Martes, 27 de Noviembre de 2012 03:06
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Serían las cinco de la tarde del viernes 9 de noviembre, en la Terminal de Ómnibus de la cabecera provincial, cuando tres jóvenes que salían de pase de uno de los centros penitenciarios de la periferia, se dirigieron a Yunier González Gil buscando que el joven los trasladara hasta Perico, municipio situado a unos 80 kilómetros al este de Matanzas, en su auto que usaba para el transporte de pasajeros.
En el trayecto lo asesinaron a sangre fría. Ocultaron el cadáver en el maletero del vehículo y en el área del vertedero, en los alrededores del cementerio municipal, lo quemaron y finalmente lo enterraron.
El arresto de Diosmel Rivero y los otros dos criminales se produjo cuando en la calle realizaban labores de mantenimiento técnico al automóvil, en plena vía pública, como si fuese de su propiedad.
Mi padre recibió un mensaje de texto a su celular, enviado por la activista Julia Silvia González Fundora, desde el poblado de Cabezas, en el municipio Unión de Reyes, en el que se leía: "¿Conoces algo del muchacho que mataron y apareció su carro en Perico?" Nosotros no sabíamos nada. Habíamos salido al poblado de Máximo Gómez, a la misa y acabábamos de regresar, pero activamos nuestros mecanismos y conseguimos la información que le estamos compartiendo.
A través de Julia Silvia, en Cabezas, donde vive una tía del occiso, conocimos que Yunier González Gil acostumbraba llegar a su casa a la una de la madrugada. Siempre realizaba alguna llamada a la familia para que estuvieran tranquilos. Esa noche hubo silencio total. Al amanecer del sábado 10, su familia dio parte a las autoridades.
El caso de Yunier González Fundora, de apenas 28 años de edad, no es un caso aislado. El vandalismo y la delincuencia en Cuba cada día es más alarmante. Muchos son los choferes y autos desaparecidos. Salen y no regresan a sus casas. Sin embargo, la televisión y la prensa oficialista hacen mutis ante acontecimientos de tal naturaleza.
Para Cuba noticias: saylinavarroalvarez@yahoo.es
Foto: Sayli Navarro