
El Vedado, La Habana
13 de junio de 2011
(PD) Pripiat fue una ciudad ucraniana levantada a unos cinco kilómetros de la central electro-nuclear "Vladimir Ilich Lenin", que pasó a la historia como Chernóbil, luego del accidente nuclear del 26 de abril de 1986. La ciudad, diseñada para unos 45 000 habitantes sólo fue vaciada a los tres días de la catástrofe. Veinticinco años después aun permanece vacía y es objeto de investigación del comportamiento de la flora y la fauna cuando el hombre abandona las urbanizaciones.
A diferencia de lo que se pueda pensar, en Cuba existe un émulo de Pripiat, se llama Juraguá. Es conocido por los poblanos como la CEN y se encuentra en la circunscripción El Castillo, del municipio Cienfuegos de la misma provincia, a tiro de piedra de la que sería la central electro nuclear de Juraguá.
Es fácil de ubicar. Como un faro, un edificio levantado sobre un promontorio se ve desde muchos kilómetros a la redonda. Tiene dieciocho plantas y está en el esqueleto. En 1992 se interrumpió su construcción, al detenerse definitivamente el proyecto electro-nuclear. Hoy identifica desde lejos el punto en que se levanta la comunidad donde vivirían los trabajadores de la planta.
En los bajos de otro de sus edificios de vivienda hay una carnicería. Una cola de personas mayores se amontona para recibir la cuota de racionamiento. Mientras una señora de cuarenta años se queja de no tener los cinco pesos necesarios para comprar el pedazo de pollo que le apuntarán en la cartilla, un vendedor de frituras, a unos pasos, le sugiere que juegue en la bolita al número 12, loco callejero, porque los tres bobos del barrio ya pasaron por la fritada pidiendo limosna.
En sentido general, la comunidad de Juraguá es como tantas otras levantadas en los últimos cuarenta años en todo el país, con edificios grises y monótonos, herencia arquitectónica de las microbrigadas.
A diferencia de lo que cuentan, es un lugar limpio y con gente sonriente. Entre ellos, Mario de 67 años. Llegó desde Las Tunas en 1982, con los primeros contingentes de constructores. Como delegado de la circunscripción, me da su punto de vista.
La comunidad tiene más de 50 000 vecinos y se divide en dos barrios, la CEN y el Castillo (alrededor del Castillo de Jagua y más pegado a la bahía). La mayoría de sus vecinos trabaja fuera de la ciudad de manera permanente. Tienen los servicios básicos, pero el menos desarrollado es el transporte: un ómnibus que va de Pasacaballos a Cienfuegos en un recorrido de 45 minutos.
Sobresale en el barrio de la CEN, la gran avenida que desde la bahía la cruza. Es casi adivinable que los proyectistas de la ciudad pensaron en su momento hacer un túnel a través del canal de entrada para comunicar a la comunidad con Cienfuegos, pero todo quedó en proyectos. Esa comunidad, como la planta electro-nuclear, prevista en 1976, comenzada a levantar en 1983, detenida en 1992 y abandonada en 1999, es la muestra del mayor accidente nuclear cubano. Una tecnología que llegada la democracia habrá que evaluar para el desarrollo del país.
Como la comunidad se encuentra al lado oeste, en la entrada de la bahía hay un paso de embarcaciones. Un hotel del Ministerio de Salud Publica es la principal fuente de trabajo en el lugar, además de la pesca en la bahía. Una parte importante de la población está jubilada y los pocos jóvenes que quedan, emigran.
Es un lugar tranquilo, casi un sanatorio, a cinco kilómetros de un monumento de concreto.
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