LUNES, 27 DE MAYO DE 2013 03:30
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Cuba actualidad, El Vedado, La Habana, (PD) La felicitación ofrecida por el Director General de la FAO, José Graciano da Silva a Fidel Castro por haber cumplido anticipadamente la reducción de personas desnutridas antes del año 2015, se puede considerar una burla o tal vez una congratulación hipócrita.
Este señor, que de seguro desconoce las condiciones alimentarias de la población cubana y que se guía por las estadísticas oficiales que le envían, jamás se ha molestado en consumar una pesquisa o estado de opinión a personas que han tenido la posibilidad de visitar el país y codearse de una forma u otra con los ciudadanos más pobres-
¿Cómo es posible ser la máxima autoridad de una institución tan importante a nivel internacional y no dominar los datos reales con respecto al nivel de nutrición que día a día tenemos la mayoría de los cubanos?
¿Le pasará por la mente al director general de la FAO que más del setenta y cinco por ciento de los niños cubanos se van en la mañana al círculo infantil con únicamente un poco de leche o yogurt, que los que rebasan los siete años, ya no les asignan leche por lo que a veces parten a las aulas con solo un trago de café o de cualquier cocimiento, y en ocasiones sin nada en el estómago; que incalculables ancianos que sobrepasan los 80 años y no padecen de enfermedades delicadas, no reciben dieta médica para reforzar su pésima nutrición?
Este excelentísimo supervisor de la alimentación mundial desconoce que en nuestro país, a pesar de estar rodeado de mar, es un lujo o un milagro poner a la mesa un plato de pescado, porque el precio de venta del pescado de cualquier calidad en los mercados en divisa exceden al importe de más de 3 salarios básicos mensuales de un trabajador.
También desconoce que en algunos círculos infantiles, según el municipio, es casi un estatuto programar como menú de almuerzo solamente harina y pan dos veces por semana.
No debe ser de su conocimiento el hecho de que algunas personas ancianas que carecen de amparo familiar se vean en la obligación de recurrir a los latones de basura para saciar su hambre.
Este señor no se da cuenta que en Cuba no se puede pensar en comer un bistec de res, o mariscos, o lo que es más sencillo aún en cualquier país, saborear un coctel de frutas o comerse una barra de chocolate. Que la alimentación básica de la población se centra exclusivamente en algo de pollo o de cerdo, y subproductos de ambos; lo demás que es de oferta en las tiendas recaudadoras de divisa no está al alcance de la mayor parte del pueblo. Que muchas madres sienten impotencia por no poder comprar un minúsculo paquete de galletas a sus niños; que hay jóvenes que no conocen siquiera el sabor de las uvas, las avellanas, las peras, melocotones o albaricoques, porque hasta una naranja es un lujo para los que no tienen altas posibilidades monetarias.
Queda en pie la invitación de que envíe Graciano da Silva a algunos de sus funcionarios, de manera encubierta, a recorrer los distintos barrios periféricos de la ciudad y otros asentamientos para comprobar si lo que afirma con vehemencia y por lo que felicita a Fidel Castro es cierto.
Para Cuba actualidad: susana.mas24@yahoo.com
http://porquedesusana.blogspot.com
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