viernes, 15 de octubre de 2010

UN GAY FUERA DEL JUEGO, Tania Díaz Castro


Por Tania Díaz Castro


Santa Fe, La Habana, 16 de octubre de 2010, (PD) Ojalá pueda saberse algún día a cuánto asciende el presupuesto que ha utilizado durante medio siglo la policía política castrista en reprimir, perseguir y encarcelar a los opositores pacíficos y silenciar o doblegar a los escritores y artistas inconformes con nuestra realidad.

Por ejemplo, ¿han pensado ustedes todo el esfuerzo desplegado en los años sesenta por el régimen de Fidel Castro en demostrar a los cubanos y al mundo que la novela Paradiso, del escritor José Lezama Lima, era una obra pecaminosa, perjudicial al socialismo, porque no sólo era un canto al hombre homosexual, sino que además, en ninguna de sus páginas se le hacían loas al comunismo y mucho menos a Fidel Castro?

Fue lógico que esto ocurriera dentro de la pureza que aparentaba poseer el régimen. Los policías políticos y quien les daba órdenes, no entendían ni entienden nada de poesía. Mucho menos gustan de la libertad de expresión.

Años después de haberse prohibido la circulación de Paradiso, el resultado es obvio: los policías políticos que la juzgaron, perdieron y el destino del dinero gastado por ellos, en medio de tanta pobreza de la sociedad cubana, se ignora todavía.

Cuánta gasolina, papel, salarios, tiempo –sobre todo tiempo-, hasta zapatos, empleados por gusto. A la larga, el régimen perdió. Se ha visto obligado a editar Paradiso en sus desvencijadas imprentas varias veces. Hasta en la Feria Internacional del Libro de 2006, celebrada en La Habana, el gobierno castrista -acaso en busca del perdón-, ofreció una hermosa reedición de Paradiso, para conmemorar así las cuatro décadas de haberse prohibido en Cuba.

Pese a los planes de sepultarla como obra literaria, Paradiso formó parte de las grandes novelas latinoamericanas de los años sesenta, junto a La ciudad y los perros, de Vargas Llosa, Cien años de soledad, de García Márquez y Rayuela, de Cortázar. Los agentes que la investigaron y censuraron por órdenes expresas de Fidel Castro, con el fin de borrarla del mapa, hoy no se sabe dónde están.

Aunque Lezama Lima no forme parte de mis escritores favoritos, no dejo de reconocer que Paradiso, como bien señaló recientemente el poeta César López, “es un hallazgo impresionante, una aventura intelectiva extraordinaria de un gran creador”.

Pero que no quepan dudas, como ha ocurrido con tantos otros escritores cubanos, siempre en la mirilla de la policía política, la que sigue dando cumplimiento a las máximas o reglas de conducta de Palabras a los intelectuales, de Fidel Castro, la novela Paradiso, de José Lezama Lima, no provocó en modo alguno rechazo entre sus colegas escritores. Todo lo contrario. Siempre contó el viejo Lezama con la solidaridad de todos ellos. Si no, que lo diga Ciro Bianchi, quien lo visitaba por aquellos años duros.

Fue más arriba, por donde caminan los dictadores aplastando todo a su paso, lo mismo flores que sentimientos humanos, donde se le consideró –no sé si todavía- ¨ un gay fuera del juego ¨.

vlamagre@yahoo.com

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