domingo, 17 de octubre de 2010

HOY EN EL CALENDARIO CUBANO, 18 DE OCTUBRE


Mercado en Santiago de Cuba


• Santos católicos que celebran su día el 18 de octubre:

- En el Almanaque Cubano de 1921:

San Lucas, evangelista y Santa Trifonía, emperatriz

- En el Almanaque Campesino de 1946:

Santos Lucas, evangelista y Julián y Santa Trifonía, emperatriz



El 18 de octubre en la Historia de Cuba

• 1901 -

- Se funda la Biblioteca Nacional por el gobernador militar norteamericano general Leonardo Wood.

- Más información relacionada con la Biblioteca Nacional.

• Domingo Figerola-Caneda Fundador y Mecenas de la Biblioteca Nacional en Carteles del 27 de Enero de 1952.

• La Biblioteca Nacional y el Castillo de la Fuerza en Carteles del 15 de Septiembre de 1957.

• Cuba y la Biblioteca Nacional en Así es Cuba



• 1868 -

- Los patriotas comandados por Carlos Manuel de Céspedes y los de Donato Mármol que se le habían unido ponen sitio a Bayamo y la toman tres días después por la rendición del gobernador militar de la plaza, teniente coronel Julián Udaeta, con su guarnición.



• 1662 -

- Invasión Británica en Santiago de Cuba.

Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 589-590 nos describe los acontecimientos del 18 de octubre de 1662 en la Historia de Cuba:

“La toma de Jamaica envalentonó hasta no más a la Gran Bretaña. De nada valieron para contener su arrogancia los denodados esfuerzos de los centenares de españoles que, acaudillados por Francisco Proenza y Cristóbal de Isasi, se quedaron en la isla invadida luchando entre montes y asperezas. Los hijos de la Gran Bretaña se vieron entonces favorecidos en extremo por la suerte. Todo les fue propicio. Aquellos defensores del pabellón de España en Jamaica quedaron reducidos a la impotencia a la vez que las autoridades de Cuba llegaban a la conclusión de que era harto riesgoso emprender la reconquista de la vecina colonia.

“No se detuvo allí la desgracia de España. Fuese por la cercanía de Cuba a Jamaica, fuese con el propósito de responder agresivamente a los intentos de reconquista alimentados por acá, al desastre de Jamaica hubo no mucho después que agregar las depredaciones realizadas por los propios británicos en Santiago de Cuba. Uno de los capitanes de la expedición conquistadora de Jamaica, tal vez Doiley, con dieciocho velas y novecientos hombres bien armados, se dirigió a Cuba, y el 18 de octubre de 1662, al anochecer, realizaba su alijo en la desembocadura del arroyo de Aguadores, dispuesto a apoderarse de los azúcares y cobres que hubiera en Santiago. La población, gobernada por el capitán Pedro de Morales, debía, en el desarrollo de tales planes, ser saqueada totalmente. A todo ese conjunto de aprestos y proyectos del jefe inglés había que añadir aun algo más: había que añadir la realidad, abrumadora para los españoles, de que los invasores no eran simples filibusteros, sino aguerridos soldados.

“El suceso provocado por los británicos se desenvolvió trágicamente. Los invasores contaron, para el mejor éxito de su acometividad, con las ventajas que para ellos suponía el desequilibrio del capitán Pedro de Morales. Como anonadado por la superioridad de los contrarios -la guarnición de la plaza se reducía a doscientos individuos-, sus providencias estuvieron presididas por desacierto funestísimo. Mientras aconsejó a las familias de Santiago que se pusiesen a salvo, abandonando la población y escondiendo o llevándose las cosas de más valor a las haciendas comarcanas, incidió Morales en el error de alejarse del castillejo que era su único apoyo natural, para salir al amanecer del 19 de octubre al encuentro de los extranjeros.

“Terrible fue el resultado de la petulante actitud adoptada por el Gobernador, demasiado ciego ante el peligro. No pudieron él y sus hombres resistir el choque con los británicos, que, perfectamente armados con petos y mosquetes, comenzaron por acometerlos con extraordinaria fiereza. El desastre se produjo incontinenti. La guarnición de El Morro, harto reducida, no tardó en evacuar el puesto, secundando la desordenada dispersión de las huestes de Morales. Pretendieron los vencidos rehacerse desde El Caney y la Sierra Maestra, pero los vencedores, en posesión de la plaza y montados en cólera por no haber hallado otro botín que el de los azúcares, se dieron inusitada prisa en entregar a las llamas cuanto se levantaba en Santiago de Cuba.”





Juana de Varona
en Patriotas Cubanas
por la Dra. Vicentina Elsa Rodríguez de Cuesta


Juana de Dios de Varona Vda. de Quesada, vio, la luz primera en la Ciudad de Camagüey.

Fue hermana del bizarro mambí Bernabé de Varona, conocido por “Bembeta”, en la historia de nuestra vida revolucionaria.

Corría el año de 1868, Juana de Varona en compañía de su esposo y de su hermano, partió al campo de batalla, abandonando su hogar y sus comodidades.

En aquellos años de terrible incertidumbre, en aquella década memorable que tantos héroes se inmolaron, Juana de Varona, vio morir a su valiente hermano, víctima de las furias del infame Burriel.

Enlutado su corazón por aquella pérdida irreparable, prosiguió su lucha heroica, con los mismos arrestos de un hombre, hasta perder, destrozado su pecho por las balas enemigas, al compañero de su vida, al padre de sus hijos.

La paz del Zanjón llevó a Juana de Varona a la emigración; desde lejos siguió ayudando la causa noble de sus hermanos, trabajando para ganar el sustento de sus hijos huérfanos, de sus hijos cuyos bienes habían sido confiscados, y trabajando también en los Clubs Revolucionarios de Tampa y Cayo Hueso.

Retorno al suelo natal después de haberse arriado de las fortalezas la bandera de Castilla y con lágrimas en los ojos dio gracias a Dios, por haber podido contemplar ondeando en el Morro la bandera de la estrella solitaria.

Radicó desde entonces en su Camagüey natal, hasta el final de su triste existencia minada por las enfermedades que el trabajo y las privaciones, le habían dado en el destierro.

Juana de Dios Varona perteneció a esa época romántica de la Revolución Cubana, en que se olvidaban amores, hijos, comodidades y hasta la propia salud, por el bienestar y la independencia de la isla.




POR: GUIJE CUBA

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