet y Hubert de Blanck. Los tres primeros, cubanos, eran abogados notables. El cuarto, holandés por nacimiento, era un artista eximio, gran músico, que en La Habana había creado familia y echado raíces.
“En septiembre de 1896 los agentes revolucionarios que laboraban en La Habana sufrieron un duro revés. Los principales entre ellos fueron descubiertos y aprehendidos. En Alfredo Zayas concurría la circunstancia de ser hermano de Juan Bruno Zayas y Alfonso, muerto hacía poco en acción de guerra con la reputación aneja a los mejores generales del Ejército Libertador. José Antonio González Lanuza aparecía como cabeza de los que a su cargo tenían los trabajos subversivos en la capital de la Isla. En la detención de González Lanuza hubo cosas oscuras. Manuel María Coronado, director del periódico habanero La Discusión y participante en el movimiento separatista, llegó a tener serias sospechas acerca de la conducta de personas conocedoras de los secretos manejados por González Lanuza y sus más conspicuos compañeros en fatigas y peligros.
“Durante dos y media horas del 8 de septiembre de 1896 estuvo González Lanuza prestando declaración en el sumario originado por los hechos delictuosos que le eran imputados. El secreto de las actuaciones y la incomunicación del acusado no permitieron a los cubanos conocer aquel día cómo el jurisconsulto había usado su extraordinario talento y su vasta cultura para atenuar la dificultad en que se encontraba. Una verdad sí fue apreciada en La Habana el 8 de septiembre de 1896: la atención de todos, sin excluir la del gobierno colonial, fue absorbida por González Lanuza. Su personalidad, el motivo de su detención y el momento que vivía el país concurrían a crear semejante sensación.
“El revés revolucionario de que La Habana fue teatro en septiembre de 1896 pudo tener consecuencias extremas para los principales comprometidos en las actividades subversivas descubiertas. Se temió por sus vidas. De cabezas cubanas salió el pensamiento de trabajar hábilmente por conseguir que se les enviase a España. Se suponía que desde allá les sería fácil fugarse. Bien se veía que entre todas las formas de contribuir a la extinción del régimen colonial en Cuba no era la menos peligrosa la de laborar en agencias secretas de la Revolución en las poblaciones dominadas por los adversarios de tan radical transformación política.”
- Mayor General Antonio Maceo en el Municipio de Mantua, Pinar del Río
- José Miró Argenter en “Cuba Crónicas de la Guerra (La Campaña de Occidente) - Tomo III: Segunda Edición” de la Editorial Lex, 1942, páginas 82 describe los acontecimientos del 8 de septiembre de 1896 en la Historia de Cuba:
“El día ocho continuamos acampados en Tumbas de Estorino. No llegó ningún correo portador de noticias favorables. También el general Maceo empezó a dar muestras de impaciencia, considerando fracasada la expedición de Ríus por causas inaveriguables en aquella oportunidad, y dominado por el pesimismo se resolvió a emprender marcha de retroceso dentro de breves horas. ¡Otra empresa abrumadora! Salió la vanguardia; poco después el centro, en donde iba la enorme impedimenta al paso tardo de las reses y de los hombres despeados, que pedían inútilmente relevo en cada parada del largo vía crucisí. Tan extenso era el cordón y tal la fatiga de los reclutas, que un camino fácil de andar, con gente expedita, costó doce horas de tormento. Por fortuna, no hubo que agregar la función complementaria de las armas. Los más animosos se sentían descorazonados: la gente infeliz que llevaba la carga a cuestas, no tenía porque alimentar esperanzas. La ansiada expedición era una leyenda del mar, cantada por el rumor del oleaje. No había más expedición, real y terrible, que la llevada a cabo por nuestras tropas, y la inmediata de regreso, más preñada de peligros.”...
- El “Three Friends” desembarcó en María la Gorda, Municipio de Guane, Pinar del Río
Desembarcó en la caleta de María la Gorda, litoral del cabo San Antonio, Municipio de Guane, Pinar del Río, el “Three Friends” con una importante expedición mandada por el general Juan Ríus Rivera y el brigadier Joaquín Castillo Duany viniendo también el coronel Ramón Villalón y Francisco Gómez Toro, hijo del generalísimo. Anticipado Antonio Maceo de este arribo por comunicación de Tomás Estrada Palma, tomó sus disposiciones para proteger el desembarque, operación que realizó Manuel Lazo y sus fuerzas llegadas con anticipación. Con la expedición vino un numeroso parque de guerra con un cañón, más de 900 armas entre rémington, máuser, rifles, etc., cartuchos para el cañón, dinamita en cantidad, efectos de guerra de todas clases. Esta embarcación hizo varios viajes a Cuba.

Expedición del Three Friends
Desembarcó el 8 de septiembre de 1896
por María la Gorda, Municipio de Guane, Pinar del Río

Ignacio Agramonte y Loynaz
Patriotas Cubanos
Biografías Cubanas
Mayor General Ignacio Agramonte
“Cuando no hay armamento ni parque para pelear,
se pelea con la vergüenza”
Nació Ignacio Agramonte y Loynaz en la Ciudad de Camagüey, en aquellos tiempos llamada Puerto Príncipe, el 23 de diciembre de 1841. Hizo sus primeros estudios en varias escuelas de la propia ciudad natal. A los 14 años de edad fue enviado a La Habana, ingresando en el colegio El Salvador de José de la Luz y Caballero y posteriormente en la Universidad de San Jerónimo, donde obtuvo el título de licenciada en Derecho Civil y Canónico. Orador brillante y cultivador de las letras, los días de Yara le convirtieron en soldado decidido y valiente. Su primera gesta de armas tuvo efecto en Bonilla el 28 de noviembre de 1868, después de haber participado directa y activamente en la organización de la revolución en la provincia de Camagüey. El respeto y atracción que inspiraba su arrogante figura, unida a su generosidad y lealtad, le sirvieron de mucho para la orientación de la lucha revolucionaria.
Fue nombrado jefe de operaciones de Camagüey, en cuya puesto brilló cuanto en él había de militar y estratega. Intentó asaltar a la Ciudad de Camagüey el 20 de julio de 1869, pero sólo consiguió apoderarse del barrio de la Caridad. Tomó parte en los combates de Bagá, Sabana Nueva, La Uretania, San Fernando, Hicotea, Asiento, San Rafael, La Matilde, Jacinto, Carmen. Rescató en golpe de audacia y bravura sin par a Julio Sanguily (10 de octubre de 1871).
Fue el alma de la revolución en Camagüey y el nervio de la guerra. En esa de los Diez Años, los ejércitos del orador y abogado Agramonte fueron los mejor organizados y eficientes, distinguiéndose en una serie de luchas que castigaron enormemente a las españoles. Ignacio Agramonte, hasta el momento de su muerte, fue el temperamento militar mejor y más eficaz de la Revolución Cubana. Máximo Gómez, que le substituyó, supo aprovechar de aquel cuerpo organizado y diestro. Ignacio Agramonte trataba a sus soldados como padre y amigo. Se hacía todo para todos.
Recién casado, destacado y con un porvenir asegurado, desecha comodidades, abandona placeres y de 26 años se lanzó resuelto y valerosamente a libertar a la Patria. Aquel joven de física atracción, de bellas palabras, empollado en leyes y derechos, trocó la pluma por la espada, y se llegó destacar como la primera figura militar en la Guerra de los Diez Años.
El 11 de mayo de 1873, en una acción de sorpresa, fue derribado de una bala en la sien derecha. El 12 fue expuesto su cadáver en el Hospital de San Juan de Dios e incinerado con leña y petróleo por orden del gobernador hispano Ampudia. A los 32 años, en plena juventud, traspasó los umbrales de la inmortalidad.
Güije Cuba
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