MIÉRCOLES, 19 DE DICIEMBRE DE 2012 06:03
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Cuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) Entre el 27 y el 30 de noviembre, la Casa de las Américas dedicó una Semana de Autor a Leonardo Padura. En ese contexto resaltó una conferencia impartida por el destacado novelista titulada "Las obsesiones de un periodista", la que se escenificó en la sala Che Guevara, totalmente abarrotada para la ocasión.

Padura se refirió a sus inicios en el periodismo como colaborador de El Caimán Barbudo, a comienzos de los años 80, su posterior salida de esa publicación bajo el calificativo de "problemático ideológico", y después su paso por Juventud Rebelde y la jefatura de redacción en la Gaceta de Cuba. Durante su estancia en esta revista, ya en los años 90, comenzarían a materializarse las ideas que darían lugar a una producción novelística que clasifica hoy entre las más seguidas--- si no la más--- por el lector cubano.
Pero, lógicamente, esas ideas se fraguaron mucho antes, tal vez en su etapa estudiantil, por lo que desde que empezó a hacer los primeros escarceos en revistas y periódicos, el hijo ilustre de Mantilla comprendió que su paso por el periodismo era transitorio o eventual, y que su auténtico destino no era otro que la literatura de mayor vuelo, en especial la novela. Y, precisamente, ese temprano convencimiento signaría los derroteros de sus obsesiones como periodista.
Entonces, la primera de sus obsesiones sería la de practicar un periodismo que huyera de lo efímero; es decir, trataría de redactar trabajos con visos de perdurabilidad. Y para ello, nada mejor que insistir en la forma de la creación periodística, a la que le otorgaría casi la misma importancia que al contenido de lo que escribía. De esa forma, en sus artículos, crónicas y comentarios, se esforzaba por aplicar técnicas literarias que mucha falta le harían en el futuro. Además, intentaba mitigar el tan recurrente distanciamiento entre la literatura y el periodismo.
Nos cuenta Padura que durante su trabajo en el periódico Juventud Rebelde se topó con colegas que hacían un periodismo complaciente con el oficialismo, que mostraban muy poco espíritu crítico, y que apenas hurgaban en las zonas conflictivas de nuestra realidad. Esos periodistas, por supuesto, eran los acreedores de la consideración y determinadas prebendas por parte de la dirección del referido periódico; unos directivos que, ante todo, garantizaban los intereses del aparato de poder. Y fue en ese momento cuando él, aunque tuviese que pagar el precio de la incomprensión, o la mirada recelosa de los comisarios de la cultura, tomó conciencia de que su otra obsesión consistía en realizar un periodismo diametralmente opuesto al que llevaban a cabo los alabarderos del oficialismo. Esta confesión del autor de El hombre que amaba a los perros arrancó fuertes aplausos entre los asistentes a la sala Che Guevara.
Reconozco que como parte de ese público entusiasta que escuchaba algunos de los secretos de un autor que, como pocos en el actual panorama de la literatura cubana, ha sabido mantener una creciente comunicación con sus lectores, acudió a mi mente la convicción de que los desvelos de Padura también podrían ser los de quienes nos esforzamos por desarrollar un periodismo y una literatura al margen de los circuitos oficiales.
En el caso nuestro, también nos resulta indispensable el ejercicio de un periodismo y una literatura que sean perdurables debido a su calidad, además de que reflejen las zonas neurálgicas de nuestra sociedad, aquellas que muchas veces son obviadas por la prensa y la cultura oficialistas. Solo así estaremos en condiciones de enfrentar a nuestros dos principales demonios: el desprecio con que nos trata el Poder, y esa especie de invisibilidad en que nos sumen aquellos que solo contemplan a la diáspora y a los elementos afines al gobierno como los únicos actores válidos en el drama de la nación cubana.
Dicen que la lectura de un buen libro nos hace sentirnos mejores personas una vez doblada la última página. No albergo la menor duda de que estas aseveraciones de Leonardo Padura hayan obrado en igual sentido.
Para Cuba actualidad: orlandofs21@yahoo.com
Foto: Osmar Laffita
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