viernes, 18 de marzo de 2011

La tarjeta ...y después "libreta de abastecimiento."

PUBLICADO PARA HOY 18 DE MARZO




Desde 1962 se ha mantenido un control completo y amplio sobre todos
los comestibles, como si el país estuviera envuelto en una guerra mundial.


La Libreta de Abastecimiento.
Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo
ashiningworld@cox.net


Recuerdo que el primer racionamiento de alimentos en La Habana llegó a mediados de marzo de 1962 justo en el momento cuando nosotros estábamos organizando la fiesta de primer cumpleaños para mí hijo Tom y nos sorprendió sin tener lo más necesario para expresar un brindis con los invitados. Era entonces una tarjeta o cartilla, conocida
como la “tarjeta de racionamiento”.

Un año más tarde, cuando se suponía que no habría mas racionamiento porque decían que iban a quitar el uso de la tarjeta, ¡jajá jajá! ...fue que verdaderamente dio inicio, justo en ese momento, a la famosa libreta de abastecimiento de alimentos.

¡Así, tan abiertamente, se burlaron del pueblo!


Y los que no estábamos de acuerdo con las medidas del recién gobierno revolucionario teníamos que mantenernos en silencio; o correr el riesgo de ir a la cárcel bajo falsa denuncia de algún miembro del Comité de Defensa Revolucionaria. Además, muchos pensábamos aun, -que de todos modos-, el gobierno socialista no podría sostenerse por mucho mas tiempo; ...o acaso un inesperado suceso surgiría en cualquier momento y ni tendríamos necesidad de abandonar el país, porque....
....muy a la callada –guardando el mayor silencio posible- en junio 1961 habíamos decidido, y dos semanas después, presentado la documentación pertinente y necesaria pidiendo permiso de salida hacia Estados Unidos.




“RACIONAMIENTO”

Autor: Cástulo Gregorisch

Atado a una cruel libreta
que raciona su consumo,
vive un pueblo que hace colas
para conseguir mendrugos.

Lo poco que a ellos les dan
no alcanza para comer,
son forzados a robar
para así no fenecer.

En las colas, largas horas
bajo el sol que los cocina,
tratando en un vano esfuerzo
de alimentar la familia.

Esperando por su turno
no pueden ni protestar,
y ocultan su descontento
o a la cárcel irán a dar.

Mucho es el tiempo que pierden
en negociar el sustento,
las energías les faltan
al faltarle el alimento.

Sin tiempo y sin energías
condenado está este pueblo,
mitigan sus sufrimientos
las ayudas del destierro.

Maquiavélico control
que los mantiene ocupados,
no hay tiempo para pensar
ni energías que gastar
en derrocar al tirano.



Marzo 1962-2011
ashiningworld@cox.net

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