miércoles, 19 de junio de 2013


Gesse Castelnau Jorrin
z2Cuba actualidad, La Habana, Centro Habana, (PD) Hace pocos días, salí de casa, con el propósito de lograr algunas imágenes que me sirvieran para un trabajo investigativo que realizamos los integrantes de la agencia audio visual Reporta Sin Censura Cuba.
Como mi colega y amigo Oscar Sánchez Madan tenía en su poder la única cámara conque contábamos y él había acudido a una de las salas de Internet del consulado estadounidense, fui en su busca.
Por suerte, aún se hallaba a las puertas de esa legación diplomática, por lo que pude conseguir el dichoso aparato y prepararme psicológicamente para una arriesgada misión.
Inicié el recorrido por la calle Calzada, llegué a L, y divisé una singular edificación de la época colonial, que el gobierno ha dejado abandonada, como muchas otras, sentí una ligera inquietud, antes de tomar la imagen.
Caminé varios metros, hasta alcanzar la calle K, doblé a la izquierda y subí, en dirección a 23. No había caminado unos doscientos metros, cuando divisé una casa en muy malas condiciones y pensé en sus desafortunados moradores.
Continué mi recorrido con la cámara hasta llegar al hospital Maternidad de Línea. Parecía este una de las edificaciones bombardeadas por la aviación nazi, durante la Segunda Guerra Mundial. ¡Qué mal aspecto tenía!
Antes de seguir, tragué en seco. ¡Tantas veces había pasado por dicho lugar y nunca había percibido la crudeza de aquella triste escena! Saber que en aquella deteriorada instalación se alojaban nuestras esposas, en el momento más difícil y alegre de su vida, me conmovió mucho. En ese edificio arruinado venían al mundo criaturas que no merecían tan inamistoso recibimiento.
Allí mismo, en la avenida Línea, tomé un ómnibus, el P-1, en el que me trasladé a Centro Habana. Me bajé en el punto de embarque situado en Infanta y San Miguel. La gente se quejaba de la caótica situación del transporte. No eran sólo las edificaciones las que sufrían en Cuba, los seres humanos también.
A cuatrocientos metros de aquel lugar, llegué al Parque Trillo. Observé que frente a esa explanada, donde juegan niños y jóvenes, existían viviendas, de madera y zinc, cuyos moradores habían sido desalojados por el gobierno, tras acusarlos de construir sus hogares de forma ilegal. Ante aquella situación, que ya conocía, sentí un fuerte dolor de cabeza y del corazón. ¡Qué triste es nuestra vida!, pensé.
Mi meditación fue interrumpida inesperadamente por un joven que corría a gran velocidad. Otro, lo seguía, con un cuchillo en su mano derecha. Decenas de personas comenzaron a agruparse en los alrededores del parque. Algunos –sobre todo mujeres-, exteriorizaban su miedo. Los más manifestaban su interés por saber qué ocurría. Cuando el agresor y el perseguido desaparecieron de nuestra vista, alguien a mis espaldas gritó: "asunto de drogas".
Tras observar aquel incidente, del que no pude obtener una imagen, miré hacia todos lados para ver si me había seguido durante el recorrido algún oficial de la policía política. No divisé ninguno, al menos conocido. Entonces me volteé hacia la calle San Miguel y continué el recorrido. Quería escudriñar mi propio vecindario. A veces, como dicen los guajiros, "vivimos en el pueblo y no vemos las casas".
Durante el trayecto percibí y fotografié otras edificaciones en mal estado, montones de basura en las esquinas, prostitutas cansadas de una difícil noche de "trabajo", paradas de ómnibus colmados de personas... Esa es mi pobre Habana, la capital de todos los cubanos. ¡Qué lastima!
Para Cuba actualidad: reportasinsencuracuba@gmail.com
reportasincensuracuba.blogspot.com
Foto: Gesse Castelnau

No hay comentarios:

Publicar un comentario