Escrito por Odelín Alfonso Torna
Arroyo Naranjo, La Habana, 23 de enero de 2011
(PD) Como en Cuba se divulga y hasta se concientiza a la población sobre los temas de exclusión racial, política y de credo en un contexto capitalista, no faltan episodios en los que se veneren, al más clásico y retórico estilo, estos “derechos” en nuestra sociedad. De esto y más, Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, se encarga de ponerle asteriscos a cada una de las violaciones, chismes y secretos de Estado extramuros.
Llama la atención, justamente en la primera edición del año de Granma (primero de enero de 2011, Año Internacional de los Afrodescendientes), lo referente a un cable de prensa que aborda la “injusta” prisión de dos ciudadanas norteamericanas de la raza negra, las hermanas Jamie y Gladys Scott. Se dice que por robar a mano armada 11 dólares de un centro comercial en el año 1994 -acción que no trajo daño alguno a las víctimas del atraco- hoy las hermanas cumplen prisión perpetua.
Se trata de seguir la ruta “sensacionalista” y darle, mientras lo amerite la noticia, claro está, algún huequito en nuestro libelo oficial; en este caso, enfatizar la excesiva condena sobre estas jóvenes afrodescendientes y no el hecho violento en sí, clásico para una redacción subordinada a sinuosos empresarios del palo y la mordaza.
¿Acaso las víctimas en aquel episodio de secuestro a mano armada protagonizado en el año 2003 por tres jóvenes cubanos de la raza negra, sufrieron lesiones? ¿Por qué el entonces presidente Fidel Castro, quién apeló al “escarmiento” para ponerle freno a una serie de episodios de “piratería” que antecedieron a este, ordenó el fusilamiento de los tres jóvenes, quienes realmente pretendían escapar de sus alambradas?
No basta con engrasar el catalejo y enfilarlo solamente hacia los problemas raciales en las sociedades capitalistas, sean o no estos originados por acciones de irrespeto a la ley o a las normas que rigen a una sociedad democrática. Obviamente, como el derecho y la igualdad de razas en Cuba es cosa de manuales, ¿qué hubiese sido de las hermanas Jamie y Gladys Scott en manos de la justicia revolucionaria?
Es realmente detestable saber cómo en nombre de la libertad y la justicia social, se colocó al dictador Fidel Castro en el mismo pedestal de Nelson Mandela, justamente en el congreso destinado a la juventud mundial progresista en Sudáfrica.
Inapropiado es hurgar en los procesos judiciales del vecino, máxime cuando en nuestra propia casa los procesados de la raza negra cruzan de largo el maltrecho terreno de la “justicia social”, para luego, sin más recurso que la intolerancia racial que caracteriza a los guardias de los penales, desteñirlos a golpes entre los barrotes.
Debo recalcarles, colegas que andan tras la noticia extranjera, que la población penal negra en Cuba (más del 70 %) y la segregación racial en los cargos públicos y administrativos en manos del gobierno cubano, van a la cuenta de los comunistas en el poder. ¿Estas reprensiones se encuentran en el contenido de las ponencias raciales, me refiero a las oficialistas, las que vienen desde arriba aderezadas con el igualitarismo?
Démosle una textura plausible a nuestro contexto de hostilidades y rencores o a esos complejos de superioridad que minan los salones del poder y por qué no, los estratos sociales y marginales también. Comprendamos que estar detrás de estos cables noticiosos de corte racial, es saberse tocado por otros al pie del escritorio y no poder hacer nada.
Pongámosle asteriscos al Año Internacional de los Afrodescendientes y hagamos más creíble la noticia. Los hechos violentos no tienen un solo rostro ni una misma textura, salvo que sabemos de antemano a quienes les toca el escarmiento en Cuba.
odelinalfonso@yahoo.com
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