
Cuando una dieta deficiente impide la lactancia materna, una lata de fórmula cuesta la mitad del salario promedio, la malanga se sustituye con arroz y la infusión de anís es el único remedio para los cólicos...
Gricel L. González/ martinoticias.com 26 de octubre de 2011
Foto: EFE
Si es cierto que en Cuba se promueve en radio y televisión la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de nacido del bebe, a las madres les resulta muy difícil cumplir con esta recomendación pues llevan por fuerza, una dieta deficiente.
“Sabemos que no todo el mundo lo hace y no por no querer, si no porque la alimentación de la madre es mala… ya a los tres meses empiezan a quitarle el pecho porque se sienten débiles” confirma Aini Martin, de Regla.
De lo ideal y lo mejor para la salud del bebé, a lo que en realidad pueden hacer las madres cubanas, hay un buen trecho.
Una alternativa a la lactancia sería la fórmula de leche maternizada que en Cuba se distribuye por receta médica de manera exclusiva.
“Primero el bebé tiene que presentar un cuadro alérgico con diarreas y con problemas estomacales para que entonces te receten la fórmula”, explica Katia Sonia Medina residente de Ciudad Habana.
“Casi siempre se les receta a los niños bajos de peso, prematuros, hijos de madres que tienen embarazos múltiples, y solo hasta los tres meses, después de los tres meses tienes que arreglártela como puedas… es muy difícil. Los médicos siempre te dicen que no debes agregar cosas extras como las mismas infusiones, ni agua de arroz ni siquiera malanga, al menos esperar después de los tres meses, pero casi ninguna madre espera”.
El único lugar donde se puede comprar sin restricciones la leche maternizada es en las tiendas por divisa donde una lata de NAM de 500 gramos que alcanza aproximadamente para una semana cuesta 4.50 cuc, equivalentes a 110 pesos en moneda nacional, la mitad del salario mensual de un cubano.
Un porcentaje muy bajo de la población tiene acceso a ésta por lo que optan por la alimentación alternativa: puré de malanga, cremas de arroz, cocimientos de anís, tilo, de mejorana. “Utilizan la medicina verde porque no pueden lactar al bebé exclusivamente” dice Katia.
En la opinión de expertos, estos alimentos alternativos solo sirven para satisfacer el hambre del bebé porque no le proveen los nutrientes necesarios para un desarrollo sano como son las vitaminas y minerales.
Durante muchos años en Cuba el té de anís se ha utilizado para combatir los cólicos, sobre todo en recién nacidos, sin embargo, existe evidencia científica del surgimiento de crisis convulsivas, vómitos y taquicardias a raíz de su ingesta.
En varios países del mundo se han realizado estudios que demuestran el peligro del anís para los menores en especial los infantes. En el 2001 un estudio realizado en el Instituto Nacional de Toxicología español demostró que el tomar té de anís está relacionado a la aparición de convulsiones y somnolencia en los bebés lactantes.
En Estados Unidos, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) por sus siglas en ingles, emitió una alerta después de dos años de estudio sobre el consumo de té de anís. Este arrojó como resultado que las afectaciones principales están relacionadas con enfermedades neurológicas.
La introducción prematura de alimentos sólidos se ha vinculado con alergias a los alimentos y la obesidad. Además se relaciona a las alergias en general, por ejemplo, un reciente estudio reveló que darle al bebé cereal antes de los tres meses está vinculado al asma.
A partir de los cuatro meses de nacido es que se recomienda introducir el cereal fortificado con hierro. Y no es hasta a partir de los seis que se recomienda agregar alimentos más sólidos como vegetales y frutas en compota.
En Cuba cuando el bebé pasa los siete meses y se indica el consumo de pollo y carne “la situación se hace todavía más difícil”, confirmó Aini.
Un macito de habichuela cuesta cinco pesos cubanos, una malanga cinco pesos, “hay madres que suplen la malanga con el arroz, hay madres que utilizan el espagueti para poder hacer un puré. Es una magia que hay que hacer ahí para que los niños puedan comer”.
A través de la libreta de abastecimientos reparten compotas de frutas pero no variadas, “a la gran mayoría les da diarrea porque casi todo es mango lo que viene, y son productos que vienen enlatados y son nuevamente embazados” dice Katia.
Por la libreta racionalizada también distribuyen leche en polvo para los bebes recién nacidos hasta el primer año de edad, este alimento conserva las propiedades naturales de la leche.
La leche y sus derivados son altamente alergénicos, ingerirla en la primera infancia es la causa de mayor número de reacciones adversas y por ella se recomienda retrasarlos hasta los 12 meses.
“Es todo muy deprimente para poder alimentar al bebé” afirma Aini quien agregó, “ya aventurarse a tener un bebé en Cuba es súper difícil, hay muchas jóvenes que conozco de 26, 27 y 28 años que no han tenido un hijo, y es por la situación que existe en Cuba. Quiere decir que un matrimonio, pensar tener un niño, tienen que analizarlo bien por toda la situación que tienen familiarmente”.
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