sábado, 22 de enero de 2011

Ahora si estaremos como el Che



Escrito por Paulino Alfonso Estévez

Lawton, La Habana, 23 de enero de 2011,

(PD) Este 2010, ya difunto, sirvió como los otros años para crear una expectativa de cambio, una más de las que por 52 años con distintos nombres, fechas, planes e ideas deschavadas, ha logrado utilizar el castrismo mantenerse en el poder.

Nada de lo que se ha pronunciado, legislado o declarado es real; ni siquiera vale el papel donde se escribió. Suena terrible y lo es. Si no lo creen, hagamos un pequeño viaje a través del medio siglo de aventuras que ha representado este Pasaje hacia lo Conocido de Fidel Casiano Castro Ruz.

Comencemos por los iniciales años bautizados de la Educación, la Organización, la Industrialización, la Agricultura, del Esfuerzo Decisivo, de los 10 Millones, etc.etc. Cada uno anunció algo que aunque no funcionaba bien, al menos creaba, a partir de nombrarse el año del algo, indefectiblemente su fin.

Así, año tras año se han acumulado slogans, consignas y banderas que han terminado en el basurero de la esquina y que hay que esperar por alguna campaña anti mosquito para poder limpiarlo.


El actual presidente, apercibido de lo anterior, cauto y parco, explicó con verbo apocalíptico la disyuntiva de vida o muerte que tendría este Congreso del Partido Comunista, que contrario a los demás, no versaría de asuntos políticos, sino de asuntos económicos que renovarían el actual orden de cosas de manera histórica y lo más importante, sin cambiar el socialismo. Por lo que pidió la participación de “todos” en el análisis y “discusión sincera” de cada uno de los lineamientos de este cónclave que terminaría de una vez con los problemas que impedían el desarrollo exitoso del socialismo en Cuba.

Se inició un maratónico programa televisivo por parte del Ministro de Economía en presencia de todos los mandantes castristas que disciplinados asistieron a estas agotadoras reuniones de las que poco o casi nada aportaban dado el supino desconocimiento de los asuntos informados. A no ser por algunas intervenciones que quizás sirvieran para amenizar lo denso del programa, nadie más aportó nada sustancial.

Pues bien, así terminó el año 2010 con la promesa de que en abril de 2011 comenzaría el 6to Congreso del PCC. Incluso dejaron ver algunos adelantos de lo que sería el nuevo régimen.

A partir del primero de enero el detergente líquido y la pasta dental de uso popular (como dice un buen colega, la preferida de los cocodrilos del Zoo) podrían ser adquiridas sin limitación, a “módicos precios” que oscilaban entre ocho y diez veces su precio anterior, sin que se hubiera aumentado un peso a los ya acostumbrados y casi eternos 300 cup de salario promedio.

Ah, y que volvemos a tomar café con chícharos, porque el que hace 7 años volvimos a degustar, está muy caro en el mercado mundial y Castrolandia no puede producirlo.

Además, ahora Castrolandia tendría dos provincias más, que entrarían en funciones en la primera semana de 2011. Estas serían las provincias de Mayabeque y Artemisa. A partir de igual fecha, la provincia de Ciudad de La Habana se volvería a llamar La Habana.

Veamos los cambios en perspectiva. Durante cerca de 37 años la provincia Habana ha sido, teniendo en cuenta lo pródigo de su tierra y por orden del Comandante en Jefe, la gran productora de papas y caña de azúcar del occidente cubano, no importa que hubiera sido una excelente productora de varias rubros agrícolas y notable productora de leche.

Nada de eso era comparable al poder abastecer de papas y caña de azúcar al occidente castrista. Enormes extensiones de frutales se demolieron y junto con fincas lecheras, se convirtieron en sembrados de café. Con el decursar del tiempo, la papa se perdió del 60% de la provincia, la caña de azúcar hace rato que dejó su gobierno al marabú y el café hace 45 años se importa.

Ahora se pretende ¿dar una estructura más gobernable a la provincia habida cuenta de los cambios que se avecinan? Por lo que la lógica impone que se creen dos nuevos gobiernos provinciales, con dos nuevos partidos, policías y otros entes estatales para controlar mejor el desarrollo de la población habanera.

No debe preocupar este aumento de la plantilla gubernamental, toda vez que siempre que se trate en controlar, está muy bien empleada la misma.

Por supuesto que nadie, ni siquiera los funcionarios nombrados, saben qué van a hacer, ya que ninguno perteneció al gobierno anterior y por lo tanto deben ser instruidos por la superioridad en lo relativo a sus importantes tareas.

Me aventuro a proponer un listado de cuadros que se encuentran listos a impartir sus experiencias. Así, podremos proponer al emprendedor José L Sierra Cruz, a la modosita Yadira Garcia, al explosivo y dinámico Pedro Sáez Montejo y por qué no al cerebral y cultísimo Ricardo Alarcón. Este último puede aprovechar su limitada vida como defensor de los cinco espías, después que el espía en jefe reconoció públicamente que su defensa fue lo peor que le pudo ocurrir.

Tengamos presente que todos fueron miembros de la alta dirección del Partido y que gozan de la amistad del actual presidente, lo que al menos augura cinco años de bienestar y de gozar la ilusión de gobernar hasta el otro congreso, que entonces seguramente traerá nuevos y trascendentes cambios para lograr al fin poder decir:

AHORA SÍ ESTAREMOS COMO EL CHE

paulino.alfonso@yahoo.com

Foto: Marcelo López

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