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Globovisión
Se cumple un año de la salida de Oscar Pérez del país para exiliarse en Perú, luego que lo acusaran de "actos de terrorismo" por convocar y organizar una marcha en rechazo a la Ley de Educación el pasado 22 de agosto de 2009.
Este martes quiso comunicarse con Venezuela a través de una carta.
Lea el texto a continuación:
Ha pasado un año ya desde aquel frio día en el que llegue con mucha nostalgia a esta hermosa patria que me abrió sus brazos para acogerme como uno más de sus hijos y protegerme de quienes abusando del poder que momentáneamente ostentan se han dado a la tarea de perseguir y atropellar a todo aquel que se atreva a alzar su voz disidente frente a un modelo político que contradice lo que en cualquier parte del mundo se conoce como democracia.
Llegué a Lima el 07 de septiembre del año 2009 aún confundido por la forma tan canalla y cobarde con la que actuaron los que se autodenominan “revolucionarios”, quienes prepararon una emboscada en mi contra utilizando la mentira como argumento y ratificando el pleno control que ejercen sobre los Poderes Públicos de nuestro país, cuyos representantes sumisos como son, no vacilaron en ningún momento en determinar que el haber organizado y convocado la marcha en rechazo a la Ley de Educación que realizamos el día 22 de agosto se traducía en un evidente acto de terrorismo que debía ser sancionado con no menos de 15 años de prisión, cuando aún recordaba la forma tan arbitraria y servil con la cual el Coronel Benavides Torres ordenaba reprimir salvajemente una multitudinaria movilización que en todo momento se caracterizó por su talante pacifico.
12 meses separado de mi amada familia, de mis amigos, de mi patria han servido para internalizar lo importante que es para Venezuela y los venezolanos defender la democracia y el régimen de libertades que pretenden arrebatarnos quienes hambrientos de poder desean seguir demostrando lo incapaces que son para resolver los graves problemas que enfrentan los ciudadanos a diario como la inseguridad, el desempleo, el déficit de viviendas, el desabastecimiento, la crisis hospitalaria, el colapso del Metro o la crisis de energía eléctrica, pero también para seguir enarbolando las banderas de la corrupción como parte esencial de un proyecto político que privilegia a una elite que se enriquece ilícitamente mientras el pueblo pobre observa con indignación que se regala a otros países el dinero que bien podría servir para satisfacer sus necesidades mínimas.
Pero después de un año de destierro ahora más que nunca estoy convencido de la importancia que representa para la democracia y el futuro de nuestro país los comicios parlamentarios del próximo 26 de septiembre, donde los venezolanos tendrán la posibilidad de escoger entre parlamentarios que actúen apegados a la Constitución Nacional representando los más sublimes intereses del pueblo o ratificar a quienes como focas solo han servido para aplaudir cualquier los caprichos del caudillo colocándose a espadas de la gente. El 26 de septiembre debe convertirse en la posibilidad de reencontrarnos con la democracia y el comienzo de la tan anhelada reconciliación nacional, por eso no dudo en que los candidatos de la Unidad serán mayoritariamente beneficiados por la gracia popular y solo restará organizar la fuerza humana que defenderá la decisión soberana de los ciudadanos.
A un año de exilio quiero agradecer a todos aquellos que de una u otra forma han estado pendientes de mi situación, de mis problemas y de mis carencias. A mi familia por su comprensión y lealtad, al siempre consecuente Alcalde Antonio Ledezma y su esposa Mitzy que además se convirtieron en una suerte de padres físicos para mis hijas, a mis amigos de siempre, a esos con los que tanto marché o protesté en las calles en contra de los abusos, a mis compañeros de exilio y a los presos políticos a quienes admiro con fervor y convencido estoy de que pronto estarán en la calle, a los medios de comunicación independientes que siempre han estado allí dándome la mano,como a todos los venezolanos, para poder expresarme y ratificar que como nunca estoy convencido de que la alegría llegará pronto a Venezuela.
Con lagrimas en los ojos quiero finalizar esta misiva ratificando que jamás renunciaré a mi lucha por la democracia y la libertad en Venezuela, nací en libertad y seguro estoy de que moriré libre en la patria que me vio nacer. Viene a mi mente una frase de Benjamín Franklin que quiero compartir con ustedes “Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad”.
Dios bendiga a Venezuela!!
Dios bendiga a Perú!!
Nos vemos pronto y en libertad!!
Oscar Pérez
Exiliado venezolano
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