Alerta ecológica por expansión del puerto cubano de Mariel
JUAN O. TAMAYO
JTAMAYO@ELNUEVOHERALD.COM
Un proyecto de $900 millones para convertir el puerto cubano de Mariel en un centro para el transporte marítimo en el Atlántico ha sido pintado en La Habana como la mejor oportunidad para el país en décadas para establecer un nuevo curso para su estancada economía.
Pero también podría ser una calamidad ecológica, la más reciente en una serie de esfuerzos del todo poderoso gobierno comunista de Cuba para impulsar el desarrollo económico de la isla a costa de su naturaleza, de acuerdo con expertos en el medio ambiente del país.
El proyecto de Mariel ha eliminado casi 10 acres de manglares en la bahía y oscurecido con sedimentos las aguas de la misma y de uno de los ríos que va a parar a ella, dijo Eudel Cepero, un consultor y activista ambiental nacido en Cuba y residente en Miami.
Basado en fotos de satélite de Mariel disponibles en Google Earth, Cepero también midió 20 acres de calas dentro de la bahía que se llenaron para ampliar el corral de contenedores y otras operaciones terrestres, y 25 acres de tierra extraídas de los alrededores para relleno.
Cepero reconoció que sin un estudio de primera mano de Mariel —el punto de partida de la flotilla de balseros de 1980 que trajo más de 125,000 cubanos a las costas estadounidenses— él no puede establecer de forma definitiva el daño ambiental.
“Pero si matas 10 acres de manglares en los Cayos de la Florida, hay una revolución”, dijo a El Nuevo Herald Cepero, un conferencista en la Universidad de Miami y en el Miami Dade College. “Eso sería como destruir un ecosistema completo”.
“Lo que ocurre (en Mariel) ciertamente parece alarmante”, dijo Sergio Díaz-Briquets, un consultor con sede en Washington que es coautor de un libro sobre el expediente ambiental de la isla, Conquering Nature.
POLÍTICA AMBIENTAL
Cuba usualmente recibe evaluaciones positivas de la comunidad ambiental internacional por su marco regulatorio y la condición prístina de muchas de sus reservas nacionales, especialmente a lo largo de su costa sur.
Alrededor de un cuarto de sus hábitats terrestres y marinos están legalmente protegidos, uno de los mayores porcentajes en el mundo. Y La Habana ha firmado muchos de los acuerdos y declaraciones internacionales sobre el medio ambiente.
Sin embargo, como otros países en desarrollo, el gobierno a veces pone a un lado las preocupaciones ambientales y otras en proyectos que se consideran estratégicamente necesarios para el crecimiento económico, dijo Díaz-Briquets.
“La realidad es que en la situación que enfrenta Cuba, con dificultades económicas, la pregunta es si ese marco (regulatorio) se puede hacer cumplir cuando la misma supervivencia de la revolución está en juego”, agregó.
El proyecto de Mariel es una oportunidad de “las que toman más de en un siglo en aparecer” para establecer una nueva y buena estrategia económica para el país y “probablemente sea hoy el mayor proyecto inversionista de Cuba”, escribió el mes pasado el economista habanero Pedro Monreal.
Una vez que se complete el año próximo, agregó Monreal, el mega puerto podría fácilmente convertirse en un centro para el transporte marítimo en todo el Atlántico, que se espera aumente luego de la expansión del Canal de Panamá que está programada para completarse en el 2015.

No hay comentarios:
Publicar un comentario