jueves, 27 de junio de 2013


Gesse Castelnau Jorrin
Cuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) Máximo José García González es un ciudadano cubano que está viviendo en carne propia la crueldad de "la Revolución¨. Este me contó de su pesadilla, al encontrarnos en una actividad pro-derechos humanos.aniversario-remolcador
Creció en el seno de una familia católica, por lo que durante su niñez presenció el acoso de la policía a sus padres. Me expuso que le fue negado a la posibilidad de ser miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas por sus creencias religiosas. Pero pese a la discriminación del régimen contra los creyentes, pudo estudiar y comenzar a trabajar en la Flota Cubana de Pesca, a los 17 años de edad.
Laboró dos décadas como mecánico en una brigada de reparación de la Marina Mercante. Prestó servicios en la restauración del remolcador "13 de marzo. Me confesó que su participación en la remodelación de dicho navío le cambió por completo la vida. Con un aire de tristeza y melancolía es sus palabras, me explicó que la embarcación fue utilizada por más de setenta personas que pretendían abandonar el país, pero fue hundida por los guardacostas cubanos, sin ningún reparo.
"Fue el crimen más atroz que alguien pudiese presenciar", exclamó con lágrimas en los ojos. "Perdieron la vida más de 40 personas. Hicieron zozobrar la barcaza con potentes chorros de agua a presión. Ignoraron los gritos desesperados de sus tripulantes, quienes alertaban a los agresores sobre la presencia de menores de edad", agregó.
Sin dudas, la falta de principios éticos de los gobernantes cubanos se vio reflejada en este siniestro.
Después de tan despreciables hechos, agentes del Departamento Seguridad del Estado visitaron a todos los que contribuyeron en la restauración del barco. Estos presionaron a los mismos para que declararan que este barco era muy viejo, y no estaba en condiciones de funcionar, por lo que naufragó. Pero García González se rebeló ante tal absurdo y les dijo que no participaría de esa patraña, por lo que fue expulsado de por vida de la marina.
Como resultado de esa injusticia, decidió incorporase a la disidencia y convertirse en un defensor de derechos humanos. A raíz de ese paso tan decisivo, la represión contra él se agudizó. En innumerables ocasiones ha sido golpeado y encarcelado. Toda posibilidad de trabajo le fue negada.
Su vivienda, por no contar con recursos para arreglarla, se ha derrumbado en casi el 96%. Su cuarto no tiene techo, por lo que duerme al aire libre. En múltiples ocasiones se ha acostado sin comer.
Según el opositor, recordar los hechos, a pocos días su conmemoración, lo hace reafirmarse en sus ideas democráticas. Este testimonio desgarrador, anima a cuestionar cada vez más al gobierno cubano, capaz de, golpear, encarcelar y asesinar a toda persona que no se muestre conforme con su manera de proceder.
Para Cuba actualidadoromilesun1990@yahoo.es

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