SATS, una parcela llena de semillas
LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -La metáfora de sembrar ideas
es muy relativa. Depende del agricultor y de las semillas. El gobierno cubano
cultiva el campo del totalitarismo, y para fortalecer los árboles de su
autoridad, se empeña en quitar cualquier “mala hierba” de autonomía que pueda
nacer. Siembra obediencia, para cosechar privilegios. La sociedad civil, por el
contrario, quiere romper la finca del totalitarismo, a fin de sembrar libertades
en el campo de la nación. Abona sus semillas con el respeto y la tolerancia, y
usa como instrumentos la moral y las leyes. Así, la sociedad civil está tratando
de ganar una de esas parcelas con Estado de SATS.Un concierto con los grupos “Sin semilla” y “Ruta 11” se realizó el viernes 19 de octubre en el hogar del proyecto cívico Estado de SATS, en el municipio habanero de Playa. Para sorpresa de los asistentes, se utilizó como escenario el fondo de una piscina vacía, y en forma de gradas, su banco interior, y la franja de uno de sus bordes. Con sólo ver el improvisado “escenario”, fue evidente que los grupos invitados tenían influencia de la música reggae, y en especial, de Bob Marley.
La velada comenzó con la proyección de un spot sobre la Demanda ciudadana Por Otra Cuba. Luego el grupo “Sin semilla” (formado por tres hombres y una mujer) interpretó sus canciones–algunas de estreno–, mientras en la pantalla corrían fotos asociadas al continente africano, su espiritualidad, y otras con integrantes del grupo, en excursiones por el monte. El dúo vocal “Ruta 11”–cuyo nombre se deriva de los ómnibus que viajan hasta el reparto Alamar– prosiguió el concierto, con una línea más armónica, y su repertorio de temas sociales. Volvió a cantar “Sin Semilla”, y al final, el auditorio, inundado de júbilo, se unió a los músicos y al coro, y terminó gritando la palabra mágica (y tabú): libertad. El aire rítmico y festivo se expandió en el ánimo del público, y en el silencio de la noche.
Ambos grupos, integrados por músicos aficionados, se
identifican con el rastafarismo. Y aunque muchas de sus letras deban ser
interpretadas en el horizonte de esa religión –como esa que habla del cautiverio
en Babylon–, otras reflejan los problemas de la vida moderna y cotidiana en la
Isla. Detrás, hay siempre una intención liberadora. Las alusiones a Marcus
Garvey, a la “tierra santa” de Etiopía, y a su último emperador, Haile Selassie,
balancean el espíritu de esta música entre las canciones de culto y las de
compromiso social. En varios momentos, tuvieron destellos de un sonido
equilibrado, y creo que si buscaran asesoría, podrían conjugar mucho mejor las
voces, el fondo de música electrónica, y los tambores.Como ya es habitual (por desgracia), al menos siete personas fueron detenidas y enviadas a diferentes estaciones de policía de la ciudad, y algunas permanecieron allí –sin un acta de detención–, hasta la mañana del sábado. A un número desconocido le bloquearon el paso. Sin embargo, los asistentes renuevan su compromiso en cada nueva convocatoria. Por ejemplo, debido a que las últimas tres veces que ha intentado llegar a un evento de Estado de SATS ha sido detenido por la policía, el periodista Eugenio Leal ha dicho irónicamente que se considera un “agraciado”, por la importancia que le dan a su presencia. En esta ocasión, fue significativa la asistencia de los miembros de la Comisión de Apoyo a los Presos Políticos y sus Familiares; todos vestidos elegantemente con guayaberas blancas. Tal vez por ese compromiso obstinado, y su audacia para pensar, la Academia Internacional de Artes y Ciencias de la Televisión, que honra a los programas televisivos realizados fuera de Estados Unidos, ha decidido nominar a este espacio a un Premio Emmy, en una categoría especial.
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