
Nuevas maneras de pensar, debatir y analizar el presente y el futuro de Cuba.
martinoticias.com 24 de septiembre de 2011
Foto: Reuters
Cuba comenzó a ser otra…, ha asegurado Félix López este viernes en el diario Granma y dan ganas de rememorar al poeta cuando afirmó: dos patrias tengo yo.
Y es que por otro lado, Manuel Cuesta Morúa ha afirmado que: “No comparto esa idea. Cuba no está en reformas. Lo que viene ocurriendo es un proceso de normalización negativa a base de tres elementos.
Primero -explica Cuesta Morúa- “adaptación remisa a la realidad —el gobierno no ha hecho otra cosa que legalizar la economía informal”.
Segundo: “castigo de la autonomía social —la política impositiva confiscatoria es su mejor traducción—; y tercero: marginalización del conocimiento socialmente acumulado —lo que puede verse en su negativa a promover actividades económicas de alto valor agregado que aprovechen los altos niveles de instrucción de la sociedad cubana—. Es decir, un programador cibernético vendiendo pizzas”.
La propia Habana –ha agregado Félix López- parecieran dos capitales que pugnan por el mismo espacio: una ciudad adormecida en el tiempo, a ratos despintada, ruidosa, que ha sobrevivido a la superpoblación cosmopolita, a carencias de todo tipo y también a la desidia; la otra, cobra vida en sus nuevas cafeterías, paladares, peluquerías, gimnasios, alquileres.
A lo que Cuesta Morúa parece responder: “con esto no hay ni presente ni futuro posibles, tal y como puede verse cuatro años después de la sustitución política en el gobierno. A mi modo de ver, solo hay continuidad del régimen a través de un tipo muy específico de gatopardismo. Tres estructuras persisten: la visión rentista del Estado, la economía mercantilista de fronteras y el sentido discrecional de los derechos de propiedad, que se les niega a los sujetos nacionales.
Sin embargo, Felix López, desde la trinchera de Granma ha señalado que “aunque no han irrumpido en los medios de comunicación con la misma fuerza que ya lo hacen en las entrañas de la sociedad, también hay nuevas formas de pensar, de debatir y de analizar el presente y el futuro del país.
Pero Cuesta Morúa ha recalcado que “entre los cañones y el statu quo se mueve Raúl Castro para sugerir unas reformas sin carácter. Lo que, a pesar de su despropósito político, tiene otro impacto fundamental: la exposición del terrible inventario de la realidad. Exposición en dos sentidos: incapacidad para el enmascaramiento ideológico, por un lado, y necesidad de contabilizar el desastre más o menos públicamente, por otro.
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