
El cardenal cubano Jaime Ortega confesó que nunca ha querido emigrar, ni cuando estuvo recluido en los campos de trabajo de religiosos y homosexuales
martinoticias.com 22 de febrero de 2011
Foto: EFE/Alejandro Ernesto
El cardenal cubano Jaime Ortega confesó que nunca ha querido emigrar, ni cuando siendo un joven sacerdote fue llevado a los campos de trabajo que reclutaban en los años 60 a religiosos y homosexuales para ser reeducados en los conceptos morales y políticos de la revolución, declaró en una estrevista a la Agencia France Presse.
"Nunca deseé vivir fuera de Cuba. Cuando a los dos años de ser sacerdote (1966) fui llamado a campos de trabajo donde pasé ocho meses, no soñé en ese tiempo con irme", dijo Ortega, de 74 años, la noche del domingo en la apertura del Seminario Internacional del Programa Diálogo con Cuba.
"Cuando me dieron la baja y llegué a mi casa, mi padre me esperaba con un viaje a España que él había conseguido para que me fuera a vivir allí. Todo el que salía de aquellos campos tenía facilidades del gobierno para abandonar el país. Le dije a mi padre que no me iría", contó el cardenal, quien entonces tenía 30 años.
De triste recuerdo para Cuba, las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) fueron campos de trabajos que existieron entre 1965 y 1968, para los cuales fueron reclutados jóvenes religiosos, homosexuales, vagos y otros vistos como incapaces de encarnar el modelo del "revolucionario".
En septiembre pasado, el líder cubano Fidel Castro recordó en una entrevista con el diario mexicano La Jornada esa época como de "gran injusticia". "Si alguien es responsable, soy yo (...); en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto", dijo.
Ortega subrayó que Cuba es para él "más que la Cuba" de los héroes José Martí y Antonio Maceo, que la de presidentes o el dictador Fulgencio Batista -antes de la revolución-, o la de los hermanos Fidel y Raúl.
"Cuba es para mí mi patria, un país que quiero con el alma", subrayó ante los asistentes al seminario.
Ortega es mediador en un proceso de liberación de presos políticos que inició en julio pasado, fruto de un inédito diálogo que sostuvo con el presidente Raúl Castro.
Estudió en seminarios de Canadá y fue ordenado sacerdote en 1964. En 1978 fue nombrado obispo de Pinar del Río (oeste) por el Papa Juan Pablo II y arzobispo de La Habana en 1981, así como cardenal en 1994.
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