Las doce sillas
GUANTÁNAMO, Cuba, www.cubanet.org -El pasado viernes 11 de enero, el periódico Venceremos, órgano del comité provincial del partido comunista en Guantánamo, publicó una información donde afirmaba que, desde el 2 de enero, volaría dos veces a la semana un moderno avión Airbus A 320, con capacidad para 155 pasajeros, arrendado a Lituania, y que, a partir del mes de marzo, entraría en servicio otro, un AN 158, hecho por Ucrania y Rusia, con capacidad para 96 pasajeros, que haría el trayecto entre la capital y esta provincia cinco veces a la semana.
El A 320 ha estado realizando los dos vuelos semanales, pero, hasta la fecha, no se ha cumplido lo que se informó con respecto a los cinco vuelos semanales del AN 158.
El viernes 19 de abril, Cubadebate publicó una noticia que anunciaba el arribo de la primera de las tres naves que deben llegar este año, pero afirmó que ese avión viajará sólo a Santiago de Cuba, Cancún, Nicaragua, Guatemala y República Dominicana. Así que los cinco vuelos semanales prometidos a Guantánamo, mediante el periódico local, tendrán que seguir esperando.
Desde Guantánamo a La Habana (unos mil 200 kilómetros) hay 3 ó 4 salidas diarias de ómnibus. El pasaje cuesta 175 pesos para los adultos (el salario de una quincena de un trabajador promedio), pero es un viaje en extremo incómodo, que dura 14 horas. Si sumamos que siempre hay que gastar en alimentación, cada viaje representa un gasto mínimo de 195 pesos.
El tren es mucho más barato, pero no sale diariamente, y el trayecto lo hace en más de 24 horas. A esta excesiva demora se une el mal estado de los coches y las vías, su pésima higiene e inseguridad, pues se ha convertido en blanco favorito de asaltantes, ladrones y estafadores de toda laya. Por eso, muchas personas prefieren trasladarse en avión.
La provincia de Guantánamo tiene una población de más de medio millón de habitantes y la ciudad está considerada la quinta más poblada del país. A pesar de esto, y de la distancia que la separa de la capital, sólo han existido dos vuelos semanales, que, hasta diciembre pasado, eran realizados por un obsoleto AN 24 con capacidad para 48 pasajeros.
Hasta hace aproximadamente un año, casi siempre se podía obtener un boleto para viajar en avión, pero en los últimos meses eso se ha convertido en un verdadero martirio. El miércoles 3 de abril, fui a la agencia, sobre las 8:30 a.m., y ya habían entregado los tiques para las reservaciones. Regresé por la tarde, y tampoco alcancé tique. El viernes 5 de abril, volví, con idéntico resultado. El lunes 8 de abril, me levanté a las cinco de la mañana, llegué a la agencia sobre las cinco y treinta y conseguí el 9 de la cola. A las 8 de la mañana, recibí mi tique y pasé al salón, que solamente tiene doce sillas (como la película).
Pensé que a las 9 de la mañana ya habría hecho mi reservación, pero tal cálculo prescindió de la cuota de malestar y demora de las oficinas de Cubana de Aviación de Guantánamo. Aunque haya una persona sentada frente al único empleado, constantemente suena el teléfono y él debe responder. Los que necesitan una información, se acercan a la mesa e interrumpen, pues no hay quien los atienda, y a todo esto se unen lossocios y los mayimbes, a quienes no les importa que las personas que esperan hayan madrugado.
Al parecer, el lunes 8 de abril fue el día de los oficiales del MININT, pues un Mayor y una Tenienta Coronela se plantaron frente a la mesa, sin nadie. Lo mismo hizo un oficial de la Seguridad del Estado, vestido de civil, que pudimos indentificar. A las nueve de la mañana, todavía estaba sentada en espera la joven que fue la primera de la cola. Y una vez que ésta obtuvo su boleto, el empleado informó que iba a atender a los funcionarios.
Así que comenzó, por supuesto, por el PCC; luego, siguió con el Poder Popular, y así sucesivamente hasta que alrededor de las nueve y cuarenta y cinco de la mañana reanudó la atención a la cola. A las once en punto pude sentarme para hacer mi reservación; entonces comprobé que ya no había pasaje para una de las fechas en que deseaba viajar.
El lugar donde ahora se encuentra la agencia de Cubana de Aviación, remodelado recientemente, es muy pequeño; carece de bebedero y servicio sanitario. Sobre la pared del fondo, un llamativo cartel anuncia:
“Cubana: La puerta de Cuba al mundo”.
Analizando las molestias descritas, pienso que si esta es la puerta, al menos en Guantánamo, necesita una urgente reparación.
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