
Escrito por Primavera Digital
La Habana
2 de julio de 2011
(PD) En una declaración dada a conocer en La Habana y fechada en 24 de junio de 2011, el Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR) criticó las afirmaciones hechas por el señor Rolando García Representante auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas, quien aseguró que "los logros del país constituyen un ejemplo para el mundo y actualmente marcha a la cabeza en América Latina en igualdad de oportunidades para sus ciudadanos".
Tales afirmaciones fueron dadas a conocer al calor de su participación en el seminario "Cuba y las poblaciones afro descendientes de América" auspiciado por el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, que con acceso limitado se celebró entre los días 13 Y 17 del mes de junio en su sede de la capital cubana.
En otra parte de este mismo seminario, el señor Juan José Ortiz, representante en Cuba del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia UNICEF, declaró que de los miles de niños afrodescendientes en la región afectados por la pobreza y todos sus efectos secundarios, ninguno es cubano, gracias a la voluntad política del Estado.
CIR en su declaración manifestó su discrepancia con tales pronunciamientos y afirmó, que "a estas alturas tales declaraciones constituyen una burla ofensiva a los ciudadanos de este país al cual estos señores parecen no haber llegado todavía, además de una contradicción con el espíritu de búsqueda del bienestar, la igualdad y la justicia para todos que anima la labor de la ONU alrededor del mundo".
El texto íntegro de la declaración puede ser consultada en esta entrega de PD.
primaveradigital@gmail.com
Véase: Declaración de CIR
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La Habana, 24 de junio de 2011
DECLARACIÓN
El Comité Ciudadano por la Integración Racial CIR expresa su profunda preocupación
y rechazo a las afirmaciones realizadas sobre la realidad social cubana por
representantes de la ONU en nuestro país durante su participación en el seminario
“Cuba y las poblaciones afro descendientes de América” auspiciado por el Instituto
Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, que con acceso limitado se celebró
entre los días 13 Y 17 del mes de junio en su sede de la capital cubana.
Según trascendidos de prensa y testimonio de participantes en el evento el señor
Rolando García Representante auxiliar del Fondo de Población de las Naciones
Unidas aseguró que “los logros del país constituyen un ejemplo para el mundo y
actualmente marcha a la cabeza en América Latina en igualdad de oportunidades para
sus ciudadanos”
Por su parte el señor Juan José Ortiz, representante en Cuba del Fondo de Naciones
Unidas para la Infancia UNICEF, nos informó que de los miles de niños
afrodescendientes en la región afectados por la pobreza y todos sus efectos secundarios,
ninguno es cubano, gracias a la voluntad política del Estado.
A estas alturas tales declaraciones constituyen una burla ofensiva a los ciudadanos de
este país al cual estos señores parecen no haber llegado todavía, además de una
contradicción con el espíritu de búsqueda del bienestar, la igualdad y la justicia para
todos que anima la labor de la ONU alrededor del mundo.
Estos señores, que parecen haber descubierto el paraíso terrenal, han llevado al más alto
grado de especialización el arte de hacerse agradables a las autoridades cubanas cuando
hacen aseveraciones que no tienen cabida ni en el más fundamentalista espíritu
oficialista, amén de que el documento final adoptado por el cónclave reconoce retrasos
y carencias no apreciadas por los ilustres diplomáticos.
Muy bien harían estos señores, para bien de su misión y de su propia credibilidad, si
miraran con objetividad la realidad cubana y se rindieran a la evidencia de los enormes
problemas sociales y estructurales vigentes que ha reconocido incluso el poco
autocritico alto liderazgo del país.
Estos funcionarios demuestran no solo desconexión de la realidad sino también del
propio organismo que representan puesto que sus afirmaciones nada tienen que ver con
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las recomendaciones que el Comité de la ONU para la Eliminación de la
Discriminación Racial (CERD) hizo al gobierno cubano hace solo pocas semanas.
Los relatores de la lejana Ginebra demostraron estar mucho más cerca de la Cuba real
que los representantes residentes. En el documento, que como tantos otros el gobierno
cubano no se ha dignado a difundir, el CERD llama la atención sobre las desventajas
socioeconómicas que afrontan los afrodescendientes, recomienda la creación de
mecanismos independientes de protección de los derechos humanos y prevención contra
actos discriminatorios y la adecuación de la legislación penal para prevenir y condenar
actitudes racistas. Entre otras recomendaciones el órgano especializado solicitó a las
autoridades de La Habana formular la declaración facultativa correspondiente que
permita la tramitación de comunicaciones individuales al Comité.
Si los representantes de la ONU no estuvieran tan ocupados en complacer a sus
anfitriones el señor García hubiera reparado en que Cuba, gracias a los problemas
socioeconómicos que él no aprecia, está viendo disminuir la población por primera vez
en su historia, además de tener casi el veinte por ciento de esa población emigrada y
privada de derechos civiles y económicos en su país o tal vez antes de terminar su
misión repare en que los cubanos hemos inaugurado una nueva forma de exilio jurídico
cuando cientos de miles de ciudadanos adoptan otra nacionalidad sin abandonar el
territorio nacional.
El señor Ortiz por su parte bien podría ocuparse de subsanar el error que llevó a editar
un poster que bajo la firma de la UNICEF difunde en Cuba la Declaración de los
Derechos del Niño mutilada. Este elocuente diplomático bien podría reparar en los
muchos niños cubanos privados de estatus residencial y beneficios sociales por ser
considerados ilegales dentro de su propio país, en el hecho grave de que también tienen
hijos los cientos de miles de trabajadores que serán expulsados de sus puestos de trabajo
en un país que no cuenta con mecanismos de protección contra el desempleo o en la
grave incidencia de la prostitución infanto-juvenil que empaña nuestras calles y nuestra
sensibilidad, estadística que se agravaría si el gobierno cubano asimilara la
recomendación hecha hace pocas horas por el Comité de la ONU de Protección a los
Derechos del Niño en el sentido de elevar la mayoría de edad a diez y ocho años.
Los graves problemas sociales que comprometen el futuro de Cuba no se resuelven en
esporádicos espacios de debate fiscalizado, pletóricos de reiteraciones demagógicas,
manipulación y exclusiones, ni con la injerencia indolente de funcionarios de paso. El
CIR reafirma su compromiso con la promoción del debate abierto y transparente que
rescate la verdad histórica e impulse la instauración de la igualdad, la justicia y los
derechos que realmente necesita la sociedad cubana, fundamentándose en diagnósticos
certeros.
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