Escrito por Hugo Araña
Matanzas
9 de agosto de 2011
(PD) A veces ciertos temas me provocan investigar por aquí o por allá para al menos tener un conocimiento un poco más profundo sobre equis avatares que le han ocurrido a éste o a aquél autor en un momento dado en el terreno de la literatura cubana. Es el caso del destino de la papelería personal del escritor Carlos Victoria, nacido en Camagüey fallecido en Miami.
El escritor santiaguero Antonio Desquirón Oliva, en su artículo –por cierto, muy valiente- “Carlos Victoria, una travesía de 40 años”, aparecido en la revista literaria de esa región SiC no. 42, año 2009, hace mención a la acción llevada a cabo en pleno Quinquenio Gris, por agentes de la Seguridad del Estado cuando se personaron en el hogar de Victoria, al nivel de las hordas fascista, y se llevaron todos sus escritos.
Carlos Victoria, que era catalogado como contrarrevolucionario y homosexual, fue detenido. Y a partir de esos más que grises instantes, no tuvo más opción que partir al exilio. A muchos más escritores y artistas cubanos les ocurrió lo mismo. Ejemplos sobran. La lista todavía inquieta.
De ahí en adelante habíamos tenido algunas noticias del desarraigo de Carlos Victoria, aunque por supuesto no por los canales oficiales. Pero lo que nos motiva esta reflexión es qué hicieron con todo los papeles de Victoria. ¿Dónde fueron a parar? Quizás el Ministerio del Interior y los comisarios culturales de esos años optaron por quemar dichos papeles o yacen en algún rincón olvidado en los sótanos de Villa Marista, la sede de la Seguridad del Estado.
De eso nada se conoce. Se tejen muchas conjeturas, y por supuesto, la respuesta verdadera, al parecer, nadie la posee. Mientras todo permanece en el limbo, los culpables guardan silencio. Tienen a su favor el transcurso de los años; así dicha acción se pierde en la desmemoria del tiempo, y despojan a Victoria de su permanencia en la Cultura Cubana.
Es justo reconocer que Alberto Garrandés lo incluyó en una recopilación editada de la narrativa cubana, editada en la Isla.
Que una revista no capitalina haya publicado el artículo al cual hacemos referencia, merece nuestro respeto y consideración para su autor, el poeta y crítico literario Antonio Desquirón Oliva.
malecun@yahoo.es
Foto: Panorámica de Camagüey, ciudad natal de de Carlos Victoria. Wikimedia Commons
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