
Santiago de Cuba
• Santos católicos que celebran su día el 9 de septiembre:
- En el Almanaque Cubano de 1921:
Santos Sergio papa, Pedro Claver, mártires y Santa Serafina, virgen y mártir
- En el Almanaque Campesino de 1946:
Santos Gregorio, Magno, Sergio papa, Pedro Claver, mártires y Santa Serafina, virgen y mártir
• Natalicios cubanos:
Carbonell, Eligio: -Nació en Sancti Spíritus el 9 de septiembre de 1867 y falleció en La Habana el 5 de agosto de 1899. Periodista y patriota, uno de los primeros afiliados al Partido Revolucionario y fundador del club Ignacio Agramonte, de Tampa. José Martí lo distinguió con su afecto y su dilección por el fervor y la pureza revolucionaria. Como periodista fundó y dirigió los periódicos “El Mosquito” y “La Contienda” y colaboró en la revista “Cuba Libre” de La Habana.
El 9 de septiembre en la Historia de Cuba
• 1895 -
- Nicolás Domínguez Cowan.
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 511-512 nos describe los acontecimientos del 9 de septiembre de 1895 en la Historia de Cuba:
“La Revolución tenía en 1895 un representante magnífico en la ciudad de México: Nicolás Domínguez Cowan. Este cubano prestaba a su patria servicios que se traducían en auxilios materiales y morales. En México había algunos cubanos ricos, y de ellos recabó Domínguez Cowan contribuciones pecuniarias. De los mexicanos aspiró a obtener una disposición favorable a la emancipación de la Isla.
“En 9 de septiembre de 1895 Domínguez Cowan discurrió seriamente en torno a las complicaciones que para Cuba se presentaban en México. Apreciaba dos factores: la opinión de la mayoría de los mexicanos sobre la cuestión revolucionaria y la actitud del gobierno de la República. Veinte años de vida en México permitían al agente cubano adentrarse en el sentir general de los ciudadanos y en las miras oficiales. La situación no tenía nada de simple o sencilla:
“"Cierto y muy cierto es que abundan los mexicanos que otorgan sus mejores simpatías a la causa de la revolución de Cuba, pero, por la índole de los habitantes de esta tierra, por las consideraciones que guardan a su gobierno y, sobre todo, por la extemporánea y ridícula propaganda que de algún tiempo a esta parte ha venido haciéndose en pro de la anexión de Cuba a México, se ha entibiado algo el entusiasmo de los hijos de esta república en favor de nuestra independencia. Inició, anónimamente, el pensamiento el cubano Carlos Américo Lera y sospecho que le apoyan el señor presidente, general Díaz, y el ministro de Relaciones, don Ignacio Mariscal."
“La novedad de idear la anexión de Cuba a México creó a Domínguez Cowan una situación extremadamente delicada. Por el deseo de no lastimar susceptibilidades mexicanas, se abstuvo de rebatir en la prensa aquel propósito político. Otra razón detenía su pluma: el cuidado de no soliviantar a la colonia española, en México numerosa, adinerada e influyente. México había sacudido el yugo de la Metrópoli, pero continuaba sintiendo la presión hispánica. Quizá aquello de hablar de la anexión de Cuba a México tenía por finalidad enervar la propaganda en favor de la independencia de la Isla. Trabajar por la independencia de la Isla era oponerse a un proyecto llamado a ensanchar el área nacional de México. A los mexicanos halagados por este pensamiento no podía ser grato que en su propio territorio se levantasen voces para discutirlo y negar su procedencia.
“Lo más grave en México era la postura de Porfirio Díaz. El Presidente, sobre estar en plan de oponerse a toda alteración nacional o internacional que no envolviese algún provecho para los intereses regidos por él, sostenía cordiales relaciones con la amenazada monarquía de Alfonso XIII. Cualquier actividad enderezada a robustecer la causa cubana desagradaba a quien pretendía mostrarse amigo consecuente de la potencia europea que oprimía a los separatistas de la Isla. A juicio de Nicolás Domínguez Cowan, el general Díaz, con la vista vuelta hacia Washington, aguardaba a que el gabinete norteamericano diese la nota que había de resonar en los salones de los sucesores de Hernán Cortés.”
• 1616 -
- Sancho Alquízar toma posesión de la gobernación de Cuba hasta el 6 de junio de 1619, en que falleció. Del corral que adquirió para cafetal este gobernador surgió la Ciudad de Alquízar.

Concepción (Concha) Agramonte
En Patriotas Cubanas
Por la Dra. Vicentina Elsa Rodríguez de Cuesta
Concepción (Concha) Agramonte de Sánchez nació en Camagüey la heroica y legendaria provincia cubana.
Miembro de una de las más distinguidas y honorables familias de la ciudad prócer, llevaba, en el rancio abolengo de su apellido ilustre, los caracteres indelebles de su patriotismo, de su acendrado amor a la patria esclava que la viera nacer.
Desde muy joven se distinguió Concha Agramonte no solo por su impecable belleza, sino también por su carácter, su ilustración y su inteligencia que la llevaron a la dirección de los elementos que ayudaban a la revolución.
Sufrió prisión y fue al destierro, donde se vio privada del cariño de su esposo y de sus hijos en quienes inculcó desde la cuna el amor a Cuba y el deseo de su independencia.
Al estallar la guerra de los diez años, Concha Agramonte combatió en los campos de la Libertad con el coraje de un hombre acompañada de su esposo el Sr. Eugenio Sánchez y de nueve de los doce hijos que habían nacido de aquella unión de amor.
Reanudada la contienda en el año de 1895, no pudiendo personalmente empuñar las armas como lo había hecho, un cuarto de siglo atrás, por impedírselo su estado de salud y su edad un tanto avanzada, preparó con sus propias manos los equipos y mando a sus hijos Eugenio, Armando, Benjamín y Calixto, a la manigua redentora. Los hermanos Sánchez Agramonte, cumplieron su cometido, poniendo muy en alto su estirpe revolucionaria y orgullosa la heroica mujer que tanto había luchado por Cuba, tuvo la dicha inmensa de contemplar el espectáculo sublime de la Instauración de nuestro régimen republicano.
Aquella hermosa vida fue apagándose lentamente, hasta el 24 de Agosto de 1922, en que cargada de años y de honores, entrego su alma al Todopoderoso.
Güije Cuba
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