
Escrito por Primavera Digital
La Habana
(PD) La Dama de Blanco Laura Pollan, de 63 años, falleció el 14 de octubre en el hospital Calixto García en La Habana, luego de una semana de agonía en la sala de terapia intensiva de este centro hospitalario capitalino.
Pollán luego de varios diagnósticos dudosos que involucraron de forma infructuosa la experticia del Instituto Pedro Kouri (IPK) en relación con la detección de los agentes infecciosos que terminaron por hacer colapsar su sistema inmunológico, sufrió un paro cardiaco que no logró superar, informo Berta Soler, portavoz de la organización.
Sobre las verdaderas causas de la muerte de Laura Pollán, existe un mayoritario y creciente consenso sobre que habría sido asesinada por voluntad y orden de los más altos niveles de dirección del régimen militar. Héctor Maseda nos dice, "Tengo grandes sospechas, pero no tengo las pruebas. Sólo he alertado y he sospechado, tan pronto las tenga (y entre cielo y tierra nada queda completamente oculto) los acusaré".
Por su parte, el también ex prisionero de conciencia Ángel Moya Acosta, expresó: "Primeramente, responsabilizar al régimen cubano con el asesinato de Laura Pollán. De esto, no nos cabe la menor duda. Existen elementos que demuestran que el gobierno cubano, a través de su brazo político represivo, el Departamento Seguridad del Estado, asesinó a Laura Pollán. Queda demostrado por el control aparatoso desplegado en el hospital en el momento de la muerte de Laura. Que trataron de impedir que Héctor Maseda montara en el carro fúnebre cuando trasladaban su cuerpo hasta la funeraria. Laura Pollán para la oposición y fundamentalmente para nosotros los ex presos excarcelados, así como para el resto del presidio político cubano, por el cual luchó tanto y tan bien, representa el paradigma de coraje, amor, entrega y entereza que no nos abandonará nunca. La pérdida es irreparable, sentida y pienso que hará y castigará más al régimen militar comunista con su muerte, que con el ejemplo extraordinario que nos deja de su vida".
Su cadáver fue velado por dos horas en la funeraria La Nacional en Infanta y Bejumeda, Centro Habana. Su cadáver fue cremado. Esto fue preludiado por una serie de incidencias que apuntan de forma inequívoca a acciones operativas más o menos o muy poco encubiertas de la policía Seguridad del Estado. Primero, se creó un clima de confusión sobre la funeraria donde se realizaría el velatorio. La actitud firme de Héctor Maseda, Ángel Moya y de forma muy especial, Berta Soler portavoz del grupo Damas de Blanco, garantizaron que en estas condiciones extraordinarias Laura Pollán Toledo tuviera el adiós y el homenaje póstumo que la mezquindad del régimen militar combinada con otras humanas pequeñeces, trataron hasta el final de escamotearle.
Refiere el ex prisionero de conciencia Héctor Maseda que usaron tres ambulancias, pero que en sólo una (nadie sabía cuál) iba el cadáver de Pollán. En un principio, se trató de impedir a Maseda, detectar e incluso abordar el vehículo en que viajaba el cadáver, cosa esta que al final hizo. Se trató de limitar la afluencia de personas dispuestas a dar el último adiós a Laura y se propalaron falsas informaciones sobre cuál sería la funeraria en que sería velada. Esto, entre otras incidencias incluyó interrupciones momentáneas de teléfonos móviles y resultó en una prueba rebasada por las incipientes redes sociales en que periodistas, blogueros, opositores y sociedad civil se dieron la mano, entre muchos contratiempos, de forma fraternal, solidaria y en definitiva, exitosa.
En la funeraria de Infanta y Benjumeda donde tuvo lugar el velorio, unidos en el dolor y la esperanza se reunieron Damas de Blanco y de apoyo, viejos líderes políticos, veteranos de la prensa independiente, blogueros y una casi masiva presencia de activistas y opositores de a pie. Fue un gratificante aliento de mujeres y jóvenes representantes de una nueva hornada de activistas anónimos para los medios, de los que se pronuncian en las calles y nutren las filas de un presidio político que sólo terminará su ominosa presencia con la exitosa y soñada transición a la democracia.
Se encontraron entre muchos, Sara Marta Fonseca, Lucas Garve, Elizardo Sánchez, Carlos Ríos, Oswaldo Payá, Ignacio Estrada, Juan Carlos Linares, Manuel Cuesta Morúa, Wendy Iriepa, Oscar Elías Biscet, Aleaga Pesant, Antonio Rodiles, Iria Castañeda, Reinaldo Escobar, Ángel Moya, Yoani Sánchez, Eusebio Morales, Orlando Luís Pardo, Ernesto Herrera, Fernando Sánchez, Berta Soler, junto a un exitoso y triunfante etcétera de imprescindibles para este momento de la historia cubana, en que Cuba necesita de todos sus buenos hijos sin distinciones arbitrarias. Casi más de doscientos esforzados dolientes hicieron vibrar con su patriotismo las paredes de la funeraria. Quedará en la memoria de muchos, las guardias de honor, los rezos o la emoción con que esa madrugada se entonó el himno nacional. El sentimiento que se elevó más allá de los cauces formales, afirmó la convicción en el decir, que morir por la patria si es vivir, en el imaginario y la memoria agradecida de la gente.
Mientras el dolor se corporizaba en la funeraria de Infanta y Benjumeda, se conoció que de forma simultánea, en la zona oriental José Daniel Ferrer García era cercado en su domicilio por paramilitares y miembros de la policía Seguridad del Estado, que le impedían salir a la calle y viajar a la capital para rendir postrer tributo a Laura Pollán. Mientras, su esposa también Dama de Blanco, permanecía arrestada. Arcelio Rafael Molina, miembro de la Unión Patriótica de Cuba, que preside Ferrer García, trajo desde la zona oriental de la Isla su mensaje en que expresó: "Se precisarán en un futuro las causalidades que determinaron la muerte de Laura Pollán. No puede precisarse hasta qué punto las violencias que sufrió, conllevaron el final trágico de pérdida para Cuba y la oposición interna que es y ha sido su muerte".
Según denunció por vía telefónica el ex prisionero de conciencia Pedro Arguelles Morán, fueron también cercados en sus domicilios en la provincia Ciego de Ávila e impedidos de viajar a la capital, Roberto Valdivia y el propio Arguelles, fuente de esta información. En el extremo occidental de la Isla en Pinar del Río, Eduardo Díaz Fleites y en el otro extremo, en la oriental provincia Holguín, Marta Díaz Rondón.
Uno de los pocos o quizás el único activista que consiguió pasar a través del cerco policial y llegó a la capital para rendir tributo a Laura Pollán, fue el psicólogo y disidente Guillermo Fariñas, laureado con el premio Sajarov. Al llegar, manifestó que un fortísimo operativo policial impidió a numerosos activistas de la zona central del país, cercados en sus casas, asistir a las exequias fúnebres de Laura Pollán.
Quizás algún día el régimen militar cubano encuentre valor para permitir a los disidentes, opositores y pueblo en general manifestarse de forma pacífica en las calles a favor o en contra del gobierno, como se hace en el resto del mundo. Así lo pidió recientemente la excelentísima embajadora de la Gran Bretaña en Cuba, Sra. Dianna Melrose. Esto que no constituye pérdida alguna de control sobre el orden público, justificaría la permanencia de un régimen como el cubano en el concierto de las naciones civilizadas, en que de forma inexplicable aún se le cuenta. Pero esto es algo que aún está por ver.
Durante tres días (15, 16 y 17-10-11) un libro de condolencias por la muerte de Laura Pollan Toledo estará expuesto en la calle Neptuno No 963 entre Hospital y Aramburu, Centro Habana, donde residía. Desde horas tempranas de la mañana del sábado 15, la afluencia de firmantes ha sido ininterrumpida.
El domingo 16, Damas de Blanco de apoyo y un grupo variopinto de opositores, disidentes y miembros de la sociedad civil asistieron a la misa ofrecida en sufragio de Laura Pollán en la iglesia Santa Rita de La Habana, escenario primado de sus ya épicas caminatas al frente de las valientes mujeres de blanco. Luego de la emotiva ceremonia religiosa, Berta Soler explicó que de manera excepcional en esta ocasión, los hombres desfilarían junto a las Damas de Blanco. Así se hizo para rendir tributo y homenaje a Laura Pollán Toledo que desde el amor y el servicio público, traspuso los límites de la mortalidad y hoy ha devenido en la Dama de Cuba. Se une en el altar de la libertad a Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto García, Adrián Leiva, José Luís Boitel y otros muchos que la han precedido en el camino azaroso que recorre Cuba hacia el inevitable reencuentro con la libertad y la democracia.
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*Realizado por el equipo integrado por Ainí Martín Valero, Ana Torricella, Odelín Alfonso, Paulino Alfonso, Marcelo López, Luis Cino y Juan González Febles
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